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Fecha: 26/04/2026 06:04
Tener que exponer un proyecto en clase, hablar con la persona que nos gusta o afrontar una entrevista de trabajo puede generar un poco de inseguridad. Si nuestra postura no es la ideal, es en esos momentos, cuando desearÃamos tener una varita mágica que pudiera aportarnos una confianza extra. En este tipo de situaciones, la seguridad marca la diferencia, no solo en cómo nos sentimos, sino también en los resultados que obtenemos y, por eso, resulta interesante conocer nuevos métodos. Uno de ellos son las denominadas posturas de poder, que constituyen una herramienta útil y fácil de implementar y que se basan en la psicocorporalidad. El cuerpo y la mente están estrechamente relacionados y los estados de uno se reflejan en el otro de forma bidireccional y, asà como nuestro cuerpo expresa lo que sentimos, un cambio postural también puede modificar nuestras emociones. Transmitimos información y mucha, a través del lenguaje no verbal. Una sonrisa, una mirada baja o un cruce de brazos nos cuentan si nuestro interlocutor está feliz, temeroso o a la defensiva y esto lo captamos al instante, sin un esfuerzo consciente. De hecho, en el mundo animal también se produce este tipo de exhibiciones que sirve como interacción con los otros", señaló la psicóloga española Elena Sanz. Sanz, quien es especialista en psicologÃa clÃnica y psicoterapia cognitivo-conductual, dijo además: Generalmente, las posturas expansivas y abiertas demuestran poder, pudiendo llegar a intimidar. Por el contrario, una pose encogida, encorvada o contraÃda, indicarÃa temor. Los demás captan, mediante el lenguaje corporal, cómo nos estamos sintiendo, lo que tiene también efectos en nosotros mismos". Dos minutos son suficientes La especialista indicó que, en función de las posturas que adoptamos, nuestra fisiologÃa y nuestra psicologÃa varÃan. Quizás, alguna vez hayamos escuchado la recomendación de sonreà aunque no tengas ganas y te sentirás más feliz. De hecho, esto es una realidad y también puede aplicarse si lo que buscamos es aumentar nuestra confianza, expresó. En 2010, las cientÃficas estadounidenses Amy Cuddy, Dana Carley y Andy Yap, llevaron a cabo una investigación, en la que le pidieron a un grupo de personas que adoptase posturas de poder y poses de debilidad durante dos minutos, tras lo cual analizaron los cambios en el organismo de cada uno de los participantes. Lo que encontraron fue sorprendente, ya que no solo se modificaba la confianza a nivel psicológico, sino que también se producÃan alteraciones endocrinas. Concretamente, las posturas de poder reflejaban aumentos en la testosterona y decrementos en el cortisol y el patrón contrario ocurrÃa con las poses de debilidad. Tengamos en cuenta que la testosterona es una hormona presente tanto en hombres como en mujeres, relacionada con la valentÃa, la autoconfianza y la asunción de riesgos. Por su lado, el cortisol se asocia con el estrés, el nerviosismo y la precaución, explicó Sanz. La psicóloga dijo que, colocarnos en una pose de poder, genera las alteraciones hormonales que favorecen el sentimiento de seguridad. Las investigadoras también les pidieron a varios voluntarios que aplicaran esta técnica antes de hablar en público y el resultado fue de nuevo satisfactorio: expresaron haber reducido su ansiedad y sentirse más confiados. Mantener ese cambio de postura durante apenas dos minutos fue suficiente para experimentar los efectos. Utilizar las posturas de poder en el dÃa a dÃa Emplear este tipo de poses es de mucha utilidad, ya que nos proporciona un incremento casi instantáneo de la seguridad y la confianza. Las posturas de poder son aquellas en las que nuestros brazos están separados del cuerpo y el tronco avanza hacia adelante. Son posturas abiertas y expansivas entre las que se encuentran las siguientes: - Levantar los brazos sobre la cabeza a modo de victoria. - Poner las manos en la nuca. - Apoyarnos en la mesa con los brazos firmes. - Colocar los brazos en jarra y echar los hombros hacia atrás. Tal como demuestra la investigación, adoptar estas posturas durante dos minutos es suficiente para generar esa dosis extra de confianza. Sin embargo, puede resultar positivo también realizar un cambio postural más prolongado. Lee también: Ansiedad y baja autoestima: un estudio cientÃfico evaluó el impacto de la dislexia en la salud emocional Si solemos caminar encorvados, con la cabeza gacha o los brazos cruzados, debemos saber que se trata de un tipo de postura de debilidad. Esta, no solo refleja temor o inseguridad, sino que además contribuye a perpetrar este tipo de emociones. Entonces, si modificamos nuestros hábitos hacia posturas más expansivas, notaremos cambios duraderos en nuestra actitud.
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