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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 16/04/2026 01:44
La estructura social y económica de la Ciudad de Buenos Aires presenta matices que la distinguen del resto del país, especialmente en lo que respecta a la distribución de la riqueza y el costo de vida. De acuerdo con el último informe sobre ingresos publicado por la Dirección General de Estadística y Censos (Idecba), correspondiente al cuarto trimestre de 2025, el umbral para acceder al estrato superior de la pirámide de ingresos en el distrito porteño se ha consolidado por encima de los 4,8 millones de pesos mensuales. Para que un hogar sea considerado parte del decil 10, es decir, el 10% de las familias con mayor poder adquisitivo de la Ciudad, debe percibir un Ingreso Total Familiar (ITF) superior a los $4.850.000. Este valor refleja la base de entrada a un segmento que, en promedio, percibe ingresos significativamente más altos, situándose la media de este grupo en los 8.082.853 pesos. La composición de la pirámide de ingresos La distribución del ingreso en la Ciudad de Buenos Aires muestra una marcada concentración en los estratos más altos. Según el documento oficial, el 30% de los hogares con mayores ingresos (estrato alto) retiene el 53,7% de la masa total de ingresos de la Ciudad. Esta cifra subraya la brecha existente con los sectores de menores recursos. En el extremo opuesto, el primer decil el 10% con ingresos más bajos percibe un promedio de apenas $417.682 por hogar. El análisis del Idecba arroja que el Ingreso Total Familiar promedio en el distrito es de $2.486.731, mientras que el ingreso per cápita familiar (IPCF) el resultado de dividir los recursos del hogar por la cantidad de integrantes se ubica en $1.376.261. Estas cifras exponen que, para ser considerado parte de la élite económica local, una familia debe duplicar el ingreso promedio general de los hogares porteños. Un dato relevante que surge del informe es la fuente de estos recursos. En la Ciudad de Buenos Aires, el 79,4% de la masa de ingresos proviene de fuentes laborales, mientras que el 20,6% restante corresponde a ingresos no laborales, tales como jubilaciones, pensiones, rentas o ayuda social. Sin embargo, esta composición varía según el nivel socioeconómico: en los hogares de mayores ingresos, la dependencia de los ingresos laborales es mayor, mientras que en los deciles más bajos ganan peso las transferencias y los ingresos no laborales. El impacto de la recuperación del poder adquisitivo A diferencia de otros periodos de alta volatilidad, el cuarto trimestre de 2025 mostró una dinámica favorable para los ingresos en comparación con la evolución de los precios. El informe destaca que la expansión del ingreso total familiar y del ingreso per cápita familiar (61,7% y 71,6%, respectivamente) queda muy por encima de los precios (32,6%). Esta situación ha permitido una consolidación de la recuperación del poder adquisitivo. Al respecto, el organismo estadístico porteño señala: La evolución de los ingresos laborales (62,4%) y de los ingresos no laborales (54,9%) queda por encima de la dinámica de los precios en el período. Esto se traduce en una consolidación de la recuperación del poder adquisitivo de los ingresos, lo que tiene repercusiones en las condiciones de vida de los hogares de la Ciudad. Diferencias por género y nivel educativo El reporte de Idecba también profundiza en cómo se distribuyen los ingresos individuales de acuerdo con características demográficas. En la Ciudad, la brecha de género sigue siendo un factor determinante en la capacidad de generación de recursos. Mientras que los varones con ingresos perciben en promedio $1.799.961, las mujeres alcanzan los $1.335.850, lo que representa una diferencia salarial de 25,8 por ciento. La formación académica actúa como un acelerador de ingresos. Los profesionales y personas con educación superior completa predominan en los deciles 9 y 10. Para este grupo, el ingreso promedio individual se dispara por encima de los 2,5 millones de pesos, mientras que aquellos que no completaron los estudios secundarios suelen quedar relegados a los primeros cuatro deciles de la distribución.
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