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  • Por la consulta tardía, menos de la mitad de los infartos recibe atención a tiempo en Gualeguaychú

    Gualeguaychu » El Dia

    Fecha: 11/04/2026 17:38

    A siete años de su implementación, el sistema Código Rojo ha logrado consolidar en la ciudad una red de respuesta rápida y eficiente ante infartos, con integración entre hospitales, clínicas y servicios de emergencia. Sin embargo, la problemática central sigue siendo el tiempo que transcurre antes de que los pacientes busquen ayuda médica. Desde la implementación del sistema Código Rojo Infarto, Gualeguaychú cuenta con un esquema de atención inmediata coordinada que permite actuar con rapidez ante una de las principales causas de muerte en el país. El objetivo es claro: acortar al máximo los tiempos entre la aparición de los síntomas y la intervención médica. En estos casos, cada minuto cuenta. La consigna que guía el protocolo es conocida en cardiología: el tiempo es músculo. Cuanto más rápido se actúe, menor será el daño en el corazón y mayores las probabilidades de supervivencia. El sistema, en funcionamiento desde 2019, articula a hospitales, clínicas privadas, servicios de emergencia y equipos de hemodinamia bajo un mismo protocolo. Cuando se detecta un posible infarto ya sea en una guardia o a través de una ambulancia se activa de inmediato el Código Rojo. A partir de ese momento, se pone en marcha una cadena de decisiones y acciones coordinadas que culminan, en los casos indicados, con una angioplastia coronaria, el procedimiento que permite destapar la arteria obstruida mediante la colocación de un stent. Uno de los aspectos más destacados del Código Rojo es su carácter universal. El protocolo se activa independientemente de si el paciente tiene o no cobertura médica, lo que lo convierte en una experiencia poco frecuente de integración real entre el sector público y el privado. Todos los actores involucrados responden bajo un mismo esquema, priorizando la urgencia por sobre cualquier otra variable administrativa. En el marco del Día de la Cardiología Argentina, que se celebra todos los 9 de abril, Ahora ElDía conversó con Emanuel Luchessi, hemodinamista y referente del Código Rojo, para conocer cómo funciona este sistema hoy e indagar en el panorama de la salud cardiovascular en Gualeguaychú. En primer lugar, Luchessi destacó el cambio rotundo que supuso la implementación de este sistema e indicó que su funcionamiento actual es óptimo. Hay muchísimos pacientes que no se atendían adecuadamente ante un infarto. Los sigue habiendo, pero creo que hemos mejorado muchísimo. La red está funcionando muy bien, con un mecanismo muy aceitado en su séptimo año. Desde que empezamos y hasta el día de hoy disponemos de los recursos: el Hospital está cumpliendo con su parte, nos está proveyendo de los stents, y las obras sociales en general -aunque con alguna dificultad- por ahora también cumplen con nosotros. Ojalá podamos seguir así. Sin embargo, aclaró que siempre hay cosas para mejorar, y consideró que el aspecto a fortalecer en estos momentos tiene que ver con la educación del personal involucrado y la información y concientización por parte de la población: Tiene que haber una educación constante de los integrantes de la red, porque los jóvenes que están en las guardias cambian todo el tiempo y al principio hay quienes están menos entrenados en este aspecto; eso puede agregar demora y empeorar la atención. Por otro lado, la educación de los pacientes también es fundamental. Ahí está la pata más débil de nuestra red. Muchas veces las personas no consultan o lo hacen tarde, y eso es un problema, señaló. Con respecto a esto último, recordó que cuando se habla de un infarto el tiempo es fundamental para la sobrevida y las secuelas que va a tener el paciente. Mientras más rápido se llegue, mejor. Y aun cuando se llega a tiempo, pero un poco más tarde, la situación empeora, remarcó, y observó a su vez que Gualeguaychú cuenta con la ventaja de ser una ciudad con distancias cortas, lo cual facilita el acceso a una atención inmediata. Por otra parte, en lo que respecta estrictamente a la cantidad de infartos atendidos por el sistema Código Rojo, el cardiólogo intervencionista consideró que la cifra se mantiene más o menos estable, en alrededor de 50 o 60 intervenciones al año. Y explicó: Trabajamos en Gualeguaychú y toda su zona de influencia, la cual incluye a Urdinarrain, Larroque, Ibicuy y a veces Gualeguay. Son varias las ciudades que nos consultan. En toda esa zona debemos tener alrededor de 130 infartos por año y alcanzamos a tratar 60, aproximadamente. Esto quiere decir que menos de la mitad llega en tiempo y forma para poder ser tratado. Por último, otra observación no menor que hizo Luchessi, radica en cómo la crisis económica actual -que ajusta el bolsillo de los grupos más vulnerables- también afecta el cuidado y la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Creo que la salud cardiovascular está empobrecida, ha empeorado, sobre todo en los pacientes adultos mayores. Esto es producto de una menor accesibilidad a los medicamentos y a la atención, cosas que muchas veces suceden por cuestiones económicas. De esta manera los pacientes demoran en llegar a las consultas y lo hacen en peores condiciones, lamentó. Hacia una ciudad cardioprotegida En paralelo al funcionamiento del Código Rojo Infarto, la Municipalidad de Gualeguaychú viene desarrollando en los últimos años una serie de políticas orientadas a fortalecer la prevención y la respuesta temprana ante emergencias cardiovasculares. A través de la Ordenanza Nº 13030/2025, se creó el programa Corazón Activo Gualeguaychú Ciudad Cardioprotegida, que establece un marco integral dirigido a reducir la mortalidad cardiovascular no sólo desde la atención médica, sino también desde la anticipación. En ese sentido, fija como objetivos centrales la promoción del acceso a maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), la difusión de hábitos saludables, la detección precoz de factores de riesgo y la creación de entornos preparados para actuar ante una emergencia. A partir de esa base normativa, el Municipio comenzó a desplegar una serie de acciones concretas. Una de las principales líneas de trabajo es la capacitación masiva en RCP y uso de desfibriladores externos automáticos (DEA), destinada a vecinos, instituciones, personal municipal y actores del ámbito educativo. En paralelo, se avanzó en la instalación de desfibriladores en espacios públicos y privados, disponibles las 24 horas, y en la promoción de los llamados espacios cardioasistidos, es decir, lugares que cuentan con equipamiento y personal capacitado para responder ante un paro cardíaco. El programa también incluye campañas de prevención y detección temprana, con controles de presión arterial, colesterol y otros factores de riesgo, así como acciones específicas en salud materno-infantil orientadas a la detección de cardiopatías congénitas. A esto se suman iniciativas que promueven la actividad física y hábitos saludables como parte de una estrategia más amplia de cuidado cardiovascular.

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