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» La Nacion
Fecha: 14/04/2026 19:02
En el Summit de Amcham, Fernando García Cozzi, presidente de Cargill Argentina, y Juan Lariguet, titular de Corteva Agriscience Cono Sur, hablaron de los desafíos y oportunidades que tiene el país para consolidar su lugar en el mundo - 5 minutos de lectura' En un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas y cambios en la demanda de alimentos, la agroindustria argentina vuelve a posicionarse como un sector estratégico. No solo por su peso histórico en la economía, sino por su potencial para expandirse y ganar protagonismo en el comercio internacional. Con recursos naturales, conocimiento técnico y una red empresaria consolidada, el país reúne condiciones para crecer. Sin embargo, ese salto productivo requiere resolver desafíos estructurales que se mantienen vigentes. La necesidad de mayor previsibilidad, una menor presión impositiva, mejoras en infraestructura y un marco regulatorio moderno aparecen como los principales ejes para sostener un crecimiento en el tiempo. En ese contexto, el productor continúa siendo el motor central de la cadena, con un rol clave en la generación de valor y en la adopción de tecnología. Durante el Summit de Amcham, bajo el lema Una Argentina federal en desarrollo, dos referentes del sector pusieron en palabras los desafíos y oportunidades: Fernando García Cozzi, presidente de Cargill Argentina, y Juan Lariguet, presidente de Corteva Agriscience Cono Sur. Ambos ejecutivos coincidieron en destacar el rumbo actual de la política económica, aunque advirtieron que es necesario profundizar cambios para liberar el potencial productivo del país. Para García Cozzi, uno de los principales condicionantes históricos fue la presión impositiva. Durante los últimos 25 años se ha cargado a la actividad agropecuaria con una carga impositiva que hace que sea casi un milagro que tengamos la producción que tenemos y que tengamos el rol que tenemos en el mundo, afirmó. El directivo señaló que, pese a contextos internacionales favorables, la Argentina no logró capitalizar plenamente esas oportunidades. Nuestra capacidad para aprovechar esas situaciones fue muy limitada porque la carga interna de impuestos hizo que no tengamos esa posibilidad de crecer de la manera que lo hizo Brasil, explicó. En esa línea, remarcó la necesidad de sostener un cambio de rumbo. Para que el campo se desarrolle necesitamos levantar la carga impositiva, sostuvo, y vinculó ese objetivo con la disciplina fiscal. Para levantar la carga impositiva empezamos bajando los gastos, cerrar el déficit fiscal, indicó. Además, puso el foco en la estabilidad de las reglas de juego. Necesitamos reglas de juego estables y claras, subrayó, al recordar que en el pasado hubo reducciones impositivas que luego se revirtieron. Más allá del frente tributario, García Cozzi planteó que el crecimiento también depende de resolver cuellos de botella históricos en logística. Necesitamos una mejor infraestructura, los caminos y las rutas también tienen que mejorar, afirmó. En particular, mencionó la importancia de avanzar en soluciones para la Hidrovía y el sistema ferroviario, claves para reducir costos y mejorar la competitividad. Según explicó, el contexto internacional exige eficiencia. Si uno mira los precios hacia atrás y los corrige por inflación, los precios son bajos; es un negocio que está corriendo detrás de muchas eficiencias, advirtió. Por eso, insistió en que el futuro crecimiento no vendrá tanto por expansión de superficie. El crecimiento no va a venir tanto por un aumento de área; debería ser por eficiencia, señaló. En paralelo, destacó el potencial de los biocombustibles como motor de demanda. Desde otra mirada, Lariguet puso el foco en el capital humano y tecnológico del país. La Argentina ya cuenta con productores que están en el tier 1 a nivel mundial, afirmó. En ese sentido, el directivo destacó la capacidad técnica del productor local. Son de los mejores productores en cuanto a eficiencia y manejo, agregó. También remarcó la diversidad productiva y el perfil exportador del país y subrayó la posibilidad de desarrollar tanto cultivos extensivos como economías regionales. En ese contexto, planteó que el próximo salto productivo estará ligado a la innovación. El siguiente salto productivo no va a ser principalmente anexando más superficie, sino que va a ser desde el punto de vista de mayor adopción de tecnología, indicó. Para que eso ocurra, consideró clave contar con un entorno normativo adecuado. Tener un marco regulatorio acorde a las necesidades de estos tiempos es muy importante, sostuvo. No obstante, también destacó avances recientes. En los últimos dos años se han logrado generar tremendos avances en todos los aspectos regulatorios para que la Argentina siga creciendo en la adopción de biotecnología, afirmó. En esa línea, resaltó el posicionamiento del país en nuevas tecnologías que se puso a la vanguardia a nivel mundial en edición génica. Sin embargo, advirtió que aún queda un punto crítico por resolver: la propiedad intelectual. Respetar la propiedad intelectual es sin duda el mayor combustible para quienes invertimos en innovación, afirmó. El ejecutivo vinculó este aspecto con la posibilidad de atraer inversiones. Queremos incrementar nuestra inversión en un mercado que puede ofrecer 17 millones de hectáreas de soja, indicó. Remarcó la necesidad de fortalecer el marco legal. Robustecerlo con un marco regulatorio adecuado es el paso que nos falta, sostuvo. Según explicó, la experiencia internacional es clara. Aquellas geografías que están adheridas a ese tipo de convenio [en referencia a UPOV-91] tienen un tercio más de lanzamientos de variedades de soja año tras año, señaló. Y concluyó con una advertencia sobre el escenario global. El tren está pasando y nos tenemos que subir, claramente, afirmó. Ambos referentes coincidieron en que la Argentina tiene condiciones para crecer, pero que ese proceso dependerá de decisiones concretas en materia de política económica, infraestructura y regulación. El desafío, hacia adelante, será transformar ese potencial en una expansión sostenida, con mayor producción, más valor agregado y una inserción internacional más sólida.
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