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Fecha: 12/04/2026 07:05
La pasión por el sushi tuvo su fiesta en Buenos Aires. Por primera vez, la ciudad fue sede de la Sushi World Cup 2026, un evento que reunió a 27 equipos de la Argentina en el Salón Ocre de La Rural, ante la mirada de casi 10.000 personas. Durante toda la jornada, los participantes desplegaron su destreza y creatividad y prepararon más de 50.000 piezas de sushi frente al público. El certamen se vivió a puro ritmo y precisión, con cada equipo buscando destacarse en un ambiente de competencia y camaradería. La Sushi World Cup se disputó en siete categorías: Nigiri, Uramaki, Hosomaki, Temaki, Gunkan, Sushi Creativo y el título de campeón general. Cada propuesta fue evaluada a ciegas por un jurado de lujo, integrado por referentes de la cocina japonesacomo Edgar Kuda (kei), Alejandra Kano (sushiwoman y responsable de Ichisou), Damián Shiizu (Omakase Uni) y Cindy Higa (chef ejecutiva de Osaka). Pero el momento más esperado llegó con la consagración de Otoro, el restaurante de Belgrano, que se llevó el título de gran campeón de la Sushi World Cup 2026. Su propuesta logró imponerse ante los 26 equipos restantes y se quedó con el máximo reconocimiento de la noche. Cuando nos nombraron no lo podíamos creer, fue increíble, dijo a TN Facundo Santander, el chef de apenas 28 años detrás de Otoro. Otoro: el sueño de un joven chef que se enamoró del sushi por el animé Desde 2024, Santander apuesta en Otoro por un formato diferente: una barra sin reservas y con solo 14 asientos, donde el servicio es directo y el foco está puesto en la calidad del producto y la técnica. En diálogo con TN, Facundo contó que su fascinación con el sushi comenzó de chico y le llegó por el animé y los videojuegos. Me llamaba mucho la atención porque esa comida no la veía en mi casa, no tenía nada que ver con una milanesa con puré, continuó. Leé también: Una cocina le cayó encima cuando tenía un año y hoy es uno de los mayores chefs del país: Fue el destino Este primer deslumbramiento terminó convirtiéndose en una obsesión, quería saber más y más. Facundo se compró más de 100 libros de gastronomía japonesa y se puso a mirar videos de YouTube de cocineros japoneses, fascinado por cómo tallaban el pescado, la precisión de sus gestos, el filo de sus cuchillos, y cómo pasaban de un poco de arroz y pescado a una belleza como las piezas de sushi. Esa pasión lo llevó a horas de práctica, a viajar a Japón, a estudiar piezas y hasta técnicas de afilado de cuchillos. Algo que yo vi tanto en mi viaje a Japón o en documentales es que cada chef de sushi japonés sabe cuánto filo quiere tener, cuánto quiere pulir su cuchillo y lo cuida él mismo, lo limpia él mismo, cuida su herramienta. Eso es algo que yo adopté, sostuvo Santander. Y profundizó, sobre la importancia del filo: Si vos tenés un cuchillo especializado y bien afilado... el trabajo lo hace el cuchillo y el pescado ni se entera que lo cortaste. Leé también: Comió pollo crudo porque no sabía cocinar y terminó creando uno de los restaurantes japoneses más emblemáticos El chef que se formó en el colegio de cocineros Gato Dumas y pasó por cocinas como Green Eat, Osaka y Norimoto antes de abrir su propio espacio en Belgrano (José Hernández 2730) con la idea de poder darle un poco más de su impronta y de su esencia al sushi. La cocina de Otoro rehúye del sushi fusión y de los sabores estridentes: no hay maracuyá ni queso crema; en cambio, los sets de nigiris, temakis y gunkan ponen al pescado, al arroz y al respeto por la materia prima en primer plano. A veces menos es más, sintetizó Santander En la barra se aprecia el cuidado del arroz un calrose trabajado en arroceras de alta gama, lavado y tratado en tablas de madera específicas y la técnica aplicada al corte, donde el filo y la constancia marcan la diferencia. El pescado del sashimi tiene que llegar frío al comensal, explicó, y detalló cómo la herramienta (cuchillos japoneses y piedras de afilar traídas de sus viajes) hace gran parte del trabajo. La carta refleja además una postura clara sobre la materia prima: frente a la salmonicultura intensiva, Otoro prioriza la trucha y una amplia variedad de pescados blancos anchoa de banco, chernia, lisa, lenguado que rotan según la oferta y la frescura. El salmón lo reemplazamos por trucha es mucho más natural y más rica, afirmó Facundo, que busca transmitir en cada nigiri el sabor puro de la naturaleza más que esconderlo con salsas. El formato barra responde a una intención estética y comunicativa: mostrar el oficio, conversar con el comensal, que participe del ritual y viva una experiencia íntima y directa: Lo que más quería era mostrarle a la gente mi arte y poder ofrecerle un sushi más de estilo japonés". Hoy, en Otoro, se pueden disfrutar nigiris por unidad o en sets de 4 ($22.900), 6 ($34.100) u 8 piezas ($45.800), y sashimi de pesca de temporada (tres cortes por $22.500), así como temakis (desde $7000) y gunkan ($6500 por el de calamar hasta $11200 porel de atún). Facundo mira a Japón con reverencia. Si bien considera que el sushi japonés que conoció en sus viajes es irreplicable, trata de acercarse a ese ideal, presenta una interpretación rigurosa y honesta, donde la técnica y la materia prima dialogan sin artificios. Leé también: Una granja, 30 comensales y una mesa hecha en la tierra: la cena más radical del año Yo ensamblo, pero el trabajo lo hace la naturaleza, sostuvo el chef con humildad. Con el amor por Japón como norte, Facundo tiene una meta clara: brindarle a la gente un momento agradable que se vayan contentos a su casa".
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