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» La Nacion
Fecha: 02/04/2026 16:12
Desde hace meses, la esquina de Guatemala y Borges concentra la expectativa y la atención de los vecinos de Palermo. La prolongada obra que reconstruyó la esquina que se encuentra enfrente de El Preferido de Palermo ha concluido, y desde hace unos días quienes miran a través de sus ventanas ven un salón de una elegancia 100% porteña listo para recibir comensales. La espera está a punto de concluir. La semana próxima abrirá sus puertas al público Social Corazón, el más ambicioso proyecto de Pablo Rivero -el propietario de Don Julio y de El Preferido de Palermo-, que propone una panadería/café/restaurante que abrirá con horario corrido, en un local de tres plantas, y cuyo corazón es la panadería. Su propuesta gastronómica, tan porteña como el barrio y como el flamante salón con sus atemporales sillas de café, lleva la impronta del reconocido chef Guido Tassi. Social Corazón es el sueño que desde hace muchos años tenemos con Guido y con todo el equipo de Don Julio, de hacer un all day en el barrio, en que la gente puede venir a transcurrir todo el día. Ese es el verdadero espíritu del lugar, por eso se llama Social Corazón. Un lugar donde la gente puede venir a tomar un café, comer una medialuna o unos sándwiches, tomarse un vino, hacer una buena cena o simplemente estar un rato charlando con alguien, contó Rivero, que días atrás fue noticia cuando Don Julio se convirtió en el primer restaurante del mundo en ingresar al Hall of Fire (una suerte de hall de la fama) de los premios Worlds 101 Best Steak Restaurants. La propuesta de Social Corazón está íntimamente vinculada con la de sus hermanos mayores: Don Julio y El Preferico. Así como Don Julio es la cocina del territorio y de la tierra, y El Prefe es la de la inmigración del siglo XX, con sus recetas traídas en los barcos, Social Corazón es la panadería argentina -afirma Rivero-. Una panadería muy influenciada por los anarquistas en el principio del siglo XX, que se transformó en algo único con el correr del tiempo, y que hoy se expresa en los libritos, las cremonas, los cuernitos, las tortitas negras y las medialunas. Tassi, por su parte, agrega: Es una panadería argentina hecha por argentinos, en este barrio tan particular que es Palermo. Como siempre decimos, es nuestra mirada actual de eso que es la panadería argentina clásica. Y que se cuenta con productos como el pan de mesa del restaurante, que es un miñón. Lo mismo con las facturas, que van a ser facturas argentinas. Los sándwiches de miga son otro de los ítems de panadería del menú, junto con una larga lista de clásicos argentinos, como el rogel, entre otros. La carta se completa con distintas propuestas para las cenas y los almuerzos: tartas, pastas, arroces, carnes, pescados... Su carta de vinos -detrás de la cual se encuentra el destacado sommelier Martín Bruno- promete mucho más de lo que cualquier bar de Palermo. El local cuenta con dos plantas que estarán abiertas al público, y una tercera, donde funciona un espacio que funcionará como aula para la capacitación de los empleados de Social Corazón, Don Julio y El Prefe. En su planta baja, el salón principal desde el cual se puede ver el trabajo de la panadería cuenta con las tradicionales mesas de café, pero también con un sector de coquetas mesas altas y una barra a la que sentarse para un vermouth, un cortado o una copa de vino. Todo cuidado hasta el último detalle -desde la decoración en la que cestos con manzanas aportan su color natural hasta la vajilla-, el salón recrea con una visión contemporánea todos los guiños del café porteño. En su planta alta, un segundo salón también con barra, ofrece un espacio más íntimo, con vista a uno de los rincones más tradicionales de Palermo.
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