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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/03/2026 20:14
El economista Ricardo Arriazu, uno de los más escuchados por el presidente Javier Milei, analizó el escenario económico argentino y el papel central de la confianza en la dinámica cambiaria, la política fiscal y la estructura productiva del país. Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita, afirmó Arriazu, al referirse a las posibilidades de recuperación y crecimiento siempre que no se cometan errores graves de política económica, aunque alertó por la destrucción de empleo en el Gran Buenos Aires. Durante una charla en Fundación del Tucumán, Arriazu definió la confianza como el factor clave en la demanda de dólares: Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina. El analista económico recordó que el año pasado expresó su desacuerdo con la implementación del esquema de bandas cambiarias: Ahora ya sabemos el resultado de la banda que tanto aplaudimos. Inflación, que con el crawl 1% yo lo estimaba en 18%, terminó en 31 por ciento. La actividad económica venía creciendo hasta el momento de la banda, comenzó a caer después de la banda. Habían comprado USD 25.000 millones, no compraron nada. El riesgo país se duplicó. Que alguien me explique dónde está la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad de cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares. Para Arriazu, la única política efectiva es brindar confianza para que los ciudadanos no demanden dólares. Cabe destacar que desde la flexibilización del cepo cambiario en abril de 2025, las personas físicas compraron divisas por más de USD 31.000 millones. El año pasado decía que el Gobierno no puede hacer nada, excepto dar confianza. ¿Y cómo se define la confianza financieramente? La tasa de retorno ajustada por riesgo. Yo voy a donde está la mayor tasa de retorno ajustada por riesgo. ¿Y cuál es el problema argentino? El riesgo. Un país que defaulteó nueve veces cantando el himno nacional es un país que es estafador serial, juzgó. En ese sentido, el expositor enfatizó las dificultades de convencer a la sociedad y la importancia de ganar la pulseada contra quienes especulan con el dólar: La única alternativa era que el que especulara en contra del peso perdiera. Porque desde el 80 para acá hubo veinte años de crecimiento negativo, todos asociados a crisis de balanza de pago, todos porque la gente salió a comprar dólares y excepto en el 95, el que compró dólares ganó. Arriazu advirtió sobre los riesgos de no frenar la demanda de divisas: ¿Se imaginan si el año pasado hubieran ganado? ¿Qué habría pasado este año y sobre todo el año que viene? Una gigantesca corrida en contra del peso. Por eso era tan importante que el Gobierno ganara la pulseada. Está bien, vino la caballería, vino Estados Unidos, nos ayudó, pero no hay la menor duda. El Gobierno ganó fortuna y el contado estaba en $1.500 y hoy está en $1.390. Eso es fundamental, porque la próxima vez, el que quiera comprar dólares va a pensar: ¿qué va a pasar?. El economista proyectó un panorama alentador para el futuro inmediato: Los planetas se están alineando para un gran 2026, excepto que choquemos la calesita. Chocar la calesita es cometer un error de ese tipo, como alguna gente que decía: Bueno, ya están las elecciones, entonces ahora es el momento para cambiar el sistema y devaluar. No, era el momento para romperle la cabeza al que especulaba en contra. Sobre la estructura productiva del país, Arriazu consideró que es absolutamente artificial. Hemos subsidiado lo que no tenemos ventaja comparativa y hemos castigado a todo lo que tenemos ventaja comparativa. Si Argentina quiere crecer, tiene que cambiar eso. Pero cambiar implica que hay sectores que van a desaparecer. Y como yo dije en una charla el año pasado, la destrucción es siempre más rápida que la creación, y eso genera bolsones de pobreza, de descontento y de desempleo. Lo que se va a crear está casi todo en la provincia y en la periferia, opinó. A propósito de la destrucción de empleo, proyectó que tiene lugar en el Gran Buenos Aires, donde se concentra la industria, uno de los sectores que más cayó en los últimos años. Al observar el último indicador de confianza de Di Tella, subió en las provincias, cayó en Buenos Aires. Y ese es el juego y el gran desafío. Por eso yo dije que lo que había que hacer era un estudio de equilibrio general para ver dónde iban a estar los bolsones, de tal manera de atemperarlo, porque sabemos que después, posteriormente, la economía va a crecer y va a crear el empleo de vuelta. El problema son los dos o tres años que me toca, y me toca en el Gran Buenos Aires. El proteccionismo hizo que la industria se radique al lado del centro de consumo, Buenos Aires, y generó una enorme migración del interior a Buenos Aires. Y el interior, o se quedó con ventajas comparativas o se quedó con empleo público, con enormes errores de precios relativos, y esa es la historia del interior. Ahora es al revés, graficó. Finalmente, sintetizó las prioridades para la economía argentina: En el corto plazo, lo que más importa es la confianza, que la gente deje de comprar dólares. Y para eso tenía que perder. En el mediano plazo, es aprovechar las ventajas naturales y evitar las crisis periódicas de balanza de pago. Para evitar las crisis periódicas no hay que tener déficit fiscal y para el resto hay que aprovechar el enorme potencial que tiene Argentina, que eso va a hacer que el país surja con enormes cambios internos.
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