02/04/2026 12:57
02/04/2026 12:56
02/04/2026 12:56
02/04/2026 12:56
02/04/2026 12:56
02/04/2026 12:56
02/04/2026 12:56
02/04/2026 12:55
02/04/2026 12:54
02/04/2026 12:50
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 02/04/2026 11:06
Este jueves 2 de abril se cumplen 13 años de la inundación en La Plata, una de las tragedias más recordadas de la provincia de Buenos Aires. Aquella noche de tormenta perfecta, imprevisión e imponderables dejó a la ciudad bajo el agua, con barrios enteros sumidos en la oscuridad, familias separadas y un número nunca precisado de víctimas. El recuerdo de esa jornada, aún tan presente en la memoria colectiva, se reavivó en la pantalla durante un noticiero, cuando la periodista Fernanda Alonso se permitió emocionarse en vivo al relatar una historia que la toca de cerca. Todo comenzó a partir de un encuentro muy especial: el de Eva Carbia, una de las pasajeras que sobrevivió a bordo de un colectivo que quedó a la deriva en plena inundación, con Mauro Scopiel, el conductor que aquel día la ayudó y a quien le debe, en parte, haber salido con vida. La charla en el piso del noticiero de TN fue mucho más que una reconstrucción periodística; fue un intercambio de emociones, agradecimiento y recuerdos que terminaron por provocar un momento único. Mientras Eva y Mauro repasaban lo vivido, Fernanda, desde el estudio, no pudo evitar sumarse y compartir su historia personal. Con la voz quebrada y la emoción a flor de piel, la periodista explicó el trasfondo de ese reencuentro. Vos sabés que cuentan los gritos... La oscuridad, porque los que vivimos la inundación sabemos que a partir de las seis de la tarde no hubo luz, no hubo comunicaciones. Eva tenía el único celular con señal y por esa comunicación que sale el chofer hablando en Todo Noticias. Pero después los teléfonos estaban saturados. Uno quería llamar a Defensa Civil, a funcionarios, a cualquiera. Eran teléfonos que no respondían y la gente se iba, sin saber adónde se podían ir, porque el agua estaba hasta acá, relató Alonso, reviviendo el miedo y la impotencia de aquella noche interminable. La conversación tomó un giro aún más emotivo cuando Mario Massaccesi, conductor del noticiero, la interpeló directamente: Fernanda, la última. Eva es tu mamá. Alonso, entre risas nerviosas y lágrimas, confirmó: Sí, Eva es mi mamá. Massaccesi quiso saber qué había significado para ella contar esa historia al aire. Para sanar una historia, respondió Fernanda, dejando ver que, más allá del periodismo, había una carga personal muy fuerte detrás de su testimonio. El conductor insistió: ¿Te lo pidió?. No, dijo Alonso. ¿Vos lo sentiste?, repreguntó él. Sí, porque morirse en la resignación de saber que un familiar está a la deriva y no poder hacer nada... Yo tenía a mi bebita, confesó Fernanda, visiblemente conmovida. Fue muy duro. Pero por suerte Mauro la cuidó y con él voy a estar siempre agradecida. En ese instante, Massaccesi resumió lo que muchos espectadores sintieron: Son esos ángeles anónimos.... Alonso asintió y agregó: Y que en la ciudad de La Plata estuvo lleno de estos ángeles anónimos. La gente se salvó sola y es el reconocimiento, aunque todavía no podamos hablar, es el reconocimiento a todos esos héroes silenciosos. La inundación de La Plata, ocurrida el 2 de abril de 2013, sigue siendo una herida abierta para muchos de los vecinos que la vivieron. La falta de respuestas oficiales, la magnitud de la tragedia y el dolor de quienes perdieron familiares y amigos marcaron a la ciudad para siempre. Pero también, como quedó demostrado en este emotivo reencuentro, dejó lecciones de solidaridad, valentía y resiliencia. A 13 años de aquel día, los recuerdos siguen frescos y las historias personales continúan saliendo a la luz. Desde la reconstrucción de los hechos más duros hasta los gestos invisibles de quienes ayudaron sin esperar nada a cambio, la memoria de la inundación se sostiene también en relatos como el de Fernanda Alonso y su madre Eva. El reconocimiento a los héroes silenciosos es, quizás, la mejor manera de honrar a las víctimas y a quienes, en medio del caos, tendieron una mano para que otros pudieran volver a casa.
Ver noticia original