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  • Nuevas proyecciones privadas: a cuánto llegarán el dólar y la inflación a fin de año

    » La Nacion

    Fecha: 16/04/2026 17:39

    Nuevas proyecciones privadas: a cuánto llegarán el dólar y la inflación a fin de año Surge de un relevamiento que reúne a más de 50 bancos y consultoras; prevén una desinflación más lenta y un tipo de cambio estable - 4 minutos de lectura' Un nuevo relevamiento que reúne los pronósticos de más de 50 bancos y consultoras internacionales anticipa una inflación más persistente por los efectos de la guerra y un tipo de cambio más alto hacia fin de año. Según la edición de abril del LatinFocus Consensus Forecast, el consenso de mercado prevé que la suba de precios cierre 2026 en torno al 29% interanual, lo que implica una revisión al alza respecto de los meses previos, mientras que el dólar oficial mayorista se ubicaría en $1699 en diciembre. El informe elaborado por FocusEconomics también muestra que, más allá del dato de punta a punta, los analistas esperan una inflación promedio elevada durante todo el año, en niveles similares al 29%, lo que refleja una trayectoria de desinflación más gradual y una nominalidad todavía alta. La corrección en las proyecciones responde, en parte, a los últimos datos de precios y al impacto de los aumentos en energía tras el conflicto en Medio Oriente. El relevamiento señala que la inflación en la Argentina acumuló varios meses de aceleración reciente, impulsada por el traslado a precios de la depreciación cambiaria de 2025 y por el shock en combustibles. Aun así, el consenso mantiene que el proceso de desaceleración continuará hacia adelante, aunque a un ritmo más lento. La inflación podría aumentar en el corto plazo por el encarecimiento de la energía, pero debería moderarse más adelante en el año, señalaron los analistas relevados. En el frente cambiario, el panel coincide en que el tipo de cambio oficial seguirá una trayectoria de depreciación administrada dentro del esquema actual. El Banco Central permite que el peso se deprecie dentro de una banda indexada a la inflación pasada para evitar una apreciación en términos reales, destacaron. En ese marco, el nivel proyectado de $1699 hacia fin de año sugiere un ajuste en línea con la nominalidad esperada, sin una corrección brusca del tipo de cambio real. Las proyecciones también muestran que, en línea con el resto de la región, la mayoría de las monedas latinoamericanas terminarían el año más débiles frente al dólar, con una depreciación más marcada en el caso argentino. Este punto aparece como uno de los consensos más claros entre los participantes del relevamiento. Para 2027, el consenso proyecta una continuidad del proceso de desinflación, con una suba de precios que bajaría a 18,7% interanual, aunque todavía en niveles elevados en comparación internacional. De hecho, pese a la desaceleración frente al 41,9% estimado para 2025, la Argentina seguiría entre los países con mayor inflación de la región. En paralelo, el tipo de cambio oficial mantendría una dinámica de corrección gradual, acompañando la baja de la nominalidad. En cuanto a la actividad, el relevamiento prevé que la economía argentina crecerá 3,2% en 2026 y 3,1% en 2027, por encima del promedio regional. La expansión estará impulsada por tasas de interés más bajas, una cosecha sólida y una mayor confianza tras las elecciones de 2025, señalaron. A nivel regional, el informe advierte que América Latina crecerá en torno al 2% este año, por debajo del promedio global, en un contexto de baja productividad y tensiones políticas. En ese marco, la Argentina aparece como uno de los pocos países que lograrían expandirse por encima del 3%, aunque con desequilibrios todavía relevantes. Entre los principales riesgos, los analistas mencionan una eventual prolongación del shock energético global, una mayor volatilidad financiera internacional y la falta de anclas más contundentes que permitan acelerar la baja de la inflación. En línea con ese diagnóstico, desde Itaú consideran que el proceso de desinflación será más lento de lo que esperaba el mercado a comienzos de año. El ancla cambiaria es todavía frágil y los ajustes en precios regulados siguen teniendo impacto. Vemos una nominalidad que baja, pero de forma gradual, señalaron. Más cautos, desde BBVA advirtieron que la dinámica de precios seguirá condicionada por factores externos. El shock energético global y la inercia inflacionaria local podrían retrasar la convergencia a niveles más bajos de inflación, indicaron, aunque remarcaron que el sesgo contractivo del programa económico debería contribuir a moderar la nominalidad en el mediano plazo.

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