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Fecha: 15/04/2026 16:43
Brett Shields y John Milce son seguidores desde hace mucho tiempo de los Socceroos, la selección nacional masculina de fútbol de Australia, y los dos han viajado antes a la Copa Mundial. Pero solo uno de ellos tiene previsto ir al torneo de este año, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México. Shields, de 59 años, sí irá. Ya tiene la debida autorización de viaje de visitas anteriores para ver a su hija, quien vive en San Francisco. Tiene previsto quedarse con ella y asistir a los partidos de los Socceroos allí y en Seattle. Milce, de 76 años, quien ha asistido a seis Copas del Mundo desde 1966, se quedará en casa. Dijo que había hecho comentarios en internet sobre las políticas del presidente Donald Trump y temía que le negaran la entrada en la frontera debido a los controles propuestos por el gobierno de revisar las redes sociales y a las medidas más amplias contra la inmigración. No soy un hombre pobre, pero con los costos que ello suponía, era un riesgo muy grande, dijo Milce. Cuando faltan menos de 60 días para el primer saque inicial, los dirigentes del turismo y la hostelería de las 11 ciudades anfitrionas estadounidenses están observando de cerca a los aficionados internacionales. Estados Unidos fue la única nación importante que registró un descenso del turismo internacional en 2025, y los indicios de una demanda mediocre han disparado la ansiedad. La empresa de investigación Tourism Economics prevé que más de 1,2 millones de visitantes internacionales viajen a Estados Unidos con motivo de la Copa del Mundo. Eso incluye a casi 750.000 que de otro modo no habrían viajado, lo que supone un aumento aproximado de 1,1 puntos porcentuales en las llegadas internacionales. Aun así, la empresa actualizó este mes a la baja su previsión del ritmo de recuperación de la caída de turistas del año pasado. Las restricciones de los visados, el miedo a los agentes de migratorios (incluso en los partidos de la Copa Mundial), el aumento de los registros a los teléfonos en las fronteras y, para los aficionados, los costos desorbitados de las entradas para los partidos y el transporte son solo algunos de los obstáculos que ahuyentan a la gente. Shields dijo que si no tuviera ya su autorización de viaje y un lugar donde alojarse gratis, dudo que viajara al Mundial en el clima actual. Preocupaciones por la seguridad y prohibiciones de entrada La Copa del Mundo, que atrajo a 3,4 millones de espectadores a Qatar en 2022, es un éxito de taquilla prácticamente por definición, y los organizadores esperan que una gran parte de las reservas, tanto nacionales como internacionales, se produzcan en los dos últimos meses. La Asociación de Viajes de Estados Unidos dijo este mes que el Mundial tiene un potencial extraordinario para generar importantes beneficios económicos en todo Estados Unidos, pero añadió que las preocupaciones en materia de seguridad, las percepciones políticas y las barreras de entrada podrían limitar la capacidad de Estados Unidos para aprovechar plenamente la oportunidad. Leé también: Trump le sugirió a la selección de Irán que no asista al Mundial: No creo que sea apropiado En Seattle, el número de visitantes nacionales previstos para la Copa Mundial ha crecido un 30 por ciento desde 2024, dijo Michael Woody, director de participación de Visit Seattle. Al mismo tiempo, el número previsto de visitantes internacionales ha descendido un 17 por ciento, impulsado por un descenso especialmente marcado de visitantes canadienses. Los aficionados procedentes de países como Haití e Irán, que figuran en una lista de 19 países a cuyos ciudadanos Trump ha prohibido la entrada a Estados Unidos, no podrán asistir a los partidos de la fase de grupos de sus selecciones nacionales. Los seguidores de potencias futbolísticas como Costa de Marfil y Senegal, que están entre las 14 naciones africanas cuyos ciudadanos se enfrentan a estrictas restricciones de visado, podrían verse obligados a pagar fianzas de hasta 15.000 dólares para entrar al país. Adem Asha, de 32 años, ciudadano turco que vive en Eslovaquia, obtuvo un visado estadounidense el año pasado para ver a Lionel Messi, de Argentina, y a Cristiano Ronaldo, de Portugal, en lo que podría ser la última Copa del Mundo de ambos. Pero a Asha, que nació en Siria, le preocupaba la posibilidad de que los agentes migratorios le presentaran dificultades. Esta primavera decidió cancelar su viaje, una conclusión que le dejó decepcionado pero también aliviado. Realmente no me apetece ir allí, ni gastarme tanto dinero para ir, y que luego me rechacen en el puerto de entrada, dijo Asha, quien dijo que no se planteó ir a Canadá ni a México porque los partidos que quería ver, y los demás sitios que esperaba visitar, estaban todos en Estados Unidos. Una apuesta por las reservas tardías Las ciudades anfitrionas estadounidenses están depositando sus esperanzas en los viajeros de última hora. Zane Harrington, portavoz de Visit Dallas, dijo que esperaba que la mayoría de los aficionados que acudieran a la ciudad reservaran sus estancias en los dos meses que quedaban antes del saque inicial, o incluso durante el torneo, a medida que los equipos fueran superando la fase de grupos. Martha Sheridan, directora ejecutiva de Meet Boston, la organización de mercadotecnia y turismo de la ciudad, dijo que la venta de entradas para los siete partidos del Gillette Stadium era robusta, y que se dividía aproximadamente en tercios entre los habitantes de Nueva Inglaterra, los visitantes nacionales del resto del país y los viajeros internacionales. Dijo que la demanda de hoteles en Boston en junio había aumentado un 11 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado. Ese aumento fue menor de lo que su equipo esperaba ver a estas alturas cuando empezó a planificar 2024, añadió, pero se sentía muy optimista de que las reservaciones seguirían aumentando en las próximas semanas. En las últimas semanas, la FIFA liberó bloques de miles de habitaciones de hotel en los tres países anfitriones, mientras que los comités locales de organización redujeron el número de festivales de aficionados en lugares como Nueva Jersey, San Francisco y Seattle, lo que alimentó el debate sobre si la demanda estaba cumpliendo las expectativas. Sin embargo, Jamie Lane, economista jefe y vicepresidente senior de análisis de AirDNA, una empresa que recopila y analiza datos sobre alquileres a corto plazo, dijo que era una práctica habitual que los organizadores de grandes eventos redujeran sus bloques de habitaciones mientras hacían los últimos preparativos para la contratación de personal y patrocinios, y que los cambios no eran un signo de una baja demanda. Un portavoz de la FIFA dijo que los cambios en los festivales de hinchas no se habían realizado en respuesta a la demanda, y señaló que algunos de los eventos se celebrarán ahora en varios vecindarios en lugar de en un gran emplazamiento central. Un acontecimiento más grande y menos predecible Los datos publicados este mes por AirDNA muestran un aumento en las reservas de alquileres a corto plazo, en distintos grados, en todas las ciudades anfitrionas. Las reservaciones en los días de los partidos de la fase de grupos fueron las que más aumentaron en Monterrey, México, con un incremento promedio del 564 por ciento en comparación con las mismas fechas del año pasado. Las reservas aumentaron un 209 por ciento en Ciudad de México, un 171 por ciento en Kansas City, un 152 por ciento en Miami y un 52 por ciento en Toronto, según AirDNA. Una serie de factores, como qué equipos compiten y hasta qué punto las ciudades regulan los alquileres de corta duración, influyen en esas cifras. En San Francisco, donde las reservas de alquileres de corta duración aumentaron un 28 por ciento en los días de partido de la fase de grupos, Anna Marie Presutti, directora ejecutiva de la Asociación de Viajes de San Francisco, dijo que pensaba que la demanda no había aumentado todo lo posible porque la guerra en Irán está complicando los viajes de los aficionados de Jordania y Qatar, dos equipos que juegan allí. En Nueva York, donde los alquileres a corto plazo están estrictamente restringidos, las reservas hoteleras durante el Mundial son más o menos las mismas que en el mismo periodo del año pasado, dijo Vijay Dandapani, director ejecutivo de la Asociación Hotelera de Nueva York. Los viajeros internacionales suelen quedarse más tiempo y gastar más dinero que los estadounidenses, lo que les confiere un impacto económico superior. Un análisis publicado por Airbnb en febrero arrojó que los no estadounidenses que venían a Estados Unidos para la Copa del Mundo planeaban visitar más destinos y viajar tres noches más, en promedio, que los estadounidenses. Sylvia Weiler, presidenta de destinos globales en la empresa de datos y mercadeo de viajes Sojern, dijo que la renovada estructura de esta Copa del Mundo --repartida en tres países y con la participación de 48 equipos, una cifra récord-- hacía difícil prever cómo se desarrollarían las pautas de viaje a medida que se acercaba el torneo. Hablamos de lo que se esperaba, dijo Weiler. Yo añadiría siempre una ligera salvedad, porque no sabíamos qué esperar. *Por Gabe Castro-Root, reportero de viajes y miembro de la generación 2025-26 del Times Fellowship, un programa para periodistas al comienzo de sus carreras.
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