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  • La "otra" Vaca Muerta: el nuevo negocio que surge a partir del gas, apalancado con el RIGI

    » Clarin

    Fecha: 16/04/2026 06:25

    El auge de la producción de petróleo y gas no convencional en Vaca Muerta está dando lugar al crecimiento de un negocio que siempre fue de muy bajo perfil en la Argentina: el midstream, sector que está "en el medio" del upstream (exploración y producción de hidrocarburos) y el downstream (refinación y comercialización de combustibles). El midstream es el acondicionamiento del petróleo y el gas para que puedan ingresar a los oleoductos, gasoductos y poliductos en las especificaciones de calidad y seguridad correspondiente; el transporte desde las zonas de producción hasta el "fraccionamiento" y la venta de subproductos. Los principales jugadores del sector son la Compañía Mega, Transportadora de Gas del Sur (TGS) y Oleoductos del Valle (Oldelval), que están en vías de ampliación debido al boom de Vaca Muerta. También aparecen Transportadora de Gas del Norte (TGN), Oiltanking Ebytem (OTE) y Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que se inaugurará a fin de año. Cómo es el negocio del midstream de gas El fundamento del negocio está en su propio origen: el petróleo crudo y el gas natural que sale de los pozos necesitan ser tratados para eliminar sus impurezas, como el agua y el azufre. También separar los distintos gases que surgen a 3.000 metros de profundidad. Sin esos procesos es imposible ampliar la producción de petróleo y gas, que muchas veces vienen asociados desde el pozo. El gas que salía de Neuquén -principalmente del yacimiento Loma La Lata- históricamente estaba compuesto en un 90% por metano y el 10% restante por líquidos del gas natural (NGL's, como el etano, propano, butano y gasolinas naturales), gases que se utilizan para la industria petroquímica, la producción de garrafas y las mezclas en refinerías. Con la irrupción del shale, esa relación pasó pasó a ser 80% - 20%: cada vez se obtiene un gas más "rico" o "húmedo", con mayor poder calorífico (cantidad de calorías). Si el gas metano -que es el que llega hasta los hogares para la calefacción, se usa en centrales térmicas para generar electricidad y en industrias para sus procesos-, cuesta en la Argentina entre 3 y 4 dólares por millón de BTU, la "sopa" o mezcla de líquidos que viaja a través de poliductos de 600 kilómetros entre Neuquén y el polo petroquímico de Bahía Blanca, en Buenos Aires, tiene un valor promedio de US$ 6 a US$7 por millón de BTU: el doble. Las empresas que acondicionan el gas para que sea seguro su ingreso en los gasoductos son Mega, propiedad de YPF (38%), la estatal brasilera Petrobras (34%) y la multinacional estadounidense Dow (28%), y TGS, de Pampa Energía (los Mindlin y sus socios) y el Grupo Inversor Petroquímica (la familia Sielecki). Proyectos en RIGI Ambos grupos están en planes de ampliación de sus negocios y pidieron su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para sus proyectos. TGS, por caso, anunció el mes pasado un desembolso de 3.000 millones de dólares para ampliar su capacidad de procesamiento de los actuales 28 millones de m3 diarios (MMm3/d) de gas natural a 43 MMm3/d, la construcción de un poliducto y una planta de fraccionamiento para producir 2,7 millones de toneladas de líquidos por año, que generará exportaciones por US$ 1.200 millones anuales desde 2030. Mega, a su vez, anunciará en los próximos días la inauguración de la ampliación de su planta de fraccionamiento en Bahía Blanca, que ampliará su capacidad desde 4.800 a unas 5.500 toneladas por día (2 millones por año), tras una inversión de 260 millones de dólares. Asimismo, se presentará al RIGI para proteger un desembolso de US$ 360 millones que extenderá su capacidad en 500.000 toneladas anuales extra, de las cuales el 80% irá al mercado de exportación y el 20% al consumo de etano de Dow, materia prima para el polietileno -un plástico que se utiliza en bolsas y envases-. El propano y el butano que produce Mega son de utilidad para YPF y para Petrobras, ya que el norte argentino y Brasil tienen un extendido consumo de garrafas. Por su extensión geográfica, es más económico el despliegue del Gas Licuado del Petróleo (GLP) que tender redes de transporte y distribución de gas metano. Por la guerra en Medio Oriente, incluso, la India tuvo que importar cargamentos de propano y butano desde Argentina para sustituir proveedores y pagaron un extra de US$ 400 por tonelada sobre los US$ 400 de referencia para asegurarse el abastecimiento. Sobre la firma Newsletter Clarín

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