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» La Nacion
Fecha: 04/05/2026 18:10
Nervios en el círculo rojo de cara a 2027: ¿Y si Milei pierde? El establishment se pregunta hasta dónde el cambio de modelo económico puede afectar las chances electorales del oficialismo; el Gobierno se aferra a la mejora de algunos indicadores y confía en revertir el malhumor social que muestran las encuestas - 7 minutos de lectura' En la Argentina, aunque el calendario no lo convalide, siempre falta poco para las próximas elecciones. Por eso empieza a ganar terreno en las conversaciones del establishment un interrogante que inquieta y que a fines de 2025, tras la victoria electoral del Gobierno, parecía muy lejano. ¿Y si Milei pierde en las presidenciales de 2027? La ansiedad por anticipar el futuro es una característica propia tanto de los empresarios como de los mercados. ¿Es demasiado prematura?, ¿Refleja un pesimismo exagerado? Algo de esto se vio la semana pasada en el encuentro ExpoEFI, donde un grupo de analistas financieros planteó públicamente la duda que circula hace un tiempo en el sector privado, alentada por indicadores económicos negativos, un riesgo país que no cede y la caída de la imagen presidencial en las encuestas. El camino hacia un nuevo modelo productivo más eficiente será doloroso, se dijo allí, y podría impactar en el resultado de las elecciones del año próximo. Si Milei se va, ¿qué viene?, se preguntó, en nombre de muchos, el empresario Eduardo Costantini en uno de los paneles. El ministro de Economía, Luis Caputo, captó el clima del foro y buscó llevar tranquilidad. El riesgo Kuka [un eventual regreso del kirchnerismo al poder] es cero; no hay posibilidad de volver al pasado, aventuró. Quienes sondean el humor social confirman, pero también advierten. Según Fernando Moiguer, director de la consultora Moiguer, aunque los resultados prometidos del ajuste no cuentan hoy con datos verificables, nadie logra capitalizar el descontento. Baja algo la valoración del Gobierno, la perspectiva de futuro, todos los indicadores claves; un poco, no mucho, no en proporción al nivel de la crisis, reveló. La gente quiere que se desarme el modelo económico anterior, que no les sirvió a sus padres, y que no quiere para sus hijos: el de la sustitución de importaciones subsidiada por el agro, agregó. Con todo, el especialista opinó que el oficialismo necesita generar nuevas expectativas rápidamente porque, aunque hoy no se ve quién puede surgir como alternativa a Milei, la carrera electoral se disparará después del Mundial, entre agosto y septiembre. Su análisis es compartido. Es la falta de una oposición seria lo que permitió al Gobierno estos cuatro meses de desorden y boludeo, pero nada es para siempre, lamentó un analista que pidió anonimato. Ante la ausencia de un adversario claro, el gobierno decidió elegir a la prensa como enemigo. En las filas libertarias, por el contrario, el optimismo no decae. Lo dijo Toto Caputo públicamente y también lo piensan en privado. Empresarios y cámaras sectoriales que suelen reunirse con el equipo económico escuchan de boca de los funcionarios que el escenario habría empezado a mejorar en abril y se consolidaría a mitad de año. Según esta visión, el campo está moviendo la pampa húmeda; la minería, el norte y el petróleo y el gas, el sur. Falta el Conurbano, el área más golpeada por el cambio de matriz productiva, donde el empleo uberizado o de plataformas ya no actúa como amortiguador porque dejó de rendir como antes, producto de una saturación que hizo que la oferta supere la demanda, golpeando los ingresos de miles de personas. En los cálculos del Gobierno, la situación empezaría a repuntar a partir de junio con las obras de las recientes concesiones viales, que generarían empleo en el sector de la construcción. Es, por ahora, la única herramienta prevista por el oficialismo para que el malhumor social ceda en la región más poblada del país. Olvídense del bombeo al consumo y la sustitución de importaciones, es el mensaje que reciben las visitas en el Palacio de Hacienda, según fuentes empresarias. Esta nueva economía que imagina el mileísmo, próspera en el interior y sufrida en los centros urbanos, con un fuerte protagonismo de las exportaciones (el objetivo es duplicarlas en 10 años) tiene, con todo, los pro y los contra de la heterogeneidad. Moiguer dice que los bienes que exportamos valen cada vez más y los que importamos, menos. Ese fortalecimiento de los términos del intercambio hace que estemos en otro país y no hay registro de esto, con lo bueno y lo malo. Neuquén y Salta, por ejemplo, se conurbanizan. Por su pujanza, atraen gente de otras zonas, lo que hace fluctuar los precios de los alquileres y del transporte, que se rigen por los salarios de los trabajadores registrados, mientras los informales que no acceden a la bonanza se van a los márgenes, un fenómeno como el que ya vivió Bariloche. Aun en el éxito, sería un país fuertemente desigual y más violento, advierte. Son transformaciones de fondo veladas por las urgencias del momento, en una economía que da señales de atravesar dificultades. Uno de los rasgos de una economía a la que le cuesta reaccionar es que todos sus agentes están con problemas de caja. Tienen ingresos menguantes y deben ajustar sus gastos. Ves familias que aumentaron el endeudamiento y a las que se les hace difícil afrontarlo, por eso la mora crediticia a nivel de bancos, fintech y tarjetas aumentó fuertemente; lo ves en las empresas con la mora o el crecimiento de los cheques rechazados; lo ves en el Estado nacional, que tiene ingresos decrecientes y debe ajustar el gasto primario para lograr el equilibrio y ves eso también en los Estados provinciales, enumera Martín Rapetti, economista de Equilibra. Pero el Gobierno confía en estar pegando la vuelta luego de un primer trimestre malo. ¿Por dónde vendría esa recuperación? En el Banco Central creen que será por el lado de la inversión y el crédito. ¿Con qué recursos? Con los que genera la economía, como la explotación de un sector exportador que no para de crecer y el acceso al financiamiento externo que mostró tener el sector privado, dicen en la entidad. Los procesos de recuperación nunca son lineales ni homogéneos. Pero los números apuntan a mejoras. Y nos parece que, con bases sólidas, las mejoras se retroalimentan y conllevan a un ciclo virtuoso, agregan En tanto, en el Ministerio de Economía se aferran a algunos indicadores de alta frecuencia, que monitorean regularmente a modo de semáforo de actividad, y que en marzo empezaron a pintarse de verde en comparación con un febrero desastroso en el que casi toda la planilla se tiñó de rojo. Según esos números, en el rubro comercio exterior, por ejemplo, crecieron 14,5% las importaciones desde Brasil y 23% las exportaciones de bienes en cantidades; en la industria aumentó 11,4% la producción de acero y 6% la demanda de electricidad no residencial; en la construcción hubo un repunte de 5,5% en los despachos de cemento; en el agro, un alza de 21,4% en la molienda de soja y en el consumo se verificó un incremento de 1,2% en la venta de bebidas sin alcohol al mercado interno. Otro de los datos que habían tenido signo positivo en marzo, los patentamientos de vehículos cero kilómetro, en cambio, revirtieron la suba y cayeron en abril, lo cual muestra las dificultades que aún enfrenta una economía en plena transición. Hoy se conoció, además, que la recaudación de impuestos encadenó su noveno mes de caída real, amenazando el superávit fiscal tan esforzadamente logrado. Estamos en mitad del río y nada garantiza que esto termine bien, advirtió el exministro de Economía Alfonso Prat-Gay. ¿Pesimista o realista? En el Gobierno piden salir del microclima del Conurbano y mirar más allá. Un buen ejemplo de esta economía heterogénea, con ganadores y perdedores, es la empresa de la que Prat-Gay es vicepresidente, Prestige Auto, que fabrica en el país la Sprinter de Mercedes-Benz, y en el primer trimestre del año exportó 22% más que en el mismo período de 2025.
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