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» Clarin
Fecha: 14/04/2026 18:57
Del primer al último minuto, la tensión fue la dueña del partidazo con aroma a final en Madrid. Barcelona, con un Yamal intratable, apretó, pero el Atlético de Diego Simeone resistió con carácter y con las manos de Juan Musso para hacer valer el triunfo de la ida y meterse en la semifinal de la Champions League a pesar de la caída por 2 a 1 en su cancha. Nahuel Molina, Giuliano Simeone y Julián Alvarez fueron titulares, mientras que Nicolás González ingresó y Thiago Almada permaneció en el banco. El Atleti se medirá en semis con el ganador de la llave entre Arsenal y Sporting de Lisboa, que se define este miércoles en Londres (los ingleses ganaron la ida 1-0), pero este sábado jugará la final de la Copa del Rey ante Real Sociedad en lo que será la chance de celebrar un título en una gran temporada para los Colchoneros, mientras mantienen más que encendida la llama de la ilusión de llegar a Budapest y reinar Europa. No defraudaron. Se palpitaba una noche especial en un Estadio Metropolitano colmado y enfervorizado, con un Atlético Madrid defendiendo con el cuchillo del Cholo Simeone entre los dientes y un Barcelona tirándose de cabeza para dar vuelta la historia que le había empezado esquiva en Cataluña. Y así fue, aunque la defensa local no resultó como su entrenador esperaba. Groseras fallas iniciales hicieron tambalear todo el plan. Apenas a los 30 segundos de juego, Musso ya había sacado un tiro de Lamine Yamal con un manotazo salvador abajo. Pero la presión blaugrana fue demasiado para un dueño de casa que, al parecer, se abrumó con el imponente marco que armaron sus hinchas. Un error en la salida de Clément Lenglet desembocó en el primero de Barcelona, de Yamal tras la asistencia de Ferrán Torres. La noche se le cayó encima a los del Cholo. Los dirigidos por el alemán Hans Flick olfatearon sangre y se lanzaron a la caza de su presa herida. El segundo llegó antes de los 25 minutos: otra desatención defensiva de los locales generó el pase filtrado de Dani Olmo y la definición cruzada de Ferrán Torres ante la liviana persecución de un aturdido Lenglet. Musso parecía el único lúcido de los suyos. El arquero argentino, que tiene por ahora el boleto al Mundial 2026 como tercer guardameta de Lionel Scaloni detrás de Emiliano Martínez y Gerónimo Rulli, mantuvo con vida al Atlético con una tapada mejor que la otra, influyendo tiros desde afuera y situaciones a quemarropa. En una de esas salvadas, sin querer lastimó a Fermín López en el rostro. El encuentro estuvo detenido unos minutos y eso le vino justo al conjunto capitalino para acomodar sus ideas, calmarse un poco y reorganizarse en medio de lo que parecía un caos táctico. Porque un equipo puede planificar plantarse en su campo, esperar y aprovechar los espacios para los contraataques. Pero si se defiende mal, difícil que la planificación resulte. El parate le jugó a favor a Simeone y sus muchachos. En la reanudación le salió el primer contragolpe serio que terminó con la corrida de Marcos Llorente por la derecha, el centro y el descuento de Ademola Lookman, que en realidad era un gol de triunfo porque el 2 a 1 le volvía a dar la clasificación al Atleti. Fue un golpe oportuno en un momento candente para despertar a los madrileños. Y en el complemento, a resistir. Un disparo de Lookman zumbó al ladito del palo. Pero después, Barcelona fue con todo por el gol que igualara nuevamente la serie. Sin embargo, Musso una y otra vez le dio garantías a sus compañeros. Hubo otro tanto de Ferrán Torres, aunque se anuló tras la revisión del VAR por un claro offside que no había visto el asistente. Por unos minutos, todo el Metropolitano y el banco de Simeone se paralizó y esperó la decisión que trajo alivio y se celebró como un gol. Un nuevo giro en un partido que tuvo de todo se dio tras el buen ingreso de Alexander Sorloth. A esa altura, Atlético Madrid ya había pasado del 4-4-2 inicial al 5-3-2, con Giuliano plantado decididamente varios metros más atrás, de carrilero derecho. Una corrida del lungo delantero noruego le dio otra bocanada de oxígeno al local. Se iba derecho al empate pero lo empujó Eric García y le cometió infracción. El VAR debió intervenir de nuevo porque el línea había cobrado una posición adelantada inexistente. El árbitro fue a revisar al monitor porque era tarjeta roja al defensor, que dejó a Barcelona con uno menos a falta de poco más de 10 minutos. Julián Alvarez se convirtió en un jugador clave para atacar a los espacios a un rival en desventaja y apresado por el tiempo y el resultado, que no le era suficiente. Pero, más allá de las buenas intervenciones del ex River, el mejor de los argentinos en el conjunto de Simeone fue el hombre de los guantes, que descolgó cada centro y evitó cada posibilidad de gol de Barcelona. Ronald Araújo se perdió ir a los penales en el final con un cabezazo en el área chica que mandó por arriba del travesaño. La resistencia del Atleti dio resultado y la clasificación quedó en Madrid. Sobre la firma Newsletter Clarín
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