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» La Nacion
Fecha: 14/04/2026 18:53
Ni siquiera lo ven: para impulsar la asistencia a los cines, proponen eliminar un elemento clásico de las funciones Hay que bajar el precio de las entradas y eliminar para siempre los trailers y las publicidades previas a la proyección de cada película. Estas son las dos medidas que Tom Rothman, CEO de los estudios Sony, acaba de proponer como solución a la crisis de público que afecta a los cines de todo el mundo. No lo dijo frente a un auditorio cualquiera. Lo escuchaban en la noche del último lunes, en el imponente auditorio del hotel-casino Caesars Palace, de Las Vegas, los representantes más poderosos de la exhibición cinematográfica de todo el mundo: los dueños de las cadenas más importantes de Estados Unidos. Son los organizadores de CinemaCon, la convención que cada año para esta fecha expone como ninguna otra la situación de la industria global del cine. Eliminen la publicidad interminable y acorten sustancialmente los largos preshows antes de cada función, dijo Rothman frente a la incómoda reacción del auditorio, según los testigos de un encuentro que estuvo reservado a los profesionales del sector. Dijo que ahora, gracias a la posibilidad que brinda la reserva previa de las butacas, el público adoptó la costumbre de postergar el mayor tiempo posible la llegada al cine. Dejen de lado la publicidad instó el ejecutivo de Sony-. Quienes van al cine ahora llegan a última hora, casi sobre el comienzo de la función, porque odian tener que ver anuncios interminables, algo que no necesitan hacer en sus casas donde las películas son gratis. Sobre los anticipos de los próximos estrenos que se proyectan antes de la película principal, Rothman reconoció que la mayoría ni siquiera los ve, lo que deja como resultado alrededor de media hora de atracciones desperdiciadas. Los espectadores de las funciones de cine que se realizan en las salas y los complejos de nuestro país no registran instancias previas a cada función tan extensas como las que hoy rigen en sus equivalentes de Estados Unidos en la mayoría de los casos. Unos 15 minutos antes del comienzo de cada función, con la sala todavía a medio iluminar (y en algunos casos con todas las luces encendidas), el público se va acomodando en sus butacas mientras en pantalla desfilan avisos publicitarios, publicidades institucionales de las propias cadenas promocionando sus campañas de fidelización de clientes y anticipos de los próximos estrenos (los clásicos trailers o colas). Ese segmento de variedades apareció toda la vida en los cines de nuestro país. Los más memoriosos recuerdan que el programa de mano incluía para cada función el horario de la película principal y de las atracciones previas, que en otros tiempos se identificaban con un noticiero. En realidad, antes de desaparecer definitivamente, ese segmento estaba armado por lo general con imágenes de la actualidad empresarial, con imágenes de algún acto protocolar o presentaciones de nuevos productos. Paralelamente, hasta llegar a la situación actual, se fue ampliando el número de avisos publicitarios, de promociones de las propias cadenas y de anticipos de próximos estrenos. Un par de décadas atrás no eran más que uno o dos, ahora se multiplican y pueden llegar a cinco o seis, sobre todo en vísperas de las vacaciones de invierno y cuando se esperan las películas más taquilleras del año para todo público. Rothman fue el primer ejecutivo de un estudio importante que pidió públicamente la eliminación completa de esa práctica como requisito para mejorar la salud de la industria, expuesta como nunca en los últimos tiempos a una crisis de convocatoria y falta de interés frente a muchos de los grandes estrenos programados por los estudios más importantes de Hollywood. La asistencia a los cines ha disminuido claramente en comparación con la época previa al Covid-19 y todos tenemos trabajo urgente que hacer. Por nuestra parte, eso significa ofrecer una variedad de películas excelentes a todo tipo de público, dijo antes de presentar las novedades del estudio, encabezadas por las nuevas películas del Hombre Araña y de Jumanji. A la vez, Rothman dijo que los cambios que propone no podrían haberse planteado en un momento más oportuno, ya que estima que la taquilla global de 2026 será la mejor de los últimos años. Este es un momento ideal para impulsar mejoras a largo plazo en la experiencia del público en las salas, agregó. Además de pedir la eliminación de las extensas atracciones previas a cada proyección de la película principal, el máximo ejecutivo de Sony reconoció que el otro motivo de preocupación real más importante de los estudios es el costo de las entradas. Ir al cine debe volver a ser más accesible. Sé que la situación económica ha sido y es difícil, no los estoy criticando. Por el contrario los apoyo porque muchos de ustedes han realizado magníficas inversiones para modernizar sus salas de cine, dijo frente a los organizadores de la convención. Aunque el rango de variación es muy grande según el lugar (ciudad o región) en el que está ubicada la sala, el valor del ticket promedio para una película en los cines de Estados Unidos es de 16 dólares, con picos máximos en los casos de funciones Premium o IMAX, que pueden superar los 25 dólares. En la Argentina, el precio estándar de una entrada de cine oscila entre los 12.000 y 16.000 pesos, además de las promociones y descuentos aplicados para determinados días o funciones. Rothman también instó a los dueños de los cines a mantenerse firmes en defender la ampliación de las ventanas de exhibición para garantizar la permanencia de las películas en los cines por más tiempo. Rothman dijo que deben seguir comprometiéndose a no proyectar en sus salas y complejos aquellas películas que estén disponibles muy rápido en las plataformas de streaming. Los plazos de proyección exclusivos de las películas en los cines deben ampliarse, inclusive si eso significa que no van a poder proyectarse allí todos los estrenos anunciados, sostuvo. Y también defendió el valor de las películas originales frente a la invasión de las secuelas y continuaciones. A pesar del éxito de las películas basadas en propiedades intelectuales ya existentes, la originalidad es esencial para el cine. Ni las salas de cine ni el arte cinematográfico en sí mismo podrían sobrevivir sin algo de originalidad. Al fin y al cabo, no podemos hacer secuelas de la nada, agregó. Después del mensaje de su titular, Sony presentó algunos de los próximos lanzamientos del estudio, entre los cuales se destacó Jumanji: Open World, tercera entrega de la actualización de la exitosa comedia de acción y ciencia ficción originalmente lanzada en la década del 90 con Robin Williams como estrella principal. La nueva aventura, que será estrenada en los cines de todo el mundo en la Navidad de este año, fue presentada en Las Vegas por sus tres figuras protagónicas, Dwayne The Rock Johnson, Jack Black y Kevin Hart, que regresan para esta tercera película junto al resto del elenco de los dos títulos anteriores (Karen Gillan, Nick Jonas, Awkwafina, Danny DeVito) y el director Jake Kasdan. Johnson adelantó que esta nueva entrega (que cierra la nueva etapa de Jumanji) recupera el juego de dados original utilizado en 1995 por Williams en la película inaugural. Es una muestra de respeto a todo lo que Robin inició y también una forma de honrar su memoria y su legado mientras filmamos nuestra última participación en Jumanji, dijo Johnson.
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