Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • El incendio en pleno rodaje y una coincidencia macabra: la historia real detrás del film de Michael Jackson

    » TN

    Fecha: 03/05/2026 05:53

    La semana pasada se estrenó en todo el mundo Michael, la biopic sobre Michael Jackson. Hay que ser precisos: la película recrea solo una parte de la vida del cantante. Desde los inicios de los Jackson 5, el grupo que su padre armó con cinco de sus hijos varones, hasta la llegada a la cima del mundo con Thriller y sus ecos. Deja de lado todos los momentos polémicos, oscuros y hasta delictivos de su vida. Es una producción grandilocuente, algo inconexa y vacía, que como Bohemian Rhapsody se regodea en la mímesis más que en contar una historia con nervio y verdad. Eso no pareció importar: se calcula que la recaudación global, a ocho días de su estreno, superará hoy a los 300 millones de dólares. Una vez más, Michael Jackson generando fortunas atrayendo al público. Leé también: La película de Michael Jackson convierte a los cines en pistas de baile: las reacciones en las redes sociales El estreno sufrió varias postergaciones. Originalmente estaba previsto para 2025, luego para inicios de este año. El principal inconveniente fue un descubrimiento contractual. Cuando el rodaje había finalizado, en una última revisión, los abogados del estudio descubrieron que en el acuerdo extra judicial que el cantante firmó con Jordan Chandler, el chico de 13 años que lo acusó de abuso sexual en 1993, se establecía en la letra chica que el joven no podía ser mencionado en ninguna canción, libro o película de Michael Jackson. El director Anthony Fuqua se resignó y no tuvo más remedio que desechar buena parte del metraje y reunir al elenco una vez más, escribir nuevas escenas (en especial el final) y volver a filmar. Eso le costó al estudio más de 15 millones de dólares. Se dice que la película se iniciaba con una escena en la que a mediados de los noventa, la policía allanaba Neverland, la fastuosa e infantil mansión de Michael, y lo obligaba a desnudarse para comprobar si tenía en sus genitales las señas particulares que Jordan Chandler había descripto. Esa escena hubiera dado una sordidez (y un golpe de realidad) que la película, con una mirada sumamente ingenua, carece. Se sabe que las ficcionalizaciones de hechos reales y de vidas de personajes célebres deben, a veces, alejarse de los hechos estrictos en beneficio de la tensión dramática y de la economía narrativa. Eliminar algunos personajes secundarios, englobar otros, saltearse algunos mojones para que la historia tenga ritmo cinematográfico. Sin embargo, a veces, algunas omisiones son demasiado rutilantes, demasiado significativas y alteran la esencia de lo narrado. Este parece ser uno de esos casos. Siempre es un ejercicio tentador bucear en las inexactitudes históricas que ofrece una película. En Michael, esas imprecisiones, ese alejamiento de los hechos, no parece demasiado significativo en lo anecdótico, pero sí en lo sustancial. El relato de la infancia El gran villano es Joseph Jackson, su padre y manager del grupo familiar. Le pega con un cinturón, los hace ensayar en condiciones cercanas a la esclavitud, se muestra inclemente, y no parece escuchar los deseos de sus hijos. Hasta le dice Nariz Grande (Big Nose) a Michael, aunque parece que en la vida real los que lo molestaban con eso eran sus hermanos mayores. Finalmente se aprovecha de Michael, para que en su mejor momento, tire casi él sólo del carro del negocio familiar y haga reverdecer un negocio muerto hacía años. Todo eso, de un modo u otro, sucedió. El mismo Joseph reconoció en entrevistas que castigaba a sus hijos, que les aplicaba correctivos para que no se desviaran del camino y para que se profesionalizaran. Los cintazos, los gritos y las decisiones arbitrarios y egoístas existieron. Una de esas decisiones fue la de asociarse a Don King, el célebre manager de boxeo con los pelos parados, para organizar el Victory Tour, una gira de los hermanos Jackson en medio del éxito fenomenal e inédito de Michael Jackson y su disco Thriller, que se estaba convirtiendo en el más vendido de la historia y que durante más de un año tuvo sus canciones en lo más alto de los charts mundiales. Joe decidió reunir otra vez a sus cinco hijos y lanzar una gran gira por Estados Unidos y el mundo. Los Jackson 5 parecían ya extinguidos pero el suceso incomparable de Michael era la posibilidad de que todos hicieran dinero a costas del hijo menor. Michael sabía que ese movimiento no convenía a su carrera, pero no pudo negarse a las presiones paternas. Leé también: La biopic de Michael Jackson dividió a su familia: quiénes están a favor y quiénes en contra La película muestra al Victory Tour como un éxito descomunal. Pero no lo fue. No, al menos, para todos los involucrados. Hubo muchos recitales en los que quedaron entradas sin vender. Parecía imposible que sucediera con la repercusión de Michael en ese tiempo, pero la mala estrategia de Joe consiguió que ocurriera. Eso se debió, también, a la pésima, casi delirante, modalidad de venta de entradas. Se pusieron a la venta a 35 dólares (casi 90 de hoy). Eran caras. Pero había varias dificultades más. Sólo se podían adquirir en packs de a cuatro. Y ¡por correspondencia! Se debía enviar el dinero o un cheque por correo. Pero ahí no terminaba todo. Como en algunas ciudades eran muchos los postulantes y pocas las fechas o la capacidad de los estadios, la producción sortearía las entradas entre los postulantes. Nadie tenía asegurado el lugar y nadie podía elegir la ubicación. Por el mismo precio podía tocar campo, segunda fila o una popular alejada 80 metros del escenario. Está de más aclarar que el sistema espantó a muchos. Tanto fue el escándalo que se provocó que Michael organizó una conferencia de prensa en la que dijo que no tomaría ni un dólar de la gira y que todo lo que ganara lo donaría a instituciones benéficas. Una historia más de la gira. Uno de los promotores junto a Joe y Don King, fue Chuck Sullivan, hijo del dueño de los Patriots de New England, un equipo de fútbol americano. Las exigencias y trampas que le plantaron Don King y Joe Jackson y las dificultades para la venta de entradas hicieron que Sullivan perdiera una fortuna en el tour. Tanto fue así que su familia debió subastar el estadio y vender el equipo de fútbol americano. Sullivan logró lo imposible: hacer una gira con el cantante más exitoso y vendedor del mundo y terminar, en virtud de ella, en la quiebra. En el medio los Jackson habían sacado el disco Victory que por la inercia del éxito de Michael vendió cinco millones de copias, la mayor cantidad de toda su carrera para la franquicia familiar. Pero las canciones no eran memorables. Tanto fue así que en la gira no incluyeron ninguna de ese álbum. Otro episodio incorporado a la biopic parece inverosímil. Michael hace llamar a dos bandas callejeras que se enfrentaban día a día provocando heridos y muertes a la filmación de uno de sus clips. Eso sucedió de un modo muy similar al narrado en la película. También vemos una explosión de Walter Yetnikoff, el líder de CBS, contra los directivos de MTV porque no emiten los videos de Michael. Lo cierto es que MTV pasaba casi exclusivamente a artistas blancos. El canal musical se había convertido en un jugador determinante en la industria. MTV era el nuevo reino. Al principio al video de Billie Jean sólo se emitía dos veces por día y, por lo general, en horarios marginales. Hasta que se produjo el boom Jackson. En ese momento MTV pasó a tener tres categorías de video. Los que emitía muy seguido (la Heavy Rotation), los que pasaba una o dos veces por día y los de Michael Jackson que se pasaban dos veces por hora. Cuando el disco parecía haber producido todos los beneficios posibles, Michael quiso hacer un video de la canción que daba título al disco, Thriller. Contrató al director de cine John Landis y pensaron juntos un corto de quince minutos. Algo que nadie había hecho hasta el momento. Michael y Landis llamaron a Yetnikoff por teléfono. Michael le pidió por favor que le financiara el clip. El estentóreo ejecutivo parecía dispuesto a darle el gusto; al fin y al cabo era su artista más vendedor. Le preguntó cuánta plata necesitaba. En ese tiempo el promedio de costo de un video era de 50.000 dólares, lo que habían salido Billie Jean y Beat It. Michael, con su voz delgada y su aire inocente le dijo: 800 mil dólares. Del otro lado de la línea se produjo un largo silencio. A lo sumo se escuchó alguna respiración agitada, una especie de estertor. Yetnikoff, controlándose, le pidió a Jackson que le pasara con Landis. Cuando el director se hizo con el auricular comenzó una secuencia digna de dibujo animado. El ejecutivo gritaba e insultaba, parecía que del aparato salía fuego; Landis impostó serenidad y esgrimía algunos débiles e inconclusos argumentos: siempre lo tapaban los gritos de Yetnikoff. La conversación (por llamarla de alguna manera: era un monólogo exasperado) se cortó de manera súbita. Michael miró a Landis con ilusión y le preguntó: ¿Qué dijo?. El director y el cantante consiguieron sponsors varios y hasta MTV alteró su política de no financiar videos. Lograron reunir el dinero necesario. Todos ganaron. Todo lo relativo a Michael Jackson es propenso a la hipérbole. Sin embargo, Thriller sigue siendo el video más influyente de la historia, el que revolucionó a una industria. Los ratings de MTV se multiplicaron. El canal le debe su fama al artista que al principio se negaba a pasar. Los artistas de color tuvieron un nuevo medio de difusión. Los videos hicieron explotar a la industria discográfica de los ochenta y los artistas debieron reconvertir su imagen y sus carreras. Impuso un nuevo paradigma. El estreno de Thriller es, junto a la primera aparición de Elvis y a la actuación de los Beatles en lo de Ed Sullivan, el gran momento televisivo musical de la historia. Otra de las escenas importantes de la película es la de la filmación del comercial de Pepsi. Al ver el video original que apareció hace unos años, si no fuera por lo precarios y dificultosos que eran en esos tiempos, cualquier espectador podría creer que se trata de un efecto especial, de una imagen generada con algún truco. La estrella más popular del mundo canta mirando a cámara, después gira con su gracia habitual, parece no estar tocando el suelo, levita. Explotan fuegos artificiales a sus espaldas. El cantante sigue con lo suyo, de pronto una pequeña llama sale de su cabeza. El pelo se le está prendiendo fuego. Una hoguera que se instaló en el centro de la cabeza. Él parece no percibirlo, gira una vez más, etéreamente, y sigue con la coreografía pactada. Las llamas crecen. Una melena ígnea. Ahora el fuego toma la parte superior de sus hombros, la campera también prendió enseguida. Da dos o tres pasos más y una horda se lanza sobre él: asistentes, productores, alguno de sus hermanos. No se entiende bien lo que sucede, parece un linchamiento pero en realidad le están salvando la vida. Algún matafuegos, agua. Son muchas manos que logran apagar el incendio capilar. Poco después vemos la cara de Michael Jackson. Está desorientado, no entiende qué sucedió. Por el momento, el desconcierto se impone al dolor. Después, la mueca y la mano con el guante plateado, recubierto de diamantes, que se dirige a la parte de arriba de su cabeza (ahora sabemos: corriendo el riesgo de infectarla). Como si se tratara de un dibujito animado, le sale humo. Lo logran acostar. No grita ni se queja. El plano nos muestra que hay un enorme círculo rojo intenso, el cuero cabelludo totalmente quemado, una tonsura moldeada por la prepotencia del fuego y que ha perdido el pelo, hasta se puede adivinar el cráneo. Fue llevado de urgencia al hospital. En la ambulancia se quejaba del dolor. En el Mount Sinai lo derivaron a una institución que se especializaba en quemaduras. Tenía una buena zona de su cabeza, la cara, las orejas y una mano con quemaduras de segundo y de tercer grado. Le dieron unos fuertes medicamentos contra el dolor. Leé también: El sobrino de Michael Jackson: Fue difícil convencer a todos de que podía convertirme en él Varios biógrafos de Michael y allegados alegan que tras este accidente, el cantante se volvió adicto a los calmantes y que los dolores corporales, las molestias en el cuero cabelludo y las migrañas inhabilitantes ya no lo abandonaron. Ese hecho, determinante en la vida y en la muerte del cantante, también es ignorado por la película. Un dato inquietante sobre el accidente: algunos afirman que fue un preaviso de lo que vendría. Una señal que nadie supo ver. El 27 de enero de 1984 habían pasado 9282 desde el día en que había nacido. Michael Jackson murió el 25 de junio de 2009: 9282 días después de la jornada en que filmando el comercial de Pepsi su pelo se prendió fuego. Quienes descubrieron esta coincidencia, desechan el azar. Están convencidos que el incendio capilar marcó deliberadamente, proféticamente- el momento exacto de la mitad de la vida de Michael Jackson. La película Michael, un indudable éxito de taquilla, además de ignorar las relaciones de Jackson con los menores (es más: en el único momento que habla de ello lo muestra comprando juguetes y llevándolos a una hospital pediátrico oncológico), muestra diversos hábitos de Michael sólo como dulces excentricidades y no como conductas erráticas, dudosas del punto de vista psiquiátrico y hasta peligrosas. El mejor ejemplo es su convivencia con animales como jirafas, monas, serpientes y varios más. La película no logra transmitir la complejidad del personaje, lo que dramáticamente hubiera sido mucho más rico. A los espectadores les queda claro que ni siquiera lo intentó.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por