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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 26/03/2026 14:33
La vitamina D es una hormona esencial que regula la absorción de calcio y fósforo en el organismo. Su deficiencia afecta la salud ósea y el sistema inmune. Científicos de la Clínica Mayo de los Estados Unidos revelaron que la vitamina D podría ser una pieza clave para ayudar al sistema inmune a reconocer y tolerar mejor a las bacterias presentes en el intestino de personas con enfermedades inflamatorias intestinales. Publicaron los resultados en la revista científica Cell Reports Medicine. En quienes tenían niveles bajos de este nutriente, un suplemento semanal durante 12 semanas produjo cambios en la actividad de las defensas del cuerpo, lo que sugiere una recuperación parcial del equilibrio con la microbiota. El ensayo incluyó a 48 personas con colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, dos afecciones que forman parte del grupo de enfermedades inflamatorias intestinales y que, según datos recientes, afectan a millones de personas en todo el mundo. Los síntomas más frecuentes incluyen dolor en la zona del abdomen, diarrea, sangrado por el recto, fatiga intensa y pérdida de peso, todo en un contexto donde la incapacidad del sistema inmune para tolerar la flora bacteriana ha sido considerada uno de los mecanismos principales. El gastroenterólogo John Mark Gubatan, líder del equipo, explicó que, tras administrar vitamina D a los pacientes, se observó un aumento en los niveles de inmunoglobulina A (IgA), una molécula que participa en la protección inmunológica, y una disminución de inmunoglobulina G (IgG), que suele asociarse más a la inflamación. Este patrón se acompañó de modificaciones en las vías de señalización de las defensas y una mayor actividad de células responsables de regular la respuesta inmune. Según Gubatan, estos resultados muestran que la vitamina D podría ayudar a modificar la percepción que tiene el sistema inmune sobre las bacterias del intestino. La vitamina D podría ayudar a reequilibrar la forma en que el sistema inmunitario percibe las bacterias intestinales, señaló el especialista. La vitamina D modificó la respuesta inmunitaria La intervención también estuvo relacionada con mejoras en los puntajes que miden la actividad de la enfermedad y en un marcador de inflamación detectado en las heces, de acuerdo con lo reportado por los investigadores. Aun así, estos resultados deben tomarse con cautela porque se obtuvieron a partir de un grupo pequeño de pacientes y sin la comparación con un grupo control, lo que limita la interpretación. Gubatan aclaró el carácter preliminar de estos hallazgos y subrayó la necesidad de más pruebas: Observamos señales alentadoras, pero no se trató de un ensayo aleatorio. Agregó que será indispensable confirmar los beneficios en estudios controlados y más grandes antes de cambiar recomendaciones para el tratamiento. El trabajo demostró que dar vitamina D en forma controlada modificó tanto indicadores inmunológicos, como los niveles de IgA e IgG, como también los síntomas y la actividad inflamatoria de la enfermedad. Los investigadores señalaron que el nutriente alteró la manera en que el sistema de defensa reconoce y tolera a la microbiota intestinal, lo que representa un paso adelante en la búsqueda de tratamientos para restaurar el equilibrio con las bacterias beneficiosas del intestino. El equipo, apoyado por varias instituciones y con financiamiento de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) a través del premio Doris Duke Physician Scientist Fellowship, destacó que la vitamina D está fácilmente disponible. Pero su dosis debe ajustarse a cada caso, especialmente en personas con enfermedades inflamatorias crónicas. Además, recalcaron que cualquier cambio en el consumo de vitamina D tiene que hacerse bajo la orientación de un médico y en diálogo con el equipo de salud. El estudio concluyó que la vitamina D podría usarse no solo como complemento, sino como un posible modulador de la respuesta inmunológica frente a las bacterias intestinales. Estos primeros resultados abren la puerta a nuevas estrategias para tratar la enfermedad inflamatoria intestinal y dejan planteada la importancia de avanzar con investigaciones clínicas controladas que permitan definir si realmente pueden modificar la evolución de estos cuadros de manera efectiva.
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