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» Clarin
Fecha: 08/04/2026 06:33
En el inicio de las copas internacionales de este año en Sudamérica, es extraño no ver a River en ninguno de los ocho grupos de la Libertadores. Tras once ediciones ininterrumpidas en el máximo torneo continental, el equipo de Núñez no logró clasificarse algo que no sucedía desde hace 12 años. El golpe de realidad que recibió a fines de 2025 lo llevó a tener que volver al llano y conformarse con la Copa Sudamericana. Y este miércoles iniciará su camino hacia la Gran Conquista al enfrentarse con Blooming de Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra, una ciudad en la que no hay altura. Con la responsabilidad y la obligación de hacer un gran papel para llegar al encuentro decisivo en Barranquilla, el 21 de noviembre. En 2014, River volvía a jugar un torneo internacional después de cinco años de ausencia y de una recuperación que iba creciendo tras la vuelta a Primera con Matías Almeyda y el torneo local ganado por Ramón Díaz. Para el inicio de la Copa Sudamericana de aquel año ya estaba Marcelo Gallardo como técnico y ese certamen iba a ser el comienzo de una leyenda que años más tarde se transformaría en estatua de bronce. El Millonario volvía a competir internacionalmente y a ganar. Se había fijado como objetivo aquella Sudamericana, que todavía se jugaba en el segundo semestre del año y en la que terminaría gritando campeón, al vencer a Atlético Nacional de Medellín (1-1 en Colombia y 2-0 en Núñez) en las finales, que aún se jugaban a doble partido. Algo parecido deberá intentar producir River ahora para empezar la rueda otra vez y volver a pisar fuerte en el continente. Porque no ganar la Sudamericana en la actualidad sería un disgusto más grande que jugarla. Y si no, basta con mirar a la vereda de enfrente. Boca jugó la de 2024 y padeció el oprobio de quedarse afuera en los octavos de final y el año pasado hubiese deseado jugarla al menos ya que tras la eliminación con Alianza Lima, se quedó sin competencia internacional. A River ahora le tocó la segunda copa en importancia del continente porque hizo méritos para caer en el barro tras un 2025 decepcionante, en el que no pudo llegar a la Libertadores por ninguna vía: no ganó la Copa 2025, tampoco ninguno de los torneos locales, ya sea Apertura, Clausura y Copa Argentina y ni siquiera terminó en el podio en la tabla anual. La colección de fracasos del año pasado y el mal arranque que había tenido al inicio de este 2026 llevaron al final del segundo ciclo de Gallardo. Desde hace un mes, Coudet está a cargo del equipo, que ahora, con el inicio de la Sudamericana, competencia que River no jugaba desde 2015, cuando disputó esa edición por ser campeón de la de 2014, deberá afrontar la triple competencia, junto al torneo Apertura y la Copa Argentina. Y si bien la zona que le tocó asoma como accesible, tampoco tendrá que confiarse porque directamente a los octavos de final se clasifica el primero, mientras que el segundo va un playoff con un tercero de la fase de grupos de la Libertadores. El inicio del camino será contra en Santa Cruz de la Sierra, ciudad amigable de Bolivia ya que no tiene altura, ante Blooming. Y Chacho se debate entre solo hacer pequeños retoques (Ian Subiabre no jugaría ya que arrastra un golpe en el gemelo derecho) con respecto al equipo que goleó a Belgrano en el Monumental o de hacer más de un cambio para dosificar cargas teniendo en cuenta que el domingo visitará a Racing en un duelo importante ya que afrontará su primer clásico como entrenador de River. De todos modos, más allá de si hay cambios o no, Coudet sabe que no puede ni debe descuidar la Sudamericana, esa Copa que después de más de una década buscará ser nuevamente la plataforma de despegue internacional. Sobre la firma Newsletter Clarín
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