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  • Neumáticos por litio chino: el polémico trueque que dejó a casi mil familias en la calle : ADN21

    Parana » Adn21

    Fecha: 20/04/2026 16:26

    Por la Redacción de ADN21 La reconversión del predio de San Fernando expone la cara más cruda del nuevo modelo económico. Mientras el Grupo Madanes bajó las persianas de Fate alegando no poder competir contra la importación, utilizó esos mismos terrenos para montar un millonario negocio estatal operando baterías traídas directamente desde el gigante asiático. El negocio perfecto sobre las ruinas de la industria nacional Hay reconversiones productivas que empujan el desarrollo de un país, y hay otras que simplemente blanquean la especulación financiera a costa del tejido social. El caso de la histórica fábrica de neumáticos Fate es el paradigma perfecto de esta segunda categoría. Bajo la excusa de la inviabilidad para competir frente a la apertura de importaciones y la presión sindical, el Grupo Madanes Quintanilla no solo apagó las máquinas y despidió a 925 trabajadores, sino que orquestó un engranaje empresarial que le garantizó rentabilidad antes siquiera de enviar el primer telegrama de despido. El cronograma de los hechos desnuda la premeditación de la jugada. Seis meses antes del cierre definitivo de Fate, Aluar la otra gigante del mismo holding familiar ya había asegurado su futuro en San Fernando. El Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Energía, le adjudicó un contrato a diez años para proveer 30 megavatios al inestable sistema eléctrico del AMBA. ¿La tecnología a utilizar en esa licitación? Grandes Baterías Estacionarias de litio (BESS) importadas, irónicamente, desde China. Aquí es donde el relato empresarial choca de frente contra su propia hipocresía. El grupo que clamó a los cuatro vientos que la industria del caucho nacional estaba siendo asfixiada por los neumáticos chinos, no tuvo ningún prurito en convertirse en un flamante importador de manufactura asiática cuando el negocio le garantizó cobrarle al Estado 4,5 millones de dólares anuales. Es la transformación perfecta para la época: apagar las chimeneas que demandan miles de obreros, matriceros y mecánicos, para encender un predio silencioso de baterías preensambladas en el exterior que apenas requiere mantenimiento. La brutalidad de este trueque radica en su asimetría. Para el holding, el cierre de la mayor productora de neumáticos del país tuvo costo cero. En una maniobra de pasamanos interno, Aluar le compró a Fate las 12,7 hectáreas necesarias para poner las baterías por 27 millones de dólares. Con esa misma inyección de liquidez, Fate financió las indemnizaciones de los operarios despedidos. Así, cierran un conflicto gremial y un pasivo laboral gigantesco para abrir un activo en dólares a diez años, con riesgo nulo porque el Estado les paga por tener la capacidad instalada, se use o no la energía. Mientras el balance corporativo cierra a la perfección, el impacto real golpea a la calle. Casi mil familias quedaron a la deriva en un mercado laboral recesivo, a las que se sumarán las consecuencias en el ecosistema de cientos de pymes proveedoras que venían trabajando exclusivamente para la planta. El predio de San Fernando ya no olerá a caucho; será el crudo recordatorio de un modelo que decidió cambiar el trabajo y el oficio argentino por rentismo energético enchufado a la importación. Puntos Claves: La radiografía de un cierre premeditado - Cronología del final: La decisión de desarmar Fate no fue producto de una crisis repentina. Aluar había ganado la licitación energética AlmaGBA para operar en esa misma locación medio año antes de concretar los despidos masivos. - Autofinanciamiento cruzado: El Grupo Madanes evitó pérdidas utilizando su propia liquidez. Aluar le giró 27 millones de dólares a Fate por la compra de la fracción del predio, dinero que se utilizó estratégicamente para licuar el conflicto y pagar las indemnizaciones. - La paradoja asiática: El argumento empresarial sobre la imposibilidad de competir contra el neumático chino quedó expuesto cuando Aluar decidió importar directamente las baterías BESS desde el mismo país para montar su nuevo modelo de negocios. - Rentismo sin riesgo: El Estado le aseguró a la empresa un ingreso de 4,5 millones de dólares al año hasta 2036. Cobrarán a un precio de más de 150 dólares el MW/hora simplemente por tener las baterías conectadas al nodo de Edenor. - El impacto multiplicador: La transición de industria pesada a nodo de almacenamiento energético aniquila el entramado laboral. Mientras la fábrica sostenía 925 empleos directos y movía casi 2.500 indirectos (transporte, metalúrgicas, matriceros), el nuevo parque funcionará con recursos humanos mínimos.

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