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» TN
Fecha: 22/04/2026 19:47
El fútbol suele dar revanchas, pero pocas son tan cinematográficas como la de Yazan Al-Arab. El defensor central de la selección de Jordania, que este 27 de junio tendrá la misión de marcar a los delanteros argentinos en Dallas, carga sobre su espalda con uno de los antecedentes más oscuros y violentos de los últimos años en el deporte profesional. A finales de 2023, Al-Arab era noticia por una imagen que indignó al mundo del fútbol: le pegó una patada y escupió a un árbitro en plena cancha, un acto que le valió una sanción de por vida. El minuto de furia que casi termina con su carrera El escándalo ocurrió mientras Al-Arab jugaba para el Selangor FC de la Superliga de Malasia. Tras ser eliminado en los cuartos de final de la Copa de Malasia ante el Terengganu FC, el defensor perdió el control. Al finalizar el encuentro, el jordano increpó al árbitro Mohd Hasrol Mohd Amir, a quien primero insultó, luego le propinó una patada y, antes de retirarse escoltado, le escupió en la cara. La reacción de las autoridades fue fulminante: la Asociación de Fútbol de Malasia (FAM) le aplicó una prohibición de por vida para realizar cualquier actividad relacionada con el fútbol en ese país. El borrado que se quedó sin club y sin futuro La repercusión fue inmediata. El Selangor FC, su club en aquel momento, no dudó y aplicó una política de tolerancia cero: le rescindieron el contrato de forma unilateral mediante un comunicado en el que calificaron su conducta como inaceptable. Al-Arab se encontró de un día para el otro sin trabajo, con una condena social masiva y la incertidumbre de saber si la FIFA extendería su sanción a nivel global, lo que habría significado el fin definitivo de su carrera a los 27 años. La redención en la previa de su enfrentamiento con Argentina Tras meses de silencio y un pedido de disculpas público donde aseguró que su comportamiento fue producto de una presión psicológica extrema, el defensor logró que la sanción no se globalizara. Se refugió en la liga de su país y luego en el fútbol de Qatar, recuperando el nivel que lo llevó a ser el capitán de la histórica Jordania que alcanzó la final de la Copa de Asia 2024. Hoy, Al-Arab utiliza sus redes sociales para mostrar un perfil de guerrero resiliente. En su Instagram, donde alterna fotos de entrenamientos militares y rezos, se muestra como un hombre que aprendió de sus errores.
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