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» Clarin
Fecha: 20/04/2026 20:13
Para empezar, la noticia: la Corte Suprema de la provincia decidió que los trabajadores de las empresas de reparto son empleados en relación de dependencia. Se puede decir aún más claro: los motoqueros de Pedidos Ya y Rappi no son autónomos (como hasta ahora). En la provincia serán trabajadores formales, con derechos y obligaciones diferentes a las que tenían hasta el presente. Un fallo para protegerlos, puede pensarse. Una duda aún vigente: ¿los protege? Según datos de un universo en el que resulta imposible establecer cifras concretas, hasta fines de 2025 había alrededor de 80.000 repartidores activos, y entre el 70 y el 80% se concentraba en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. No hace falta explicar mucho más: todos los conocemos y los utilizamos. Acá vale la pena remitirse al origen. Un servicio que nació y se multiplicó sin leyes ni regulaciones, por oferta y demanda espontánea. Si lo hizo, fue porque le sirvió a muchos, a clientes y a los propios repartidores. ¿Alguna otra industria generó un movimiento similar en las últimas décadas? El dato de que en la Argentina desde 2011 no crece el empleo privado es conocido. En esa no tan nueva realidad, posible por la combinación de compañías digitales, tecnología y precariedad laboral local, la justicia bonaerense interviene para dictaminar que los trabajadores puedan reclamar registración, aportes patronales e indemnizaciones. En un plano más cotidiano, también horarios fijos y jefes. Dejar de ser autónomos significa, también, perder necesariamente independencia. El fallo de la Corte se alinea con la posición política de Kicillof y se opone a lo escrito en la Reforma Laboral votada en el Congreso -y que espera una definición de la Corte Suprema nacional- que los encuadra como repartidores independientes. Dos datos más para completar antecedentes y no aburrir demasiado. España lidera en Europa una movida similar a la bonaerense. En cambio, en California, la Corte Suprema avaló la votación que los categoriza como "contratistas independientes". Pero atención, el caso californiano ofrece una particularidad: allí se llamó a un referéndum en 2020, y el 58% de los californianos votó a favor de la independencia de los repartidores. Clientes y trabajadores votaron lo que consideraron más les convenía. Hasta aquí el cuadro de situación, pero la cuestión da para pensarse desde el más puro sentido común. Está bien buscar fórmulas de protección, -seguro por accidentes, por ejemplo-, que minimicen los riesgos de una tarea riesgosa en su cotidianeidad. Pero el límite debería ser el peligro de la disminución de la actividad y la amenaza de su desaparición. Los interrogantes se proponen solos: ¿el fallo no huele al mundo del pasado? ¿la regulación hará crecer o retroceder el número de trabajadores? ¿Propiciará más empresas y más gente ocupada y con ingresos legítimos? No parece lo más probable. Y a no creer que se piensa en los intereses de las empresas, que sería legítimo. Rappi y Pedidos Ya, por nombrar las más representativas, seguramente no puedan sobrevivir con las reglas que impone la Corte. Pero la pregunta más importante es ¿cuántos de los casi 100 mil repartidores pueden hacerlo? ¿Se los está empujando al empleo formal o a la angustia, no ya del trabajo part time, sino de la desocupación permanente? Sobre la firma Newsletter Clarín
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