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  • Río Negro: un permiso minero controvertido en beneficio de Tamar Mining que pone en riesgo el Alto Río Chubut - Confirmado

    Paraná » Confirmado.ar

    Fecha: 28/03/2026 12:34

    En un movimiento que ha generado un fuerte rechazo social y ambiental, el gobierno de la provincia de Río Negro, encabezado por Alberto Weretilneck, ha otorgado a la empresa Tamar Mining SA un permiso para realizar tareas de cateo (exploración) en aproximadamente 10.000 hectáreas del Alto Río Chubut. Esta zona, considerada de gran sensibilidad por ser cabecera de cuenca y por albergar comunidades mapuches y criollas, se enfrenta ahora a un peligro potencial de contaminación y destrucción de su biodiversidad. - Por AF para Confirmado La decisión ha levantado alarmas sobre la falta de transparencia y de consulta previa con las comunidades afectadas, mientras la empresa, vinculada a intereses israelíes, avanza en un proceso que podría tener repercusiones irreparables para la región. Tamar Mining: La Empresa y su Controversial Llegada a Río Negro Tamar Mining SA, una empresa minera que forma parte de un grupo vinculado a intereses israelíes, ha conseguido recientemente la autorización del gobierno provincial de Río Negro para llevar a cabo tareas de cateo y exploración en una extensa área de aproximadamente 10.000 hectáreas en el Alto Río Chubut. Este proyecto minero ha sido recibido con alarma tanto por organizaciones ambientales como por comunidades locales que consideran la zona como vital para la preservación del agua y de la biodiversidad de la región. La empresa, que ha venido operando en otras partes de Argentina, se ha focalizado en la extracción de minerales valiosos como oro, plata, cobre y zinc, recursos que representan una de las principales demandas del mercado internacional. Sin embargo, el permiso otorgado por el gobierno provincial no ha estado exento de críticas, especialmente por la falta de transparencia y de un proceso adecuado de licitación pública. La decisión de Weretilneck y su equipo se toma en un contexto donde la minería en Argentina ya enfrenta cuestionamientos sobre su impacto ambiental y las consecuencias sociales que conlleva. Alto Río Chubut El Alto Río Chubut, donde Tamar Mining ha recibido el permiso de exploración, es una de las áreas más sensibles de la provincia de Río Negro. No solo se trata de una zona de nacientes de agua, crucial para el abastecimiento de la región, sino que también abarca extensas áreas de bosque nativo, hábitat de fauna silvestre y territorios de comunidades mapuches y criollas. La zona en cuestión no es simplemente un espacio geográfico; es un área ecológica esencial para el equilibrio de los recursos naturales. La contaminación del agua, el daño a la flora y fauna local, y la alteración de los ecosistemas por la actividad minera podrían tener efectos devastadores. Además, las comunidades mapuches y criollas que habitan el Alto Río Chubut ven con desconfianza la incursión de una empresa minera en su territorio, ya que nunca fueron consultadas de manera adecuada y no se tomaron en cuenta sus derechos territoriales, lo que va en contra de los principios de libre consentimiento previo e informado establecidos por la ley. El permiso otorgado por Alberto Weretilneck: falta de transparencia y proceso irregular Lo más cuestionable de este caso no solo es el tipo de actividad minera que Tamar Mining llevará a cabo, sino también el proceso a través del cual se le otorgó el permiso. El gobierno de Río Negro, liderado por Alberto Weretilneck, ha autorizado el proyecto sin pasar por un proceso de licitación pública, lo que ha levantado serias dudas sobre la legalidad y transparencia de la decisión. La normativa argentina exige que, cuando se trata de proyectos de gran envergadura como este, las empresas deban presentar sus propuestas en un proceso abierto y competitivo, en el cual se evalúen tanto los aspectos económicos como los ambientales y sociales. La falta de licitación ha generado la sospecha de que existen vínculos políticos que han facilitado la autorización de Tamar Mining. ¿Por qué se ha tomado esta decisión de forma tan apresurada y sin la debida revisión? ¿Qué intereses están detrás de la llegada de una empresa vinculada a capitales israelíes a una zona tan estratégica? Las preguntas son muchas, y la falta de claridad en la gestión pública provincial solo contribuye a alimentar el desconcierto y la desconfianza en las instituciones locales. La actividad minera tiene un impacto directo sobre el medio ambiente, especialmente en áreas tan vulnerables como la del Alto Río Chubut. El proceso de exploración y, eventualmente, la explotación minera de oro, plata, cobre y zinc, implican la alteración de grandes extensiones de tierra, el uso intensivo de agua y la emisión de productos químicos peligrosos. La falta de estudios de impacto ambiental previos a la autorización no solo pone en peligro los ecosistemas locales, sino también la salud de las personas que habitan la región. El Alto Río Chubut es un área de nacientes de agua, lo que la convierte en un recurso estratégico para toda la provincia y más allá. La contaminación de estos cuerpos de agua por metales pesados y sustancias químicas derivadas de la minería podría tener efectos devastadores para la agricultura, el consumo humano y la fauna local. Las comunidades mapuches y criollas, que dependen directamente de estos recursos naturales, se verían gravemente afectadas, y el daño podría ser irreversible. Además, el procedimiento no ha respetado las normativas que exigen una consulta previa y libre con las comunidades originarias. En lugar de dialogar y garantizar los derechos de los pueblos indígenas, el gobierno de Weretilneck ha optado por una actitud autocrática, permitiendo que las decisiones se tomen sin la debida participación de quienes realmente conocen y viven en la tierra afectada. Este desprecio por los derechos de las comunidades locales es una muestra de cómo la minería en Argentina, lejos de ser un modelo de desarrollo sustentable, se ha convertido en una herramienta de saqueo que desprecia a las poblaciones más vulnerables. Tamar Mining y su cuestionada transparencia El perfil de Tamar Mining no es precisamente el de una empresa que inspire confianza. Vinculada a intereses internacionales, incluyendo grupos de capital israelíes, la compañía ha sido objeto de críticas por su opacidad en cuanto a sus operaciones y relaciones en Argentina. Su rápido ascenso en el mercado minero local genera suspicacias sobre las conexiones que podría tener con sectores políticos y económicos que han favorecido su ingreso al país. El vínculo con intereses israelíes, en particular, ha levantado la preocupación de que Tamar Mining no esté operando con el fin de beneficiar al desarrollo local, sino que esté aprovechando las riquezas del suelo argentino en beneficio de actores internacionales, sin preocuparse por las consecuencias sociales y ambientales de sus actividades. La responsabilidad del gobernador Weretilneck El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, ha quedado en el centro de la polémica por su decisión de autorizar el permiso de exploración de Tamar Mining sin la licitación pública correspondiente y sin una consulta adecuada a las comunidades afectadas. Su gobierno se ha caracterizado por una cercanía a los sectores productivos de la provincia, pero esta decisión lo pone en una posición muy vulnerable. Al permitir que una empresa minera opere sin los debidos controles ni garantías para las poblaciones locales, Weretilneck está enviando un mensaje claro: la minería, por encima de todo. La falta de transparencia y el escaso diálogo con la sociedad generan una imagen negativa de la gestión pública de Río Negro. En lugar de actuar con responsabilidad y precaución ante un tema tan delicado, el gobierno provincial ha priorizado intereses que no parecen coincidir con los de la mayoría de los habitantes de la región. El permiso otorgado a Tamar Mining para realizar exploración minera en el Alto Río Chubut es un escándalo de proporciones, que pone en evidencia la falta de transparencia del gobierno de Río Negro, encabezado por Alberto Weretilneck. La aprobación sin licitación, la falta de consulta a las comunidades afectadas y los riesgos ambientales que conlleva este proyecto son una muestra de cómo la minería en la provincia se ha convertido en un sector opaco y polémico, donde los intereses políticos y económicos parecen prevalecer sobre los derechos de las personas y el respeto al medio ambiente. Es urgente que se revisen estas decisiones, que se hagan públicos los acuerdos con Tamar Mining y que se respete el derecho de las comunidades a ser escuchadas. Los ciudadanos de Río Negro merecen una gestión pública que garantice la protección de sus recursos naturales y que actúe con transparencia y responsabilidad. La minería debe ser una herramienta de desarrollo sustentable, no un negocio a costa de la salud y el bienestar de la población.

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