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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 21/04/2026 21:11
Oficialistas y opositores evitaron darse el saludo de la paz en el homenaje al Papa Francisco La misa por el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco en la Basílica de Luján comenzó puntual, pasadas las 17, justo después del ingreso de la comitiva oficial encabezada por Manuel Adorni. Fue un acto religioso, pero también político, porque la ausencia de Victoria Villarruel volvió desnudar la interna del gobierno libertario. Según pudo saber Infobae, la vicepresidenta estaba en viaje cuando se enteró que su lugar por protocolo era estar en la misma línea de bancos junto al Jefe de Gabinete y otros ministros, y decidió no participar aunque había confirmado su presencia como máxima autoridad del país por el viaje de Javier Milei a Israel. No sé que pasó, se limitó a decir Diego Santilli al finalizar la ceremonia. Villarruel lo explicó minutos después, en el barrio porteño de Almagro, en otro homenaje. Me pareció que la ceremonia tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa, era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. No quiero puntualizar pero estaba la casta política, yo soy coherente con mis creencias, aseguró la vicepresidenta. Y agregó: La misa en Luján me pareció que se había politizado. Y como el 2 de abril, donde la política se mete en fechas o en el recuerdo de personas tan importantes como es el papa Francisco, yo prefiero estar entre la gente y prefiero esta, con humildad, en un lugar donde solo me encuentro con otros argentinos. Además de Adorni y del ministro del Interior, en la primera fila de la Basílica se sentaron el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, en el lugar que estaba reservado para Villarruel. Más atrás, los ministros de Desregulación, Federico Sturzenegger; de Defensa, Carlos Presti; de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el de Salud, Mario Lugones; y los diputados Gabriel Bornoroni y Sebastián Pareja, entre otros. Otra ausente fue Sandra Pettovello (Capital Humano). En paralelo, pero del otro lado, se ubicó el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, junto al senador Eduardo Wado De Pedro, y funcionarios bonarenses como el ministro de Trabajo, Walter Correa; la Secretaria de Cultura, Florencia Saintout; y un grupo de intendentes como Gustavo Menéndez (Merlo) y Federico Otermín (Lomas de Zamora), a los que se sumó más tarde la legisladora provincial Mayra Mendoza, la referente camporista. Se sentó lejos de Kicillof, a quién volvió a criticar en las últimas horas. Fue un acto político, además, porque el Gobierno volvió a respaldar a Adorni, investigado por supuestos hechos de corrupción. Entre libertarios y peronistas hubo una fría cordialidad. Cuando ingresaron a la Basílica, los funcionarios nacionales pasaron delante del gobernador bonaerense, los más efusivos con el saludo fueron Santilli y Pareja. Minutos más tarde desde ambos sectores evitaron darse el saludo de la paz, un momento habitual de la liturgia, cuando el sacerdote que preside la misa realiza la invitación. En ese pasaje, los funcionarios nacionales se saludaron entre ellos. Lo propio hicieron los de la provincia de Buenos Aires. La misa en homenaje al Papa Francisco tuvo una homilía a cargo del arzobispo Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Mendoza, tuvo un fuerte contenido político y social. Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos, indicó. Mucho nos hemos lamentado de no haberlo tratado bien, de haber sido mezquinos como sociedad e incluso como Iglesia, al no acoger sus propuestas bien inspiradas, al desconfiar y retacear nuestro apoyo a tantas iniciativas en favor de nuestro pueblo, agregó. Y completó: También nos hemos referido reiteradamente al viaje que no realizó para visitarnos. Más allá de las múltiples posibles razones invocadas, permítanme expresarles, con cierto pudor, que creo que nunca se fue del todo de su Patria porque permaneció como un interlocutor permanente en nuestras mesas y en nuestra vida social, aunque faltara el calor del encuentro con las muchedumbres de los viajes papales. Siguió poniéndole nombre a los temas difíciles e inventando palabras para expresar contenidos que nos fueran comprensibles y nos sacudieran de las modorras conceptuales muchas veces vacías y desinteresadas de todos y de todo, dejando caer las formalidades que fueran un lastre a la hora de afrontar un problema, y llamándonos a reconocer la complejidad de la trama que nos toca habitar y a aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en un eslabón de un nuevo proceso. Colombo, demás, convocó a aprender del legado del pontífice argentino y a superar las divisiones que persistieron durante su papado, tanto en la sociedad como en el propio clero. El homenaje reunió, además, a representantes de distintas confesiones religiosas y personalidades del mundo social, empresarial y sindical, como el dirigente del sector petrolero de Chubut, liderados por Jorge Loma Ávila, actual diputado nacional y secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, y Emiliano Mongilardi, protesorero del gremio y director de YPF. Al papa Francisco no sólo hay que recordarlo en las palabras y en la foto, si no en sus enseñanzas, haciendo lo que dijo. Que cada uno lo tome con seriedad, estamos en una época donde se respira guerra y nos dicen que el mercado es un Dios y el Papa fue muy claro, es exactamente lo contrario lo que dijo, dijo Kicillof. El gobernador, que regresó esta semana de un viaje por España, fue uno de los pocos dirigentes que habló con la prensa al finalizar la homilía.
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