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» TN
Fecha: 29/03/2026 05:47
Hay decisiones que se toman con la calculadora y otras que se toman con el instinto. Para Nicole Barat, la chispa ocurrió en el comedor de una multinacional. Mientras sus compañeros aprovechaban el almuerzo para descansar, ella abría su computadora y craneaba negocios. No buscaba un escape, buscaba libertad. No me imaginaba con solo 15 días de vacaciones al año. No entendía qué hacía ahí, recuerda hoy Nicole, a sus 29 años, en diálogo con TN. Esa inquietud, que nació vendiendo pulseritas en el recreo de la secundaria en Lomas de Zamora, terminó por explotar en el año más complejo de la historia reciente: en 2020. Leé también: Trabajó en la marina mercante, pero encontró su destino bajo el agua: la historia de La sirenita de Lanús En plena crisis sanitaria, Nicole planteó su salida de la empresa. La cifra de su indemnización quedó grabada como el capital semilla de un imperio: 600.000 pesos. En aquel mercado cambiario, representaban unos 5000 dólares. Para muchos, era un fondo de reserva para aguantar la tormenta; para ella, era el ticket de entrada al mundo empresarial. Invertí hasta el último peso. Si el negocio no funcionaba, al mes siguiente, no tenía nada. Fue un tetris emocional, confesó. Antes de las uñas, probó con una dietética y un bar saludable que operaba desde el living de su casa. Repartía los pedidos en su propio auto, aprovechando el permiso de circulación esencial. Sin embargo, su instinto le dijo que el verdadero negocio no estaba en el producto, sino en el servicio recurrente. La mujer gasta mucho en estética y vuelve dos veces al mes. Ahí es donde se construye una comunidad, explicó Nicole, quien paradójicamente no es manicura. Su talento no está en el esmalte, sino en la gestión. El método Niki: del reality a la expansión El crecimiento de su marca no fue casualidad. Nicole aplicó la estructura corporativa que aprendió en sus años de analista y supervisora de call centers. Busqué gente que fuera mejor que yo en el servicio y me enfoqué en la excelencia, señaló. El gran salto ocurrió cuando se anotó en un reality de franquicias. Ganó el primer premio: el asesoramiento profesional para transformar su local de Lomas de Zamora en un modelo de negocio escalable. Lo que siguió fue una expansión vertiginosa: 14 locales activos (propios y franquiciados), una casa matriz en Puerto Madero, más de 130 manicuras trabajando bajo su marca y el desembarco en Miami, donde hoy supervisa personalmente la operación. Para Nicole, la falta de capital no es la principal barrera, sino la mentalidad. A quien tiene mil dólares y no se anima, le digo que hay que observar la situación del país, pero no dejar que te condicione. Yo decidí crear mi propia realidad, afirmó con una convicción que desarma cualquier excusa macroeconómica. Su primer gran consejo es poco convencional: invertir en la futura versión de uno mismo. Nicole recuerda que, cuando no tenía un peso y buscaba escalar en el mundo corporativo, usaba el poco margen de sus tarjetas para comprarse ropa que proyectara éxito. Iba a las entrevistas vestida para el puesto que quería, hablando bien, vendiendo un contexto. Mi mamá confiaba en mí, yo le decía con el primer sueldo te pago la tarjeta, y así lo hacía. Esa misma lógica aplicó a su empresa. Para ella, el desarrollo personal es el motor del desarrollo financiero: Cuanto más te desarrollás como persona, más posibilidades tenés de ver negocios y de ser un buen líder. El mito de la gran idea y el potencial argentino Muchos emprendedores se quedan bloqueados esperando la idea del millón, pero Nicole desmitifica ese proceso: Yo tenía millones de ideas y no sabía por dónde ir. Fui a coaching para decidirme. No importa si es una cafetería o vender ropa; la idea aparece cuando conectás con un propósito más grande que tus miedos. A pesar de los viajes y su presente en Miami, Nicole sigue apostando por el mercado local con una mirada optimista que choca con el discurso habitual. En la Argentina hay un nivel de consumo como en casi ninguna otra parte del mundo. Lo veo cuando viajo a Europa o Estados Unidos. Para mí, este es el lugar ideal para invertir; creo que en ningún lado se puede hacer tanta plata como acá, dijo. Hoy, mientras ayuda a su familia y disfruta de ver a su madre establecida en Mar del Plata gracias a uno de sus locales, Nicole no se detiene. Su mirada ya no está en esos 600.000 pesos iniciales, sino en una ambición que crece día a día, pero con un pie siempre en el presente: Hay que ir por más, pero ser feliz con el hoy. Si no sos feliz hoy, tampoco va a venir ese futuro que querés.
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