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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 04/04/2026 10:57
El Papa León XIV presidió este Viernes Santo el tradicional viacrucis en el Coliseo de Roma, llevando personalmente la cruz a lo largo de las 14 estaciones, en un gesto de fuerte carga simbólica y espiritual. Ante unos 30.000 fieles presentes y millones de personas que siguieron la conmemoración a través de los medios de comunicación y las redes sociales, el pontífice recorrió las ruinas iluminadas con antorchas del antiguo anfiteatro romano, lugar marcado por el martirio de numerosos cristianos en los primeros siglos. De este modo, León XIV se convirtió en el segundo Papa en cargar la cruz durante todo la recreación de la vía dolorosa de Jesús, siguiendo el ejemplo de Juan Pablo II, quien realizó este gesto de manera continuada entre 1980 y 1994. El Coliseo, iniciado por el emperador Vespasiano y concluido en el año 80 por Tito, es actualmente un símbolo del testimonio cristiano y cada año se convierte en escenario de esta procesión espiritual que recuerda la pasión, muerte y sepultura de Jesucristo. Las meditaciones de un fraile de Tierra Santa Las meditaciones que acompañaron cada estación fueron preparadas por fray Francesco Patton OFM, antiguo custodio de Tierra Santa, quien propuso reflexiones centradas en la vivencia concreta de las virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- en medio de un mundo atravesado por el sufrimiento y la violencia. En sus textos, el fraile invitó a recorrer el camino de Jesús hacia el Calvario reconociendo las contradicciones del presente: Como en el tiempo de Jesús, caminamos en un ambiente caótico, distraído y ruidoso, señaló, al subrayar que el viacrucis no es un ejercicio abstracto, sino una experiencia de fe encarnada en la realidad. Las meditaciones pusieron un acento particular en el uso y abuso del poder, al recordar que toda autoridad deberá rendir cuentas ante Dios. En ese sentido, se incluyeron referencias explícitas a quienes toman decisiones sobre la guerra y la paz, en un contexto internacional marcado por conflictos persistentes, especialmente en Medio Oriente. Guerras, masacres, genocidios Asimismo, se elevaron oraciones por las víctimas de la violencia: Danos lágrimas, Señor, para llorar los desastres de las guerras, las masacres y los genocidios, expresaron los textos, en un llamado a no perder la sensibilidad ante el sufrimiento humano. El recorrido espiritual también destacó la figura de la Virgen María al pie de la cruz y el testimonio silencioso de tantas mujeres que acompañan el dolor, así como la necesidad de preservar la dignidad humana frente a prácticas que degradan a las personas. Al finalizar la celebración, el Papa invitó a los cristianos a acoger el llamado de San Francisco de Asís a vivir la vida como un camino de participación cada vez más profunda en la comunión del amor, renovando el compromiso con una fe que se traduce en gestos concretos de entrega y solidaridad. (AICA)
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