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  • Boca debutó por la Libertadores con mística copera, Paredes en alto nivel y una señal de crecimiento

    » La Nacion

    Fecha: 08/04/2026 00:49

    Boca debutó por la Libertadores con mística copera, Paredes en alto nivel y una señal de crecimiento Boca recuperó la mística copera en medio de su repunte y debutó en la Libertadores con un triunfo sobre Universidad Católica en Chile, por 2-1, un paso clave para empezar a encaminarse en el grupo en el certamen subcontinental, su gran objetivo del año. Con Leandro Paredes en un nivel decisivo el mediocampista anotó un gol y marcó el ritmo del equipo y en la antesala de una seguidilla determinante que incluirá los clásicos con Independiente y River y el cruce con Barcelona, de Guayaquil, en la Bombonera, el conjunto dirigido por Claudio Ubeda entregó otra señal positiva para dejar atrás un comienzo de año inestable y mirar el futuro con otra confianza. La actuación de Paredes explicó en buena medida el nivel que mostró Boca en San Carlos de Apoquindo. El capitán, que jugaba su primer partido en la competencia, volcó su jerarquía y experiencia al servicio del equipo y, pese a cargar con una tarjeta amarilla desde los nueve minutos, fue la figura de un Boca sólido y fiable en todas sus líneas. Ubicado detrás del círculo central y de Milton Delgado, y delante de los zagueros, el volante sorteó cada obstáculo que le presentó el rival, se afirmó en el eje y desde allí manejó el desarrollo de un partido que se presentaba complejo y que terminó resolviendo con autoridad. Aunque Católica le asignó prácticamente una marca personal con Cristián Cuevas, encima en la salida, Boca halló caminos por los costados y, a partir de asociaciones cortas, le hacía llegar la pelota limpia al capitán para que decidiera con claridad. Así, el equipo logró romper el asedio en campo ajeno y empezar a construir juego aun en el contexto trabado y áspero que impuso el local. El gol de Paredes, al cumplirse el primer cuarto de hora, aplacó la intensidad de Católica y permitió que Boca jugara con mayor serenidad, manejando el balón con criterio y cambiando el ritmo cuando el desarrollo lo pedía, sin perder la compostura. El césped sintético favoreció el juego por abajo, el recurso más utilizado por Boca, sostenido en el reparto de Paredes, el buen trato de Delgado y la gambeta de Tomás Aranda. El primer gol, de Paredes Boca terminó el primer tiempo sin remates en contra y con dos disparos contra la valla de Vicente Bernedo: el derechazo de Paredes, que se clavó abajo, y una volea de zurda de Santiago Ascacibar, que se desprendió por sorpresa, recibió del volante y, sin dejar picar la pelota, exigió una gran respuesta del arquero. Boca se encontró además con un adversario que evidenció limitaciones para generar peligro. Venía de golear por 6 a 1 a Palestino por la liga chilena, pero le costó mucho crear situaciones de riesgo. Intentó imponer condiciones con pierna fuerte y algunos cruces bruscos, como el patadón de Gary Medel salió en el entretiempo reemplazado por Fernando Zuqui, otro ex boquense contra Aranda, que quedó sentido y con dificultades para pisar, pero no logró intimidar al juvenil ni frenar el juego del equipo argentino. El segundo, de Bareiro En una cancha que le sienta bien ganó por la Mercosur 1999, la Libertadores 2000 y la Sudamericana 2005, y solo cayó por la Mercosur 2001, Boca mostró, sin brillar, los fundamentos que exige este tipo de escenarios: inteligencia, concentración, personalidad y foco. Lo afrontó con su peso internacional y dejó sensaciones de crecimiento y consolidación, hilando un décimo partidos sin derrotas y tres triunfos. Sin sufrir demasiado, más allá de un cabezazo de Fernando Zampedri de pique al piso que obligó a una estirada de Leandro Brey y de algunos remates lejanos sin peligro real, Boca fue justificando la victoria con el correr de los minutos, mientras Católica perdía orden, paciencia y formas. En ese contexto, el conjunto xeneize empezó a encontrar espacios, creció Aranda y el visitante lastimó de contragolpe. El juvenil tuvo una clara ocasión con un enganche en el área y una definición abierta, y en la jugada siguiente inició la acción que derivó en un desborde de Lautaro Blanco y el gol de Adam Bareiro, el tercero en partidos consecutivos. En el cierre, y con una ventaja que parecía indescontable por la diferencia, el desarrollo y el tiempo que restaba, Ubeda intentó bajar la persiana con la entrada de Ander Herrera por Miguel Merentiel, apostando por la tenencia y el control. En ese tramo, Boca sostuvo la postura y se defendió con el balón, pero en una acción aislada de pelota parada, y tras una floja reacción de Brey, el cuadro chileno alcanzó el descuento y el desenlace tomó ese tono vibrante propio de las noches de Copa Libertadores. Los minutos finales se desarrollaron en el campo de Boca, que resistió con dos líneas de cinco bien juntas y tratando de hacer correr el reloj, mientras Católica insistía por la única vía que le quedaba: el juego aéreo. El ingreso de Marco Pellegrino por Aranda ayudó a contrarrestar la embestida, aunque los envíos siguieron cayendo hasta el cierre, generando una sensación de paridad que no se condijo con el devenir del juego. Compacto de Universidad Católica 1 vs. Boca 2 El festejo de los jugadores en el círculo central, de Ubeda y de los suplentes en el banco, y de los 2000 hinchas en las tribunas mezcló felicidad y desahogo. Ganar en el debut por la Copa Libertadores, y más fuera de casa, vale mucho más que los puntos que reflejan la tabla. Y para este Boca todavía en construcción, es un lujo que vale la pena disfrutar. Otras noticias de Copa Libertadores Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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