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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 23/04/2026 10:18
La transmisión en directo del reality serbio Elita 9, la versión de Gran Hermano en ese país, desató una ola de conmoción entre los espectadores. Todo comenzó por una pelea entre dos participantes, Maja Marinkovic y Asmin Durdzic, que terminó con violencia física y la detención de uno de los participantes. Las cámaras del programa captaron el incidente en la Casa Blanca, nombre con que se identifica la locación del show, mostrando cómo una discusión íntima escaló hasta convertirse en un caso policial que sacudió a la audiencia y a las redes sociales. Todo comenzó en el dormitorio, cuando la conversación entre Maja y Asmin subió de tono bajo las sábanas. La tensión se transformó en una confrontación física visible en pantalla, durante la cual Maja golpeó en la boca a Asmin ante la ausencia de intervención inmediata. Los gritos alertaron a otros participantes, Borislav Terzic Terza y Miki Dudic, quienes acudieron al dormitorio e intentaron separar a la pareja, tra slo cual se produjo la intervención del personal de seguridad, apaciguando momentáneamente la situación de violencia. La pelea, lejos de resolverse, continuó frente a otros miembros del elenco y bajo la transmisión en vivo del reality. Minutos después, el conflicto alcanzó su punto más crítico cuando Asmin sujetó del cuello a Maja, generando una escena de máxima tensión y motivando la reacción de quienes presenciaban la escena. Fue necesaria la intervención del equipo de seguridad para separar a los involucrados y frenar la escalada de violencia. Tras el hecho, medios serbios informaron que Asmin fue detenido, aunque fue liberado horas más tarde. La producción de Elita 9 no emitió comunicados oficiales sobre el episodio, ni explicó las medidas tomadas respecto a la seguridad o permanencia de los implicados en el programa. Incluso, luego de que Asmin recuperara la libertad, el programa volvió a mostrar a la pareja junta en pantalla. Durante una entrevista compartida, ambos relataron su versión de los hechos: Asmin pidió disculpas a las familias y describió su experiencia bajo custodia, mientras Maja reconoció sus sentimientos de celos y la presión que siente por las relaciones anteriores de su pareja. La agresión emitida en vivo generó indignación masiva entre los internautas, quienes cuestionaron la demora de la intervención para frenar el ataque y criticaron la decisión de la producción de continuar con la transmisión pese al nivel de violencia exhibido. Muchos espectadores calificaron el episodio como un intento de femicidio, y expresaron su perturbación por la exposición mediática de situaciones de esta gravedad. La falta de respuestas oficiales por parte del programa amplificó la polémica y aumentó la presión social sobre la cadena Pink TV, responsable de la emisión. Las redes sociales se poblaron de mensajes de repudio y llamados a revisar el formato y las reglas del reality, cuyo ambiente de violencia se percibe como parte de su identidad televisiva. El ciclo sigue un formato similar al de Gran Hermano, donde los participantes conviven bajo vigilancia constante. El programa se hizo conocido por su ambiente caótico y la frecuencia de peleas y enfrentamientos, que muchas veces ocurren delante de las cámaras y sin una intervención inmediata. La dinámica parece potenciar la tensión entre los participantes, exponiendo en directo conflictos personales y situaciones de violencia física y verbal. La convivencia forzada, sumada a la presión del aislamiento y la competencia, lo convirtió en un escenario donde los límites de la convivencia y la tolerancia se ven constantemente desbordados. El caso dejó en evidencia la ausencia de reglas claras y la permisividad de la producción ante conductas agresivas, alimentando el debate sobre los riesgos de este formato televisivo. El programa sigue al aire, mientras las críticas y la presión social continúan creciendo en torno a la responsabilidad de la cadena y la seguridad de los participantes.
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