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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 23/04/2026 11:52
La economía argentina registró una fuerte caída de la actividad en febrero, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), lo que reavivó el debate sobre las perspectivas inmediatas del crecimiento. En ese contexto, los primeros datos sectoriales del mes de marzo muestran mayoría de avances, aunque no alteran la tendencia a una marcha heterogénea de la economía que no alcanza a empujar hacia adelante a los rubros que más impacto tienen en el empleo y los ingresos de las familias. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró una contracción de 2,6% respecto de enero en la medición desestacionalizada y de 2,1% interanual. Este resultado interrumpió la secuencia de mejoras observadas en diciembre y enero, y devolvió el nivel de actividad a los valores verificados en noviembre del año pasado. La industria manufacturera y el comercio encabezaron las bajas sectoriales, con caídas de 8,7% y 7% interanual respectivamente, mientras que sólo cuatro sectores lograron subas frente al mismo mes del año anterior. El informe publicado por el INDEC situó el dato de febrero como el descenso mensual más pronunciado desde diciembre de 2023. En el trimestre móvil, el EMAE arrojó un incremento de 0,8%, mientras que el semestre móvil marcó una suba de 1,3%, lo que permitió acumular dieciocho meses consecutivos en terreno positivo para esa variable. Sin embargo, la serie desestacionalizada ubicó a la economía en el nivel más bajo desde julio del año pasado. El arrastre estadístico para 2026 se volvió levemente negativo, con una proyección de -0,2%. La contracción de febrero respondió en parte a circunstancias transitorias, como la menor cantidad de días hábiles y un paro general, pero también a la falta de empuje de sectores como la industria el comercio y la construcción, muy golpeados en este entorno macro. En el contexto sectorial, la industria manufacturera y el comercio mayorista y minorista explicaron la mayor parte del retroceso, mientras que la minería, la agricultura, la pesca y la intermediación financiera aportaron algunos resultados positivos. La minería creció 9,9% interanual, la agricultura 8,4%, la pesca 14,8% y la intermediación financiera 6%. En conjunto, estos sectores sumaron 0,8 puntos porcentuales a la variación interanual, aunque no lograron compensar la magnitud de las bajas en las ramas industriales y comerciales. Un análisis de SBS Research sobre el EMAE de febrero sostuvo que la caída mensual estuvo en línea con lo que anticipaban los indicadores preliminares y marcó la mayor baja desde diciembre de 2023. A pesar de la contracción puntual, el promedio móvil trimestral mantuvo siete meses consecutivos en alza, mientras que el semestre móvil acumuló dieciocho meses de crecimiento. El informe de la consultora remarcó que la economía, en términos desestacionalizados, se ubicó en el nivel más bajo desde julio de 2025, aunque la tendencia-ciclo permaneció en máximos históricos. Tras el descenso de febrero, el arrastre estadístico para el año en curso se tornó negativo, lo que complica el panorama de crecimiento anual. Por su parte, LCG puntualizó que el dato de febrero marcó un corte en la racha de incrementos previos y subrayó la concentración de la baja en sectores clave para el empleo y la demanda interna. Según esta consultora, sólo minería, agro, intermediación financiera y pesca presentaron crecimientos interanuales, pero no alcanzaron a compensar la debilidad del resto de la economía. LCG estimó que la proyección de crecimiento para 2026 se mantiene por debajo del 3% anual promedio. Y advirtió que el impulso para los próximos meses dependerá casi exclusivamente de ramas como petróleo, minería, agro e intermediación financiera, que no logran generar un efecto derrame hacia el resto de los sectores. Además, la consultora conducida por Javier Okseniuk advirtió sobre la fragilidad de la demanda interna, afectada por el bajo poder adquisitivo, la retracción del crédito y la apreciación del tipo de cambio real, que incentiva el consumo de bienes importados y limita la recuperación de la producción local orientada al mercado interno. Como siguió la actividad en marzo En este escenario, un monitor sectorial elaborado por GMA Capital aportó información de alta frecuencia que permite anticipar los posibles movimientos de la actividad en marzo, aunque falte un mes para conocer el siguiente EMAE. Según este relevamiento, algunos indicadores industriales y de consumo durable mostraron subas en marzo. Se destacaron la producción de acero, con un avance de 7,4%, la demanda eléctrica, que creció 4,3%, la producción automotriz, con una mejora de 6,8%, y el patentamiento de motos, que saltó 32,9%. Estos datos sugieren que ciertos sectores comenzaron a registrar mejoras luego del impacto negativo de febrero. No obstante, la información aún es fragmentaria y no permite anticipar un cambio de tendencia general en la economía argentina. El mismo monitoreo indicó que los sectores intensivos en empleo, como la industria, el comercio y la construcción, siguen perdiendo terreno, pese a eventuales repuntes puntuales. La economista Rocío Bisang, de GMA Capital, le dijo a Infobae que es probable que en los datos de marzo se observe una mejora, ya que la base de comparación es baja y el efecto de la cosecha de trigo dejó de pesar sobre la medición. El efecto salida de la cosecha de trigo ya no va a estar, marzo 2025 fue malo, por lo que la base de comparación es baja y muchos de los indicadores sectoriales se ubicaron al alza. Sin embargo, más allá del dato puntual de actividad, hoy creo que el foco está puesto en la heterogeneidad del crecimiento, donde los sectores intensivos en empleo (industria, comercio y construcción principalmente) pierden terreno. Creo que, incluso anticipando un buen marzo para estos rubros, todavía es pronto para hablar de una mejora de la actividad que se sienta en el bolsillo, sostuvo Bisang. El informe de GMA Capital también mostró que el despacho de cemento creció 0,5% en marzo y las escrituras de compraventa en la provincia de Buenos Aires aumentaron 33,1%. En contraste, la faena vacuna retrocedió 1,6% y las exportaciones e importaciones continuaron en baja en febrero, el último mes relevado. El monitor sectorial, además, relevó que la confianza del consumidor y la confianza en el gobierno retrocedieron en febrero, lo que evidencia un clima de expectativas aún débil. LCG, en sus proyecciones a futuro, consideró que la economía argentina enfrenta un escenario desafiante para el resto del año, con un panorama incierto y riesgos de nuevas caídas si no se consolida una recuperación sectorial. Mantenemos nuestra proyección de una expansión de la actividad por debajo del 3% anual promedio, traccionado por unos pocos sectores (petróleo, minería, agro e intermediación financiera). Para el resto no hay drivers claros que impulsen el crecimiento. Consideramos que el posible derrame de los sectores ganadores hacia el resto estará limitado, y que los beneficios de una eventual persistencia de la tranquilidad cambiaria serán compensados por el perjuicio que generaría dicha estabilidad, en tanto que el tipo de cambio se estaría ubicando en niveles que afectan los márgenes de varios sectores mano de obra intensivos, sostivo LCG. El dato de marzo del EMAE se conocerá el 21 de mayo próximo, lo que permitirá evaluar si los primeros indicios de mejora sectorial se tradujeron en un repunte general de la economía. Hasta entonces, la información de alta frecuencia proveniente de los monitoreos sectoriales y de las consultoras privadas será clave para anticipar los movimientos de la actividad y para determinar si la economía argentina logra revertir la tendencia negativa registrada en febrero.
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