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Gualeguay » Debate Pregon
Fecha: 29/03/2026 18:03
Producir desde el pueblo: diseño local, sustentabilidad y trabajo sin explotación Con más de una década de recorrido individual, Laura Lucca, Pía Dalvano y Juan Manuel Sturzenegger confluyeron en Gualeguay para construir un proyecto textil que combina diseño, producción local y conciencia ambiental. Desde la reutilización de residuos hasta la inclusión de talles y la defensa del trabajo genuino, Lucca y Vendabal proponen otra forma de emprender. La historia de Lucca y Vendabal no empezó como una sociedad, sino como dos caminos casi paralelos. Cada una empezó a emprender hace más de 10 años, una en La Plata y otra en Paraná. Después vinimos a Gualeguay por diferentes circunstancias, nos encontramos en una feria compartida y nos conocimos, cuentan. Mezclamos sus voces en una sola para facilitar la lectura. Ese encuentro no fue casual. En un contexto donde las diseñadoras independientes no abundaban o no estaban tan visibles, la necesidad de comunidad se volvió central. Nos empezamos a apoyar la una a la otra porque no abundaban en ese momento las diseñadoras independientes. Entonces, viendo que nos necesitábamos para hacer grupo, para hacer comunidad, para compartir problemáticas y ayudarnos a resolver cuestiones, empezamos a sacar adelante las dos marcas. El recorrido incluyó ferias en departamentos, en la plaza y hasta en el Teatro Italia. Hasta que hace unos dos años decidieron dar un paso más. Primero invertí en Vendabal y nos fusionamos para trabajar entre los tres para las dos marcas. Respeto por el otro y el ambiente Una de las decisiones que eligen destacar primero del proyecto tiene que ver con la organización del trabajo. Nos dividimos los horarios, no trabajamos todos los días. Esto va a sonar raro, pero respetamos un tiempo de laburo de 4 o 5 días, dependiendo del flujo, y no más de 4 o 5 horas. La lógica no es solo productiva, sino también humana. Hay un respeto a la salud de los compañeros, a cómo estamos. Si no estás predispuesto para hacer laburo, se pierde, porque si te ponés a coser con mala onda, las cosas salen mal y perdés mercadería. La sustentabilidad aparece en lo cotidiano, especialmente en el manejo de los residuos textiles. Estas máquinas que están acá atrás se llaman Overlock y a medida que van uniendo las piezas, van cortando un excedente. Ese excedente no se descarta: se transforma. Creamos un sistema de fundas que se van rellenando por sí solas y se generan chorizos bajo puerta. Lo que empezó como una solución simple tuvo un giro solidario. Primero los regalamos y una clienta de Lucca que trabaja en el Hospital nos dijo: eso nos sirve para hacer niditos de contención para neonatología. Así que hicimos unos 30, todos con desechos textiles. Aclaran: no se trata de basura, sino de material reutilizable.Son desechos en el término de que no sirven para ropa, pero no es mugre. Son retazos que de otra manera terminarían en la basura, en el basural, porque en Gualeguay no hay gestión responsable de residuos. Diseño e investigación El trabajo no se limita a producir prendas. Vamos haciendo procesos de investigación. El verano pasado hicimos vestidos a partir de camisas de hombres en desuso. Las desarmamos y buscamos nuevas formas para transformarlas en algo nuevo. A eso se suma una lógica de reutilización cotidiana: separación de residuos, compostaje y hasta cultivo de especies nativas. Criamos arbolitos autóctonos y cada tanto lanzamos campañas y se los regalamos a clientes. Una clienta se llevó un timbó para la Escuela de Comercio y lo plantaron ahí. La propuesta también cuestiona el consumo rápido muy habitual en esta industria. Los productos los hacemos para que duren, sin obsolescencia programada. Tanto la lencería de Vendabal como las remeras de Lucca están pensadas para durar mucho tiempo. Esa lógica atraviesa incluso el packaging. Tratamos de limitarlo al mínimo. Usamos bolsas de tela o bolsitas de papel de panadería, para no armar toda una estructura de plástico que termina en la basura. Las etiquetas, incluso, tienen una segunda vida. Traen semillas de huerta o de flores. Las ponés sobre tierra, las mojás y esperás que crezcan. Producir en Gualeguay y para todos los cuerpos Además del impacto ambiental, el proyecto pone el foco en las condiciones de trabajo. Somos nosotros tres los que ponemos el cuerpo. Estamos autoempleados y autoexplotados, pero no sometemos a nadie más a esa situación, ni explotamos a nadie. Y agregan una definición que atraviesa toda la propuesta y se diferencia de los tanques de la industria a gran escala: Es un trabajo creativo, colorido, con mucha carga simbólica. Cargarlo con una energía de mierda no da. Las marcas también reivindican el territorio. Está bueno mostrar que se pueden hacer cosas de buena calidad desde el trabajo local. En Lucca recuperamos lo cotidiano de vivir en un pueblo: las estampas están impregnadas de cosas de Gualeguay. Mencionan series como Qué lindo lo lindo o referencias a Juanele, en un intento por producir desde lo propio. En ese contexto, aparece una tensión dentro del mundo emprendedor, en especial con la reventa. Hay gente que produce, que agrega valor a la materia prima, y hay gente que vende cosas de afuera. Aclaran que no es una crítica, pero sí una distinción necesaria. Cuando uno dice feria de emprendedores o de productores, está bueno que haya una diferenciación. Son cosas distintas. En Vendabal, que se encarga de la lencería, hay una decisión clara en torno a los cuerpos. Somos súper inclusivos con los talles. No hay límite: si el talle más grande no alcanza, hacemos uno más. Y todo se sostiene en una lógica de producción acotada. Producimos a pequeña escala, buscamos cierta exclusividad, pero sin exagerar. Tratamos de encontrar un equilibrio.
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