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» La Nacion
Fecha: 16/04/2026 19:09
El sello, la falsa receta, una cirugía inventada por la anestesista en el video del robo de fentanilo La anestesista Florencia Amaya, de 34 años, había sido suspendida en diciembre pasado por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires. Además, había renunciado a la entidad el 9 de enero. Sin embargo, el 12 de febrero concurrió al hospital Bernardo Houssay, de Vicente López, confeccionó una receta, la firmó, la selló y retiró de la farmacia dos ampollas de fentanilo. La secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad del mencionado nosocomio. Dicha grabación constituyó una de las principales pruebas que la Justicia tuvo en cuenta para fundar la imputación contra Amaya, quien fue detenida hace seis días. A partir del video y de las declaraciones de los testigos se habría determinado que la médica presentó la receta y solicitó las ampollas de fentanilo. Luego, la responsable de la farmacia le pidió a la médica que firmara el triple libro, que es una triple receta del libro de estupefacientes. Se trata de un sistema de control del movimiento interno de sustancias controladas. La médica entregó la receta y firmó el registro. De acuerdo con el protocolo, esa clase de estupefacientes solo se entregan a los médicos en mano y no puede retirarlos otra persona. Cuando los encargados de la farmacia comenzaron a buscar el nombre de la paciente a la que se le realizaría la cirugía y para la que se había solicitado el medicamento y no la encontraron, se activaron las alarmas internas del mencionado nosocomio. Ante la sospecha de que la médica hubiese inventado una cirugía para una paciente que no estaba internada en el centro asistencial público de Vicente López, los responsables del hospital comenzaron a buscarla y se determinó que no estaba de guardia. Según fuentes de la investigación, la imputada, además del fentanilo, había solicitado midazolam, un potente sedante, pero debido a que no había stock en la farmacia no se lo entregaron. Los mismos informantes indicaron que la cantidad de ampollas retiradas por la médica se utilizan habitualmente en una cirugía para anestesia. Luego de revisar los datos de la paciente que sería sometida a la cirugía y que la médica consignó en la receta y en el libro de estupefacientes, se comprobó que era la madre de la imputada. En los últimos días, durante el operativo realizado en la vivienda de la médica, en Castelar, los investigadores encontraron medicamentos de uso hospitalario pertenecientes a otros centros de salud, un hallazgo que reforzó la sospecha de que se trata de robos reiterados. La sospechosa fue indagada por la fiscal Marcela Semeria, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIyJ) Nº15 descentralizada de Vicente López-Munro, del Departamento Judicial San Isidro. En la indagatoria y presuntamente ante la contundencia del video y las declaraciones de los testigos, la médica confesó su adicción a las drogas médicas. Amaya, de 34 años, estaba en su último año de residencia como anestesióloga. En su perfil de la red Linkedin, Amaya se presentaba como médica argentina bilingüe, próxima a finalizar una residencia en Anestesiología, Manejo del Dolor y Reanimación dentro del sistema público de salud. Al revisar la vivienda de la médica, los efectivos de la Policía Federal secuestraron diversos medicamentos como ampollas inyectables utilizadas como sedantes, para facilitar el relajamiento y el sueño; una ampolla de adrenalina, ampollas utilizadas para la parálisis muscular y un blíster de pastillas para enfermedades neuronales degenerativas. El listado de medicamentos hallados en la casa de la médica acusada, según fuentes de la investigación, se completó con un blíster de pastillas de acción antipsicótica, antidelirante y alucinolítica, varias ampollas de fentanilo, frascos de ketamina, ampollas para prevenir arritmias y taquicardias, lidocaína en spray, agujas y jeringas descartables. El próximo paso que busco para mi carrera profesional es relocalizarme en Suecia y avanzar en una integración plena, tanto lingüística como cultural. Me interesa ampliar mis áreas de especialización y continuar con la formación de posgrado, con especial enfoque en seguridad del paciente, abordaje integral del dolor crónico, farmacovigilancia y medicina perioperatoria, agregaba la médica acusada en su perfil de la red social. Cuando la detuvieron, Amaya tenía una credencial del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Secretaría de Gobierno bonaerense, una credencial del Colegio de Médicos distrito II de la provincia de Buenos Aires y varios sellos.
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