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  • No vine a servirme de la política: Massaccesi rompió el silencio tras la purga de Pettovello y expuso la lista VIP del Nación : ADN21

    Parana » Adn21

    Fecha: 04/04/2026 23:27

    El exjefe de Gabinete de Capital Humano realizó un extenso descargo tras ser despedido por recibir un crédito hipotecario millonario. Aseguró que el trámite fue transparente y lamentó el desenlace intempestivo. Mientras tanto, la filtración de datos confirma que la cúpula económica de Luis Caputo y los tuiteros libertarios también pasaron por la ventanilla del banco estatal sin sufrir consecuencias. El fusible que destapó la olla Leandro Massaccesi, exjefe de Gabinete del Ministerio de Capital Humano, salió a defenderse públicamente este sábado tras ser eyectado de su cargo por Sandra Pettovello. El detonante fue la revelación de que accedió a un crédito millonario del Banco Nación en medio del brutal ajuste económico que pregona la Casa Rosada. A través de la red social X, el exfuncionario rionegrino argumentó que el préstamo fue destinado a su primera vivienda, gestionado de manera completamente online y cumpliendo a rajatabla todos los requisitos legales. Aunque desde el entorno de la ministra filtraron que no se cuestiona la legalidad del acto, sino el alto perfil de una decisión que debió ser consultada previamente, el despido intempestivo abrió una verdadera caja de Pandora institucional. La caída de Massaccesi, hijo del histórico dirigente radical Horacio Massaccesi, dejó en evidencia una doble vara insostenible: mientras él es expulsado, la base de datos pública expuso a la plana mayor del Ministerio de Economía, directores del BCRA y al aparato de comunicación digital libertario cobrando cientos de millones del mismo banco que prometían privatizar, bajo el absoluto silencio protector del Gobierno. Puntos Claves: Los números del escándalo - La defensa del exfuncionario: Massaccesi aseguró que el crédito a 30 años no constituye un ilícito. No vine a la política a servirme de ella, sentenció, lamentando el desenlace y defendiendo su derecho a utilizar las mismas herramientas que cualquier ciudadano. - El enojo de Pettovello: La guillotina no cayó por ilegalidad, sino por impericia política. La ministra de Capital Humano consideró inaceptable el impacto público de la jugada y lo echó para marcar un límite estricto dentro de su cartera. - La cúpula de Caputo, intocable: El sitio ¿Cuánto deben? destapó que el secretario de Finanzas, Federico Furiase, adeuda $367 millones, y el asesor estrella de Economía, Felipe Núñez, $373 millones. Pese a estar de ambos lados del mostrador, Luis Caputo los mantiene en sus cargos. - El BCRA y los tuiteros: Pedro Inchauspe, director del Banco Central, lidera el ranking con un pasivo de $510 millones. A él se suma el director de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreira (Juan Doe), con un crédito de $112 millones. - El silencio de los legisladores: Diputados de La Libertad Avanza que predican la motosierra, como Alejandro Bongiovanni, Mariano Campero y Lorena Villaverde, también figuran en la nómina VIP con deudas que oscilan entre los $230 y $279 millones. El cajero automático del relato La defensa de Leandro Massaccesi es técnicamente impecable y políticamente letal. Al afirmar que su crédito hipotecario fue transparente, vía web y sin excepciones, el exfuncionario expone involuntariamente el nudo del escándalo: el problema no es si los papeles están en regla, el problema es la obscenidad del contraste. En un país donde la clase media fue pulverizada por la licuadora fiscal y el acceso al crédito es una quimera para el ciudadano de a pie, los despachos oficiales operaron como una vía rápida para fondearse a 30 años. Massaccesi pagó con su cargo porque operaba bajo la órbita de Sandra Pettovello, quien decidió no tolerar el costo reputacional del escándalo. Sin embargo, su salida deja desnudo al Ministerio de Economía. Mientras el exjefe de Gabinete hace las valijas lamentando el final intempestivo, Federico Furiase y Felipe Núñez caminan por los pasillos de Hacienda con más de 700 millones de pesos del Banco Nación en sus bolsillos. La excusa oficial de que se trata de una línea de crédito impulsada para todos los argentinos choca contra la realidad de los montos y los nombres. El banco que el oficialismo catalogaba hace meses como una cueva deficitaria que debía ser privatizada de urgencia, terminó siendo el salvavidas inmobiliario de sus propios funcionarios y legisladores.

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