30/03/2026 20:19
30/03/2026 20:18
30/03/2026 20:17
30/03/2026 20:17
30/03/2026 20:17
30/03/2026 20:16
30/03/2026 20:16
30/03/2026 20:16
30/03/2026 20:14
30/03/2026 20:13
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/03/2026 18:33
Entre el 30 de marzo y el 5 de abril de 2026, la Semana Azul reúne a familias, organizaciones no gubernamentales y expertos en Buenos Aires para colocar en el centro de la agenda la necesidad de estadísticas oficiales sobre el trastorno del espectro autista (TEA) en Argentina. El dato sobresaliente que impulsó el debate es la falta de información confiable y actualizada, lo que obstaculiza el diseño de políticas inclusivas. En un encuentro impulsado por TEActiva en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, organizaciones y familias reclamaron en un documento la elaboración de registros oficiales. Según datos recientes de Encuesta Azul, uno de cada 31 niños recibe confirmación de TEA en Argentina y las cifras se han incrementado más de 400% en dos décadas. Actualmente, Argentina solo dispone de un registro fragmentario: 148.710 personas tienen certificado de discapacidad por Trastorno del Espectro Autista (TEA), según se consignó en este primer encuentro de la Semana Azul. Sin embargo, fuentes académicas y organizaciones advierten que esta cifra representa apenas una porción de la población autista, dificultando una planificación realista de recursos para salud, educación y apoyo social. La ausencia de relevamientos detallados deja a las familias y a los profesionales sin un mapa fiable de las necesidades que plantea el crecimiento del autismo, un problema que se refleja en el testimonio constante de madres, docentes y médicos presentes en la jornada. El reclamo del documento firmado por diversas ONG entre ellas, Fundación Brincar, Asociación Argentina de Padres de Autistas, Empujando Límites, PANAACEA, Amigos en Movimiento, Salidas Inclusivas es que el Estado argentino incorpore indicadores básicos de autismo y neurodivergencias en los sistemas de estadística nacionales, como los elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos y los relevamientos en salud y educación. Las organizaciones sostienen que este paso es técnicamente viable, presupuestariamente responsable y que puede sentar las bases para políticas públicas de largo plazo. Además, proponen un trabajo articulado entre Estado y sociedad civil, sumando la experiencia acumulada por familias y entidades especializadas para desarrollar instrumentos adecuados de medición y seguimiento. El contexto regional y global aporta otra dimensión a la urgencia del reclamo. De acuerdo con el documento conjunto difundido en la jornada y firmado por las principales asociaciones, en Estados Unidos la prevalencia de autismo aumentó de 1 cada 150 niños en el año 2000 a 1 cada 31 actualmente, reflejando un aumento superior al 400% en solo dos décadas. Brasil, por su parte, incluyó el autismo en su Censo 2022, y allí la prevalencia es de uno cada 38 niños. Sin este tipo de datos, coinciden los referentes nacionales, la Argentina carece de herramientas para anticipar la demanda de servicios y fortalecer la inclusión real. Un bloque del documento subraya: En las últimas décadas, el espectro autista ha registrado un crecimiento sostenido a nivel mundial. Ya no se trata de una realidad lejana: aparece en la vida cotidiana, en hijos de familiares, amigos o personas cercanas. Su aumento es tan significativo que puede percibirse incluso en espacios públicos como aeropuertos, restaurantes, centros comerciales o plazas. El texto mantiene una consigna central: el abordaje del autismo no puede recaer únicamente en las familias, sino que debe ser responsabilidad compartida y de alto perfil en la agenda pública, con planificación y políticas sostenidas en el tiempo frente a un fenómeno que no deja de expandirse. Si bien en los últimos años hubo avances, la magnitud de esta condición exige una respuesta integral. Las intervenciones parciales ya no alcanzan frente a una realidad que demanda planificación, coordinación y políticas sostenidas en el tiempo. La actual situación de emergencia en discapacidad refuerza esta urgencia. No puede limitarse a respuestas transitorias, sino que debe traducirse en decisiones estructurales que fortalezcan el sistema, garanticen la continuidad de las prestaciones y aseguren el acceso a apoyos y el ejercicio efectivo de derechos como base de una inclusión real, sumaron. Y recordaron que sin datos precisos, actualizados y confiables, es imposible dimensionar la magnitud del problema, proyectar su evolución y diseñar políticas públicas acordes. Hoy, con sistemas educativos y de salud tensionados, todo indica que nuestro país enfrenta cifras similares a las de la región y el mundo. Sin embargo, la ausencia de información oficial impide abordar el tema con la seriedad que requiere. Las organizaciones firmantes solicitamos como medida prioritaria la incorporación progresiva de indicadores básicos sobre autismo y neurodivergencias en los relevamientos oficiales existentes, tales como los desarrollados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos y los sistemas de información en salud y educación, mediante la adecuación de instrumentos ya vigentes, escribieron. El conocimiento social sobre TEA en Argentina sigue siendo superficial La presentación del último informe nacional sobre percepción social del TEA en Argentina realizado por Encuesta Azul del 9 al 15 de marzo de 2026 con 1.415 casos y ±2,5% de margen de error expuso un fenómeno relevante para el debate público. Si bien siete de cada diez argentinos conocen a alguien con TEA, apenas uno de cada cuatro declara entender bien las características y síntomas de la condición, según la síntesis presentada en la Semana Azul. El informe indica que el 87% de los consultados considera que la sociedad está insuficientemente informada sobre el autismo, un dato que se mantiene estable a pesar del crecimiento en los diagnósticos y el incremento de la discusión en medios y escuelas. Este déficit de comprensión profunda, señala el estudio, es uno de los principales retos pendientes para los próximos años en la Argentina. En términos de política educativa, la heterogeneidad de respuestas y vacíos informativos se vincula con obstáculos estructurales que emergen tanto en la asignación de vacantes como en la implementación de verdaderos modelos de integración. Genoveva Ferrero, subsecretaria General de Administración y Presupuesto en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires y madre de un niño con TEA, manifestó que la ausencia de transparencia en los cupos escolares afecta por igual a todas las familias con niños neurodivergentes, independientemente de sus recursos o relaciones institucionales. Ferrero citó la experiencia reciente: una nueva ley ahora obliga a las escuelas a publicar listados actualizados de matriculados y cupos desde octubre hasta el inicio del ciclo lectivo, una medida que responde a años de reclamos judiciales y activismo legislativo. La sanción en diciembre de 2025 de la Ley 6775, que adhiere la Ciudad de Buenos Aires a la Ley Nacional 27043 sobre abordaje integral e interdisciplinario del TEA, fue presentada como un avance normativo relevante en la apertura del encuentro. Paneles, voces y experiencias: el valor de la diversidad en la integración La primera jornada de la Semana Azul titulada Miradas que conectan tuvo lugar desde las 10 de la mañana, con una mesa coordinada por Daniela Blanco, directora editorial de Infobae. Entre los expositores se contaron el médico psiquiatra infanto-juvenil Christian Plebst; la profesora de Educación Especial en discapacidad intelectual Verónica Martorello; y la propia Genoveva Ferrero. Plebst advirtió sobre los riesgos de utilizar paradigmas obsoletos y fragmentados para abordar el autismo, alertando que soluciones a corto plazo pueden generar nuevos problemas en el futuro. Sostuvo que educadores y padres deben desarrollar una capacidad de observación reflexiva sobre el presente y sobre sí mismos. Martorello, en tanto, expuso el caso de una escuela secundaria privada en Luján donde la gestión educativa transformó la realidad de un estudiante con asistencia recortada, alcanzando una participación casi plena gracias al trabajo intensivo de inclusión. Martorello enfatizó que la carencia de sistemas aumentativos y alternativos de comunicación entre los docentes supone una barrera tanto para el aprendizaje como para el bienestar del alumnado no hablante. Ya avanzada la mañana, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, dedicó su intervención a destacar la necesidad de una agenda articulada entre Estado y organizaciones de la sociedad civil, afirmando: Hablar de autismo nos interpela como sociedad. El panel siguiente, coordinado por Juan Manuel Rifle Varela, reunió a referentes de asociaciones como Brincar (Soledad Zangroniz), Apadea (Horacio Joffre Galibert), Amigos en Movimiento (Gonzalo De Lorenzo), PANAACEA (Ricardo Demirci), Empujando Límites (Juan Zemborain) y TEActiva (Paulo Morales). Cada uno aportó perspectivas y experiencias específicas sobre las necesidades urgentes en el país y la falta de respuestas estatales sostenidas. La programación incluyó además un bloque dedicado a Autismo y Deporte, moderado por Guillermo Poggi y donde se presentaron tanto proyectos de rugby inclusivo (creados por Federico Ambrosetti en el San Isidro Club) como la experiencia de integración en la división de Belgrano de San Nicolás, relatada por Hernán Serenelli. El periodista Gonzalo Bonadeo aportó una mirada desde los medios y la comunicación pública. Por la tarde, el diálogo pasó al cruce entre autismo y derecho. Intervinieron la jueza del Tribunal Superior de Justicia Marcela De Langhe, la abogada internacional Carla Junqueira (madre de un niño con TEA), la representante del Observatorio de Discapacidad Agustina Torres y la abogada Noelia Odriozola, quien, con diagnóstico propio de TEA, brindó un testimonio directo sobre los desafíos de acceso a derechos. Las Historias de vida ocuparon un bloque destacado, donde se presentaron testimonios como el de Daniel Kuljko (Asociación Lihue Quimlu), el deportista y padre Diego Linares, el conductor diagnosticado con TEA Mauro Bultri y la actriz Ana Fontán, quien se comprometió de lleno con la causa tras haber interpretado a una joven autista en la película El Pozo. El reclamo conjunto y las propuestas de la sociedad civil Hacia el final de la jornada, el espacio TEActiva: 2 años revolucionando la comunicación del autismo resaltó el impacto que puede tener la comunicación estratégica al visibilizar la diversidad y la neurodivergencia. Los disertantes Paulo Morales, Adrián Candelmi, Santiago Tucumán, Gimena Marques, Inés Gasparovic y el Consejo Directivo de TEActiva analizaron los logros y desafíos de este enfoque. Posteriormente, el panel Semana Azul: 7 días para visibilizar el autismo, moderado por Marcelo Bonelli, sintetizó las iniciativas centrales de la semana y proyectó futuras líneas de trabajo. Participaron Adrián Candelmi (director de la campaña), Daniel Sánchez (CEO de Adviters), Hernán Rojas (Diagnóstico Rojas), Diego Seguí (4D Producciones), Juan Meiriño (LOVE Streaming), Genoveva Ferrero y Facundo Nejamkis (consultor y encuestador). La inclusión real: desafíos y perspectivas Si bien hay avances normativos como la adhesión porteña a la Ley Nacional 27043 o la obligación de publicación de vacantes escolares, los panelistas enfatizaron que la inclusión real requiere decisiones estructurales y no solo respuestas transitorias. Este enfoque apunta a la continuidad de prestaciones, la mejora en los accesos a apoyos y la protección de los derechos, tanto de niños como de adultos con TEA. El mensaje reitera que la verdadera integración depende de un Estado proactivo, capaz de recolectar, analizar y utilizar datos confiables, y de una sociedad informada dispuesta a acompañar ese proceso. Las familias, ONG y especialistas se ofrecieron a colaborar con el diseño y la implementación técnica de los nuevos instrumentos de registro, convencidos de la urgencia y la viabilidad de este salto cualitativo.
Ver noticia original