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  • El bailarín de tango Luis Solanas recordó su experiencia con Madonna cuando vino a filmar Evita: "Venís de abajo como yo"

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 01/05/2026 15:41

    Luis Solanas comparte su experiencia con Madonna en 1996 cuando vino a filmar Evita Luis Solanas, bailarín de tango y propietario de la milonga La Viruta en Buenos Aires, compartió cómo vivió su rol como instructor y compañero de baile de Madonna durante la filmación de Evita en 1996. Ahí la conocí, me la presentaron, nos miramos a los ojos un poco, ella me miró mucho y de arriba a abajo, porque yo iba a bailar con ella, relata Solanas sobre su primer encuentro con la artista estadounidense. Yo ya estaba contratado, pero de palabra y faltaba la firma. Ahí no bailé, ella se dio media vuelta, se fue. Bueno, nos saludamos. Chau. Hasta luego. Y me contrataron, continuó. La experiencia de Luis Solanas con Madonna durante la filmación de Evita combinó exigencia profesional, intensidad en los ensayos y gestos personales que marcaron su vida. Al ser elegido como bailarín principal, participó en sesiones privadas y coreografías junto a la estrella internacional, lo que le permitió descubrir un costado humano y solidario de la cantante poco conocido fuera del set. PUBLICIDAD Las lecciones de tango y un gesto inolvidable de Madonna Según Solanas, el primer ensayo con Madonna se realizó en un hotel de Puerto Madero bajo estrictas medidas de seguridad. Siempre controlado por, viste, los dos custodios que te revisaban todo al entrar, contó el bailarín sobre el ambiente, destacando la privacidad que rodeaba a la artista. En medio del trabajo, Madonna le hizo una pregunta inesperada sobre su situación económica. Me preguntó: ¿cuánto ganás? Yo pensé que si te preguntan eso es porque viene algo. Ya sabía lo que iba a ganar, todo. Esto se me pagaba menos, eh, por el ensayo, pero se me pagaba". Solanas dudó, entonces Madonna lo apuró: ¿Y?... hablá. PUBLICIDAD Y ahí se produjo el gesto de la Reina del Pop hacia él: Le digo la cantidad y me dice: Bueno, quiero que me des quince clases y yo te voy a pagar lo mismo que ganás cuando filmás. Solanas recuerda esa actitud como un momento clave: Debía un departamento, lo estaba pagando como podía y me estaba costando mucho en ese momento. Lo terminé de pagar y era importante. Aquella actitud de Madonna, además de profesional, dejó una huella por la sencilla razón que dio al ayudarlo. Cuando Solanas quiso saber el motivo, la cantante respondió: Porque vos venís de abajo como yo y se nota. PUBLICIDAD Detrás de cámaras: momentos íntimos durante la filmación de Evita Durante los dos meses que duró el rodaje, Solanas y Madonna compartieron cenas y largos diálogos, que permitieron al bailarín conocer más allá del exigente carácter laboral. Yo iba a cenar con ella, por ahí íbamos a comer y esto, y hablábamos y demás, resume Solanas, resaltando la confianza que construyeron fuera de los ensayos. Estos encuentros reflejan el vínculo que se formó entre dos artistas provenientes de realidades distintas, unidos por su pasión por el tango y el cine. La convivencia diaria, las conversaciones y el ambiente generado en el proceso acercaron a Solanas a una faceta más auténtica de la estrella de Evita. PUBLICIDAD Madonna en Buenos Aires: polémicas y un sueño cumplido La llegada de Madonna a Argentina en enero de 1996 para interpretar a Eva Duarte de Perón bajo la dirección de Alan Parker generó controversia desde el inicio. Las calles de Buenos Aires lucían pintadas como ¡Viva Evita! ¡Fuera Madonna!, reflejando el rechazo de algunos sectores a que una extranjera asumiera tal papel. Pese a la polémica, Madonna arribó al país el 20 de enero de 1996 con su equipo, lista para comenzar el rodaje. Uno de los momentos más recordados fue la gestión para filmar en el balcón de la Casa Rosada, sede del gobierno argentino. Para ello, la cantante se reunió con el entonces presidente Carlos Menem. Según narra Madonna en su diario personal, el encuentro se dio en un ambiente cordial y de curiosidad mutua: Era como un cuento de hadas. Estaba rodeado de unos hombres de aspecto sospechoso y una mujer mayor, hermosa y formal que fue nuestra traductora. PUBLICIDAD El permiso finalmente fue concedido y el 9 de marzo de 1996, tres días antes de marcharse del país, Madonna pudo cumplir su sueño: grabar la emblemática escena en el balcón de la Casa Rosada delante de cuatro mil extras. PUBLICIDAD PUBLICIDAD

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