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» La Nacion
Fecha: 20/04/2026 16:46
Natanael Martínez tiene 27 años y vive en Villa Lugano; sé lo que es pasar hambre y no encontrarle sentido a la vida, dice; en un texto escrito por él, habla de lo que viven los adolescentes que crecen en una tensión constante entre estudiar o trabajar para sobrevivir - 6 minutos de lectura' Lionel se acercó a mi casa hace unos días para preguntarme si tengo algo para comer. Tiene 13 años y debería estar en la escuela, no en la calle. Cuando le pregunté por qué no iba, me dijo que no tiene mochila, guardapolvo ni útiles. Me contó un poco sobre su familia. Duerme en una habitación chica con sus dos hermanos. Dice que su papá nunca está porque trabaja y que su mamá los abandonó. Siempre que puede, viene a buscar comida a mi casa. Esa es la realidad de muchos chicos de mi barrio. Tengo 27 años y vivo en el Barrio 20, en Villa Lugano. Crecí acá con mis papás y mis 11 hermanos. Soy un pibe de la villa. Sé lo que es no tener para comer. Muchas veces vi a mis viejos no cenar para que mis hermanos y yo tuviéramos comida. Así y todo, siempre que podían, ayudaban. Papá salía a repartir comida con un carrito. Yo era chico, pero lo acompañaba. Ahora lo hago por mi cuenta. Vivo con mis papás, que ya son grandes y no pueden trabajar. Yo me hago cargo de los gastos de la casa. Lo consigo con un emprendimiento que tengo: hago estampados en remeras y tazas, que vendo a través de redes sociales. Me ayudó mucho el curso de Marketing Digital que hice en la fundación Empujar. Mi hermana me ayuda con la atención al cliente y un amigo hace los repartos. Antes trabajé como carpintero y arreglando computadoras. Nunca tuve un trabajo en blanco. Además de emprender, también soy creador de contenido: en mis redes sociales, trato de mostrar la realidad de mi barrio. Desde hace 7 años, salgo todos los días a recorrer el barrio con el carrito. Los comercios de la zona me donan lo que les sobra y en promedio preparo 120 porciones para repartir. Para muchos de mis vecinos, ese plato es lo único que van a comer en el día. Charlo mucho con mis vecinos, valoran y aprecian lo que hago. Calculo que unas 20 familias del barrio dependen de mi ayuda. No pueden pensar en su futuro Hoy al mediodía, cuando salí a repartir, hablé de la situación de Lionel con otro vecino, un señor que tiene unos 80 años y es mecánico. Siempre está laburando porque no llega a pagar el alquiler. Mientras lijaba la chapa de un auto, me dijo: Es una pena, porque este chico seguramente termine en las drogas, en las adicciones. La última vez que lo vi a Lionel fue ayer, cuando fui a buscar a mi sobrina a la escuela. Además del plato de comida, le conseguí las cosas que necesitaba para volver al colegio. Tenía una sonrisa enorme y estaba feliz. Espero que siga estudiando, pero la realidad es que la mitad de los chicos del barrio no termina la secundaria. Tengo amigos de la infancia que nunca terminaron y sé que ahora están en las drogas. Trato de ser un referente para esos chicos, contenerlos, enseñarles valores. Me encuentro con muchos chicos que prefieren trabajar, porque quieren cubrir las necesidades más urgentes que tienen. Lo respeto mucho, pero trato de que entiendan la importancia de la educación, que es lo que les va a permitir progresar. Hoy, la mayor parte de los chicos no tiene sueños. Lo único que tienen en mente es sobrevivir. Están pensando en cómo conseguir el próximo plato de comida, no pueden pensar en lo que quieren mañana, en un año o para su futuro. La importancia de la escucha Yo también pasé tiempos muy feos. Cuando tenía 14, transité un periodo de depresión muy fuerte. Llegué a pensar en suicidarme, no le veía sentido a la vida. Mi novia de ese momento, Evelyn, se suicidó y yo no podía entender por qué. Me empecé a aislar. Me sentía mal, me odiaba a mí mismo. Me miraba al espejo y no me gustaba lo que veía. Creé un grupo de contención y ayuda en Facebook para chicos del barrio que estaban pasando por problemas de salud mental. Lo administraba yo, con ayuda de algunos amigos que hice en el camino. Se armó una comunidad muy linda, podíamos contar nuestros problemas y siempre había alguien para escuchar. Saber que tenía personas que me necesitaban me ayudó a resistir, a sacar el foco de tanta tristeza que sentía. Ahora me da felicidad saber que la manera en que encontré de salir adelante fue ayudando a los demás, estar presente para los que necesitaban hablar, tener un amigo. Me interesa mucho la psicología. Quiero entender cómo funciona la cabeza de la gente y qué puedo hacer para ayudar. Por eso, me anoté para estudiar psicología en la UBA. Hice el CBC y varias materias, pero no llegué a terminar segundo año porque tenía mucho tiempo de viaje hasta la facultad y no podía seguir saliendo a repartir con el carrito. Faltan oportunidades En el barrio se siente mucho el abandono. La gente de acá trata de salir adelante y mantener el optimismo, pero es muy difícil. La mayoría emprenden con lo que pueden: hay muchas casas de comida, kioscos, gente que sale a vender tortilla o pan. Se ve ese movimiento. Conseguir un trabajo en blanco es complicado porque hace falta tener un título secundario. La mayoría no lo tiene. Me da mucha paz y alegría poder hacer lo que hago. Siento que hago una diferencia. Sueño con crear una fundación para poder multiplicar el impacto que genera lo que hago. Me gustaría sumar más chicos que hagan lo que hago yo: salir a repartir comida y conectar con la gente. Más información - Podés seguir el trabajo solidario de Natanael en su perfil de Instagram - En las guías Hablemos de suicidio y Hablemos de depresión de Fundación LA NACION podés encontrar herramientas para detectar señales, iniciar conversaciones y acompañar a niños y adolescentes frente a estas problemáticas. Este texto tiene la edición y el acompañamiento de la periodista Agustina Tettamanti Vidas Desiguales Esta nota forma parte de Vidas Desiguales, una iniciativa de Fundación LA NACION que busca promover oportunidades de empleo reales para adolescentes y jóvenes que crecen en contextos vulnerables Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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