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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 14/04/2026 16:28
La inflación medida en dólares muestre un avance acumulado de más del 13% en el primer trimestre del año, tras la publicación de la tercera medición oficial del Indec, de acuerdo con estimaciones privadas. Esta dinámica responde a la combinación entre una aceleración del índice de precios local y una depreciación del dólar que, en términos reales, genera efectos costosos sobre la actividad y la competitividad de diversos sectores productivos. Según el relevamiento mensual de inflación en dólares, los datos muestran una tendencia irregular a lo largo de los últimos meses. Durante abril del año pasado, la inflación en moneda extranjera marcó un descenso de 2%, tendencia que se repitió con variaciones negativas en mayo, junio, julio, agosto y septiembre. Pero en octubre la tendencia cambió y los valores volvieron a ubicarse en terreno positivo y mostraron subas consecutivas hasta marzo, cuando la inflación en dólares alcanzó 4,3% como resultado de una baja de casi el 1% del dólar y el dato de 3,4% que marcó el IPC. En términos interanuales, la variación de precios en dólares es mucho menor: se ubicó en 1,4 por ciento. El impacto de la apreciación cambiaria también se refleja en el índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que elabora el Banco Central (BCRA). El indicador marcó 74,90 puntos a fines de 2023 y saltó a 162,20 tras la devaluación de diciembre de ese año, se ubicó en 83,31 en abril de 2026. El ITCRM incorpora movimientos de las monedas de los principales socios comerciales y la inflación interna de cada país, lo que permite una medición más precisa de la competitividad externa. Una suba implica una depreciación del peso en términos reales y una baja, una apreciación cambiaria. Durante el período analizado, el dólar oficial mostró movimientos opuestos a la inflación local. En octubre de 2025, el tipo de cambio oficial superó los $1.400, mientras que en marzo de 2026 descendió a $1.370. En ese intervalo de seis meses, la inflación acumuló un 15%. En ese sentido, para igualar el poder de compra previo a el dólar necesitaría ubicarse por encima de los $1.600. Esta apreciación cambiaria, sumada al escaso y costoso acceso al crédito y a distorsiones impositivas, configuró un entorno adverso para una parte significativa de la economía. Un informe de IDESA describió que, a pesar de un crecimiento global de la producción, los sectores urbanos como industria, comercio, hoteles y restaurantes registraron caídas en enero de 2026 respecto al mismo mes del año anterior. En contraste, el sector agropecuario, la energía y la minería mostraron expansión. Aunque no es la única variable en juego, el desempeño dispar entre sectores se vinculó con las condiciones cambiarias y la disponibilidad de financiamiento. En ese contexto, detalló IDESA, en los primeros meses del año, la balanza comercial de bienes arrojó un saldo positivo de 4.000 millones de dólares, mientras que los préstamos internacionales a empresas privadas sumaron 3.800 millones y el atesoramiento de personas alcanzó 4.900 millones de dólares. La mayor parte de los ingresos de divisas se destinó a la compra de dólares por parte de particulares, impulsada por la incertidumbre y la experiencia de crisis previas. Este esquema permitió mantener la calma en el mercado, pero se apoyó en la contracción de importaciones y en el endeudamiento externo. Kevin Sijniensky, economista de Econviews, puso el foco en la relación entre tipo de cambio y competitividad sectorial. Si el tipo de cambio está muy apreciado, juega en contra de la competitividad de muchos sectores y hace que las importaciones sean más baratas, explicó. Sijniensky advirtió que sectores como la construcción resultan especialmente sensibles al valor del dólar, dado que la mayor parte de sus costos se mide en esa moneda. Pero agregó que si bien el frente cambiario aporta su efecto, la falta de demanda y el bajo consumo de las familias constituyeron los principales obstáculos para la recuperación de la actividad en esos rubror, junto con tasas de interés que se mantuvieron altas al menos hasta hace un mes atrás y salarios reales deprimidos durante varios meses. Obviamente, un tipo de cambio tan bajo a mí me parece que no es saludable para la economía pero creo que no es el único factor que explica por qué tantos sectores están bastante flojos, dijo Sijniensky. Recién hace un mes y feacción que estamos con tasas de interés bajas, negativas incluso ahora, con lo cual debería haber un poco de aire para el consumo. Y si ahora en los meses que vienen empieza a recuperar un poco el salario real, me parece que eso puede puede dar impulso un poco a los sectores postergados, concluyó el especialista. Por su parte, Marina Dal Poggetto, directora de Ecogo, describió el contexto como un intento de modificar los precios relativos sin cambios estructurales, en un escenario internacional signado por saltos de productividad y competencia de China. Te estás volviendo carísimo en un contexto de revolución de productividad dentro de la fábrica y fuera de la fábrica no tenés infraestructura, una estructura impositiva que no te nivela la cancha con el exterior y reformas estructurales que todavía no se completaron, señaló Dal Poggetto. El director de IDESA, Jorge Colina, estimó que en el primer trimestre el dólar se atrasó 15 por ciento. Sin esta apreciación, el dólar debería estar en $1.596, calculó Colina. En términos interanuales, la apreciación fue de 4%: en marzo de 2025, el dólar se ubicaba en $1.074 y subió a $1.360 en marzo de 2026, mientras que los precios avanzaron 33 por ciento. El informe de IDESA subrayó que el dinamismo económico se concentró en el agro, la energía y la minería, mientras que los sectores urbanos, clave para la generación de empleo, mostraron resultados negativos. Los indicadores laborales registraron aumentos del desempleo, destrucción de puestos asalariados formales, mayor informalidad y un salario real estancado en niveles similares a los de finales de 2023. La necesidad de acelerar la normalización del régimen cambiario, monetario y financiero es uno de los puntos destacados del análisis de Colina. El informe de IDESA sugirió eliminar el cepo cambiario, permitir la libre transacción en dólares y dejar que el tipo de cambio y la tasa de interés se definan por el mercado. Este proceso, según el centro de estudios, podría generar episodios de volatilidad, pero tendría un alcance limitado si se mantiene el compromiso con el equilibrio fiscal y la estabilidad monetaria. En el contexto internacional, Dal Poggetto advirtió sobre los desafíos que imponen los cambios globales en productividad y la competencia de exportadores con mayor escala y acceso a financiamiento en medio de una guerra comercial, mientras que Sijniensky insistió en que la recuperación depende de una mejora en los ingresos y el consumo, más allá del nivel del tipo de cambio.
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