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    Concordia » Despertar Entrerriano

    Fecha: 27/03/2026 11:10

    Despejando dudas sobre cómo el diseño del hogar influye en el estado de ánimo, con el diseñador de interiores Matías Leiva Después de la pandemia, el hogar dejó de ser únicamente un espacio de descanso para transformarse en oficina, aula y refugio al mismo tiempo. Esta nueva forma de habitar impulsó una mirada más consciente sobre cómo influyen la distribución, los colores, la luz y los objetos en nuestro estado de ánimo. Sobre este tema hablamos con el diseñador de interiores Matías Leiva, quien brindó una mirada integral sobre cómo los espacios impactan directamente en la calidad de vida. En los últimos años se empezó a hablar del hogar como un espacio que influye en cómo nos sentimos. Desde tu mirada, ¿qué tan importante es el ambiente de la casa en el bienestar diario? El espacio en el que vivimos influye directamente en cómo nos sentimos, en cómo pensamos y en cómo actuamos. Hoy se habla mucho de la neuroarquitectura, que tiene que ver con cómo nuestro cerebro percibe lo que habitamos y cómo se puede diseñar teniendo en cuenta todos esos estímulos que recibimos. Variables como la luz, la proporción, los colores e incluso los recorridos impactan en nuestro sistema nervioso. Por eso, un ambiente bien diseñado puede reducir el estrés, mejorar la concentración y favorecer el descanso. Hay que entender que el diseño no es solamente lo estético, sino también lo funcional y está directamente ligado a la calidad de vida. Durante la pandemia el hogar pasó a cumplir múltiples funciones. ¿Cómo cambió eso la forma de diseñar los espacios? A partir de la pandemia nos pasó a todos que no podíamos escapar de la forma en la que vivíamos. Entonces el diseño empezó a responder a múltiples funciones. Hoy el enfoque va hacia espacios mucho más flexibles, adaptables y conscientes. Se prioriza la zonificación, la privacidad dentro de lo compartido y el confort sensorial, no solamente lo visual. También se revalorizó mucho la conexión con lo natural, la ventilación y la luz. Antes no prestábamos tanta atención a estas cosas porque no pasábamos tanto tiempo en nuestras casas, pero la pandemia hizo que empecemos a observar cómo entra la luz, cómo ventilamos y cómo habitamos realmente nuestros espacios. ¿Cómo influyen la luz, los colores, el mobiliario y la distribución en nuestro comportamiento o estado de ánimo? Influyen directamente porque nuestro cerebro percibe todo eso. La distribución define cómo se vive un espacio: una mala circulación genera estrés o incomodidad. Por ejemplo, hay lugares como bares donde se colocan muchas mesas o banquetas incómodas para que la permanencia sea menor, mientras que otros espacios buscan que te quedes más tiempo con sillones cómodos. Los colores también influyen mucho: tonos como el rojo o el amarillo estimulan más, mientras que los neutros como el blanco, crema o madera generan calma, amplitud y tranquilidad. La iluminación, ya sea cálida o fría, también genera distintas sensaciones. Incluso hay espacios diseñados para alterar la percepción del tiempo, como los casinos, donde no hay luz natural y hay estímulos constantes para que la persona no deje de prestar atención. En casas o departamentos pequeños, donde conviven varias personas, ¿qué estrategias se pueden aplicar para evitar el estrés o la saturación? Lo principal es evitar la sobrecarga. Se trabaja mucho con mobiliario multifuncional que cumpla varias funciones, el uso estratégico de la luz y colores claros que generen continuidad visual y amplitud. También es importante crear micro zonas sin dividir físicamente los espacios. Y sobre todo, centrarse en lo funcional más que en lo estético, porque muchas veces nos dejamos llevar por tendencias o referencias que no se adaptan a nuestra forma de vivir. No todo lo que se ve lindo funciona en todos los espacios. ¿Cuáles son los errores más comunes al momento de organizar o decorar una vivienda? Uno de los errores más comunes es priorizar lo estético por sobre lo funcional, cuando en realidad necesitamos espacios que nos resuelvan la vida diaria. También una mala iluminación, acumular objetos sin necesidad o no tener coherencia visual. La elección de colores influye mucho, porque pueden hacer que un espacio se perciba más grande, más chico o más angosto. Y detalles como las cortinas también son clave: colocarlas de techo a piso ayuda a que el ambiente se vea más alto. Otro error tiene que ver con las texturas. Todo lo que habitamos es sensorial, entonces hay materiales que generan calma y otros que generan incomodidad. En ambientes ordenados, además, nuestra mente funciona de otra manera, con menos ruido mental. Pensando en un espacio como el living, ¿qué elementos son clave para lograr un ambiente de descanso? La elección de un buen sofá es fundamental, teniendo en cuenta cuántas personas viven en la casa y qué uso le dan. El living es un espacio social, pero también de descanso. También influyen mucho los textiles, los almohadones, los colores y la iluminación. Es importante poder regular la luz o sumar iluminación indirecta, como lámparas o tiras LED, para que el espacio se adapte a distintos momentos del día y genere diferentes sensaciones. En una casa donde conviven varias personas con rutinas distintas, ¿cómo se logra el equilibrio desde el diseño? El diseño tiene que mediar entre lo colectivo y lo privado. Es importante generar zonas o jerarquías dentro del hogar, espacios flexibles donde cada uno tenga su pequeño refugio. También hay que tener en cuenta cuestiones como la acústica o los espacios de trabajo, sobre todo hoy con el trabajo remoto. A veces no prestamos atención a estos detalles y terminan afectando el día a día. Por eso, al momento de diseñar, es fundamental entender la rutina de quienes habitan el lugar. No sirve un diseño que sea lindo si no responde a la vida real de las personas. Para cerrar, ¿qué primer paso debería dar alguien que quiere reorganizar su casa de forma correcta? El primer paso es entender los hábitos de quien vive en ese espacio: cómo lo usa, qué le genera estrés, qué le da bienestar, qué le gusta y qué no. A partir de eso, reorganizar priorizando la funcionalidad, el orden visual y el confort sensorial. No siempre hacen falta grandes cambios. A veces, modificar la ubicación de los muebles, la iluminación o el color de las paredes ya genera un impacto enorme. Incluso salir del espacio y volver a entrar ayuda a percibirlo distinto. También, si es posible, el mobiliario a medida marca una diferencia porque responde a necesidades concretas. Y entender que el diseño de interiores no es solo decorar, sino pensar de manera integral en cómo queremos sentirnos en nuestro propio hogar. Porque todos los espacios generan emociones y hoy el desafío es justamente diseñar en función de eso. Matías Leiva Diseñador de interiores | especialista en neuroarquitectura Redes sociales: studio_leiva Mail: leiva.studiocreativo@gmail.com Contacto: 341 504 2760

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