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» Clarin
Fecha: 19/04/2026 09:38
En un texto de César Aira publicado hace años, el escritor nacido en Pringles recordaba que en el pueblo de su niñez había tipos que eran capaces de desarmar y volver a armar desde un auto a un lavarropas en el patio de su casa, algo que en la era de la tecnologías de cajas negras se había tornado imposible. Lo que ha pasado con las cajas negras, decía, es un indicio de lo que pasado con todo. Lo que está en vías de desaparición es un tipo de inteligencia, que, según Aira, conservan pocos. Entre ellos los artistas en razón de que la mayor radicalidad del arte reside en su capacidad de desarmar por entero el lenguaje con que opera y volverlo a armar bajo otras premisas. Algo de esto podría explicar la lógica del trabajo que sostiene la exhibición UNPUNKT, de Gabriel Valansi, en la Fundación Andreani. Una propuesta que desde el primer instante impacta al espectador con una visualidad de pantallas deslumbrante. Resulta curioso sin embargo que ese espacio, ampliamente tomado por imágenes proyectadas a gran escala tenga en su origen la idea de un libro. Una idea impulsada por el interés del artista de hacer un falso libro de técnica fotográfica que se propuso como objetivo rastrear el derrotero del soporte de la imagen múltiple, desde que irrumpió la fotografía hasta el presente de la fotografía digital. Así concebido, el libro se presentaría ilustrado con obras que el artista estaba haciendo y el propósito era incluirlas como ejemplos de las cuestiones que abordaría, siguiendo el modelo de un famoso libro de técnica fotográfica del gran fotógrafo estadounidense Ansel Adams. Un referente de consulta imprescindible para los fotógrafos de su generación. Así, tal como el libro de Adams ejemplifica con su obra el singular uso de la técnica fotográfica que realizó, Valansi pensó en ilustrar el devenir de los cambios tecnológicos con obras de la propia producción que, a su turno, lo llevaron a pasar de lo analógico a lo digital. Importa recordar que, más allá que la exhibición de Andreani sugiera el trabajo de un videoartista, en realidad Valansi es antes que nada un fotógrafo que como sugiere Aira intenta desarmar por entero el lenguaje con que opera y lo vuelve a armar bajo premisas nuevas que iluminan nuevas conclusiones poéticas. Así, tanto el libro como lo que ahora se despliega en Andreani responden al propósito de indagar los cambios de la fotografía en el cruce de tecnologías. Desde el primer modo analógico del siglo XIX hasta fin del siglo XX, cuando irrumpe la tecnología digital. Podría decirse entonces que es una historia relativa al soporte de la imagen; que intenta contarnos lo que pasó cuando se empezó a trabajar con respaldos digitales que suplantaron las películas de celuloide. Ese sería el tema central del pensamiento de Valansi, quien como artista no puede despojarse de su condición de profesor de la cátedra de Diseño de imagen y sonido en la FADU-UBA. Alguien que se para en el cruce del arte, la ciencia y reflexión filosófica acerca de todo lo que esto implica para la cultura contemporánea. No debiera extrañar, entonces, que sus investigaciones múltiples involucren a científicos y filósofos en la intención de poner a prueba el sentido de una construcción basada en la intuición y la experiencia. El artista confiesa que aún sin tener muy en claro la naturaleza del texto, lo primero que le entusiasmó fue definir las imágenes que irían tanto en la tapa como en la contratapa. Es decir, las imágenes que podría representar el Alfa y Omega del derrotero enunciado. Lo lógico es que su tapa fuera un grano de plata. Porque es la unidad primigenia sobre la cual se depositó la información fotográfica por casi 170 años. Luego, la contratapa debería ser el pixel, explica Valansi. Y si el retrato de un grano de plata va en la tapa; el retrato de un pixel tendría que ir en la contratapa, precisa con algo de audacia, porque la noción de retrato tradicionalmente implica la representación de un objeto que tenga o haya tenido una existencia física. Retratar el grano de plata puede ser posible porque es un ente del mundo material. Tal como observa el artista, en él se encadena extracción minera, industria fotográfica, archivo sensible, circulación limitada y, por último, memoria física. Pero en el caso del píxel el problema es mayor porque es un ente inmaterial. Una formulación matemática sobre la que recae toda la información de la fotografía digital y más ampliamente la cultura digital del presente. De manera que desde el principio ambos retratos se le presentaron como imposibles. ¿Cómo representar esas dos unidades mínimas de la imagen, que responden a existencias tan diferentes? El desafío pareció lanzarlo al terreno de la ficción creativa. En este caso el método científico para lograr la imagen del pixel ya no se podía aplicar. Esa dificultad lo impulsó a buscar un modo ficcional de lograrlo con cierta verosimilitud. Uno de los aspectos más interesante de este doble desafío de imagen de tapa y contratapa fue contrastar los métodos que lo llevarían al objetivo en uno y otro caso. Para cualquiera que desconoce detalles, fórmulas y procedimientos del campo de la química y la física, aislar un grano de plata en tanto unidad material originaria de la fotografía analógica, suena como aislar un átomo. Así, para dar con la presencia individual del grano de plata, Valansi apeló al apoyo de colegas del Departamento de Química Inorgánica, Analítica y Química Física de la Facultad de Ciencias Exactas, que le facilitaron el microscopio electrónico y lo ayudaron a aislar muestras de películas expuestas a la luz y sin exponer, hasta que finalmente logró aislar el grano de plata. El método científico utilizado no puede ser más afín a la investigación de la biología. Pero le permitió retratarlo en distintas posiciones como el ente misterioso que se desliza con movimientos lentos en las salas de exhibición. Ahora lograr el retrato de un píxel como la unidad primaria de la fotografía digital fue una aventura en otra dimensión. Valansi ya la había considerado más de una década atrás y volvió a cobrar impulso al desarrollar el proyecto de que ahora presenta en Andreani. Decidimos encararlo desde la ficción más pura y dura, admite el artista y de paso agradece el enorme aporte en ese sentido de su asistente Juan Furci, del filósofo Florencio Nocetti y del físico Gastón Giribert que lo acompañaron en semejante aventura. Fue Juan Furci quien soñó un dispositivo para empezar a proyectar esta búsqueda imposible: una esfera espejada por dentro que aloja una cámara en su interior. La cámara se constituye en un punto y está siendo iluminada a su vez por otro punto que produce infinitos reflejos de sí misma. La descripción nos lleva casi inevitablemente a la idea borgeana del Aleph expresada en reflejos digitales. Lo que estábamos haciendo concluye Valansi era tratar de descubrir la forma de un pixel y en esa búsqueda, que es más poética que cienífica surge la obra que se exhibe en la Fudación Andreani. - UNPUNKT - Gabriel Valansi - Lugar: Fundación Andreani, Av. Pedro de Mendoza 1987 - Horario: mié. a dom. de 12 a 19 - Fecha: hasta junio 2026 - Entrada: libre y gratuita Sobre la firma Newsletter Clarín
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