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  • Las causas de la actual estanflación (y cómo enfrentarla)

    » Clarin

    Fecha: 16/04/2026 06:45

    Con las cifras de febrero, se completaron nueve meses consecutivos durante los cuales la inflación no dejó de crecer. El ministro Caputo reconoció el fenómeno pero lo explicó argumentando que se trata de un proceso de corrección de precios relativos. Esta afirmación es cierta: los continuos incrementos en los precios de los servicios generan una inflación estructural cuyo piso es del 2% mensual. Este aumento en el precio de los servicios detrae poder adquisitivo de los consumidores que demandan entonces menor cantidad de bienes. Frente a una menor demanda, los productores reducen la producción pero mantienen los precios o incluso los aumentan para compensar las menores cantidades vendidas. Es así como el Índice de Producción Industrial Manufacturero registró en febrero una baja del 8,7% interanual, mientras que en la medición desestacionalizada retrocedió 4% respecto de enero. El deterioro fue generalizado: 14 de las 16 divisiones industriales mostraron caídas, lo que confirma la extensión de la crisis a casi todo el aparato productivo. Estamos así en el peor de los escenarios: inflación generada por el aumento de tarifas y menor venta y producción de bienes y menor nivel de empleo. O sea inflación con recesión, o sintéticamente, estanflación. El cambio de precios relativos es la causa no sólo de la inflación, como admitió el ministro, sino también de la estanflación. La política monetaria nada puede hacer frente a la recesión con inflación salvo agravarla. Si aumenta la oferta monetaria, el resultado más probable es que se incrementen los precios con un efecto mínimo sobre la producción y el empleo. Si se contrae, caerá la producción y la ocupación pero no los precios. El comportamiento asimétrico de los precios flexibles hacia arriba e inflexibles hacia abajo- es lo que está detrás del fenómeno de la estanflación. Por esta razón, para salir de la misma se requiere el uso de otro tipo de instrumentos de política económica de modo de estimular la oferta sin generar presión alcista sobre los precios. La estanflación no es un fenómeno nuevo. Las economías occidentales lo experimentaron en las crisis energéticas de la década de los 70 del siglo pasado, derivadas de la suba de los precios del petróleo. El dilema que enfrenta la autoridad económica reside en que, pese a que las causas de la inflación residan en el aumento de los costos los instrumentos que tradicionalmente se utilizan para frenar los precios a corto plazo solo atacan a la demanda. Es decir, sólo sirven para frenar el gasto agregado de la economía, agravando la tendencia al estancamiento o la recesión. Por el contrario, se requiere estimular la oferta de bienes, incentivando la inversión y el empleo. Desgravar la reinversión de utilidades, fomentar las obras de infraestructura y estimular las exportaciones han sido las recetas utilizadas para salir exitosamente de la estanflación. Para aplicarlas se requiere un enfoque pragmático y no dogmático de la política económica. w Sobre la firma Newsletter Clarín

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