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  • Descubren cómo cuatro bacterias intestinales pueden transformar la grasa corporal y el metabolismo

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 02/04/2026 14:25

    Una dieta baja en proteínas, combinada con cuatro bacterias intestinales específicas, logró que ratones transformaran su grasa blanca almacenadora en grasa beige que quema energía. El avance fue publicado en la revista Nature. Fue liderado por investigadores de City of Hope y el Instituto Broad, que depende de la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), en los Estados Unidos y la Universidad de Keio en Japón. Los resultados de la investigación podría permitir la identificación de nuevas rutas biológicas qie podrían usarse en el desarrollo de tratamientos contra la obesidad y la diabetes sin necesidad de dietas extremas. Microbios al mando El equipo de Kenya Honda, codirector del estudio y profesor en City of Hope, encontró que el tejido graso puede cambiar su función según las señales enviadas por el intestino. Ciertas bacterias detectaron lo que el huésped comía y lo tradujeron en órdenes para que las células de grasa comenzaran a gastar energía, explicó Honda. La investigación documentó que los ratones tratados con la dieta y los microbios desarrollaron más grasa beige y mostraron mejoras en su metabolismo. La conversión de grasa blanca en beige convierte reservas en calor. En adultos predomina la grasa blanca, mientras que la beige y la marrón, abundantes en bebés, ayudan a utilizar energía y regular el metabolismo. Este proceso podría ser clave para combatir enfermedades metabólicas. Dos mensajes que encienden el cuerpo Las bacterias no actuaron solas ni con un solo mensaje. Enviaron una señal para modificar los ácidos del organismo y otra que hizo que el hígado liberara la hormona FGF21, fundamental para activar el metabolismo. Solo la combinación de estas dos señales permitió que los ratones experimentaran el cambio metabólico. Los animales con la combinación correcta de dieta y bacterias subieron menos de peso, mejoraron el control del azúcar y bajaron el colesterol, según los investigadores. Sin ambas señales, los efectos positivos desaparecían. Ramnik Xavier, codirector del estudio en el Broad Institute y profesor en Harvard, destacó que el microbioma no solo reacciona a lo que entra al cuerpo, sino que interpreta la dieta y define el destino de la energía. Esta función convierte al microbioma en un actor central en la salud metabólica. El estudio mostró que el microbioma actúa como un regulador activo entre lo que se come y el funcionamiento del metabolismo, con un papel determinante en el desarrollo de enfermedades. Sin atajos ni soluciones mágicas Aunque los resultados despertaron interés, los investigadores advirtieron que no se deben trasladar de inmediato a personas. La dieta baja en proteínas empleada en ratones no es adecuada para humanos, y los intentos anteriores con probióticos no lograron beneficios duraderos. La investigación insistió en que aún falta mucho para diseñar terapias seguras basadas en estos mecanismos. El objetivo ahora es identificar las bacterias y las rutas biológicas precisas, para desarrollar medicamentos que imiten estos efectos sin exigir cambios extremos en la alimentación. Comprender cómo funcionan estas señales podría revolucionar el modo en que se trata la obesidad y la diabetes. Un horizonte para la salud metabólica La investigación, parte del Programa de Microbioma de City of Hope, refuerza la idea de que la interacción entre dieta y microbioma influye en el metabolismo, la inflamación y el riesgo de enfermedades como el cáncer y la diabetes. Aunque los avances en ratones son prometedores, los investigadores insisten en que todavía no pueden aplicarse en personas y que se requieren más estudios para validar sus beneficios. El estudio, financiado por agencias de Japón, Europa y fundaciones internacionales, abre nuevas vías para enfrentar la obesidad y la diabetes desde una perspectiva biológica y personalizada. La ciencia empieza a descifrar el lenguaje secreto entre bacterias y metabolismo.

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