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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 01/04/2026 17:05
Editorial Parece una contradicción y, de hecho, lo es. Lo que no resulta tan sencillo es poner coto a ella. Estamos hablando del agua. Por un lado se pide que no se derroche el vital líquido y por otro se pierde una cantidad inmensa de agua en los complejos termales. De manera que la realidad resulta contradictoria. Hay que buscar alternativas. No es la primera vez que nos referimos a este tema, pero es necesario insistir porque el agua es un elemento fundamental para la vida y, a no olvidar, el agua dulce es un elemento escaso; muy escaso. El agua dulce Seguramente, lo primero que se debe recordar es que el agua es un elemento crítico para la supervivencia de todos los organismos vivos en la Tierra. Algunos organismos pueden usar agua salada, pero muchos, incluyendo la gran mayoría de las plantas superiores y la mayoría de los mamíferos (los humanos entre ellos) deben tener acceso a agua dulce para sobrevivir. Algunos mamíferos terrestres, tales como roedores del desierto, parecen sobrevivir sin beber, pero en realidad generan agua a través del metabolismo de semillas de cereales, y cuentan con mecanismos eficientes para conservar el agua. No es tanta el agua dulce que existe en el mundo. Del total de agua en la Tierra, el agua salada -en los océanos, los mares y las aguas subterráneas saladas- representa alrededor del 97 por ciento de la misma. Sólo el 2,5 a 2,75 por ciento es agua dulce, incluyendo 1,75-2 por ciento congelado en glaciares, hielo y nieve, 0,7-0,8 por ciento en aguas subterráneas dulces, y en la humedad del suelo, y menos de 0,01 por ciento del total es agua superficial encontrado en lagos, pantanos y ríos. Lagos de agua dulce contienen alrededor del 87 por ciento del total de agua dulce superficial, incluyendo 29 por ciento en los Grandes Lagos de África, 20 por ciento en el lago Baikal en Rusia, 21 por ciento en los Grandes Lagos de Norteamérica, y 14 por ciento en otros lagos. Los pantanos tienen la mayor parte del resto de las aguas superficiales, y los ríos sólo tienen una pequeña cantidad, especialmente el río Amazonas. La atmósfera solo contiene 0,04 por ciento de agua. En las zonas sin agua dulce superficial, el agua dulce derivado de las precipitaciones puede, debido a su menor densidad, superponerse a las aguas subterráneas salinas en lentes o capas. La mayor parte del agua dulce del planeta está congelada en las capas de hielo. Extensiones importantes, tales como desiertos, se caracterizan por la falta de agua dulce. En nuestra zona tenemos una ventaja: el Acuífero Guaraní. Debemos cuidarlo. Esa es una obligación ineludible. Agua de termas Se plantea aquí lo que apuntábamos al principio. Se pide que no se derroche agua, pero en termas se derrochan millones de litros anuales. Es necesario, por lo tanto, hallar una solución a este problema. Vale recordar que el 21 de agosto de 2000, a la 1:30 horas, comenzó a fluir el agua termal en Chajarí, a razón de 374.000 litros por hora. Es necesario hacer un rápido cálculo del agua termal que se usa y recordar que el agua que se emplea termina desechándose. A eso multiplicarlo por lo que se derrocha en el resto de los complejos termales que hay en la provincia. CHAJARI AL DIA, medio en el que venimos abordando este problema desde hace años, en octubre de 2007 planteó este tema a Daniel De Michele, entonces director de la carrera de Especialización en Termalismo, en la UNER. De Michele expuso los resultados de algunos estudios realizados en ese momento por ese centro universitario en cuanto a concentraciones de sodio en las aguas termales. Con respecto a las termas ubicadas en nuestra región (con bajos niveles de sodio) el profesional indicó que se hicieron pruebas con parámetros de agua potable y en algunos casos, son prácticamente aguas bebibles. Esto abre un campo que tiene que ver con el embasamiento del agua. El profesional indicaba entonces que la expuesta es una línea que hay que investigar. Estas aguas son embotellables y son utilizables comercialmente, aseguraba. También el profesional habló de hidroterapia. En ese orden, hizo hincapié en la capacitación de profesionales para desarrollar esas técnicas. No se ha desarrollado ninguna línea de hidroterapia y eso es un desaprovechamiento, apuntaba. Estas son algunas alternativas, pero indudablemente habrá otras. Es necesario sacar mayor provecho al agua termal y, además, no desecharla. La forma de lograrlo no dependerá de las buenas intenciones y la insistencia de un periodista, sino de la decisión de los gobernantes para encontrar alternativas viables.
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