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» La Nacion
Fecha: 23/03/2026 19:01
El petróleo se desploma y las bolsas suben luego de que Trump anunciara una pausa en la guerra El presidente de Estados Unidos postergó por cinco días un ataque contra infraestructuras energéticas iraníes; el crudo llegó a caer más de 13% y los mercados reaccionaron con alivio, aunque persisten las dudas por el cierre del estrecho de Ormuz - 5 minutos de lectura' TOKIO. Los precios del petróleo cayeron con fuerza este lunes y las bolsas subieron tras un giro inesperado de Donald Trump, que decidió postergar por cinco días un eventual ataque contra infraestructuras energéticas iraníes. El impacto fue casi instantáneo en los mercados internacionales. Tras haber comenzado la jornada en alza, el crudo llegó a caer más de un 13% durante la sesión. Hacia las 11.40 (hora local), el barril de West Texas Intermediate (WTI) cedía un 7,52% a 90,84 dólares, mientras que el Brent del mar del Norte retrocedía un 6,55% a 104,84 dólares. El movimiento reflejó un cambio brusco en las expectativas de los inversores, que venían operando bajo la amenaza de una escalada directa entre Estados Unidos e Irán. Después de haber tocado fondo, los mercados experimentan un repunte espectacular, resumió Neil Wilson, analista de Saxo Markets. En paralelo, las principales plazas bursátiles registraron subas. París avanzó un 1,53%; Fráncfort, un 1,92%; Milán, un 1,24%; Londres, un 0,18% y Madrid, un 0,75%. En Wall Street, los futuros de los principales índices también operaban en alza. El rebote puso fin a una racha de tres jornadas consecutivas en baja en Europa y evidenció la sensibilidad del mercado a cualquier señal de distensión en un conflicto que ya entra en su cuarta semana. Cada día sin una resolución ejerce presión a la baja sobre los mercados, pero la posibilidad de una fuerte suba sigue siendo muy real si hay siquiera un indicio de alto el fuego, afirmó John Wyn Evans, de Rathbones. El detonante del giro fue el anuncio de Trump, quien aseguró que Washington y Teherán mantuvieron conversaciones muy buenas y productivas orientadas a una resolución completa y total de las hostilidades. Según indicó, las negociaciones continuarán a lo largo de la semana. El mandatario también precisó que ordenó aplazar cualquier ataque contra objetivos energéticos iraníes, una amenaza que había lanzado durante el fin de semana. Sin embargo, el escenario dista de estar claro. Minutos después de las declaraciones del presidente estadounidense, medios iraníes negaron la existencia de contactos con Washington y atribuyeron la pausa a las advertencias de represalias contra infraestructuras energéticas en la región. La contradicción mantuvo a los operadores en vilo y limitó el alcance del optimismo. La tensión acumulada en las últimas semanas explica la magnitud de la reacción. Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán provocaron un virtual bloqueo del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo. La interrupción del tráfico marítimo y los daños a instalaciones energéticas dispararon los precios del crudo y alteraron los flujos globales de suministro. En ese contexto, los analistas estiman una pérdida de entre 7 y 10 millones de barriles diarios en Medio Oriente, una disrupción significativa que alimentó la volatilidad de los mercados y elevó el riesgo de un shock energético global. El impacto no es uniforme. Europa, altamente dependiente de las importaciones energéticas, aparece especialmente expuesta a las oscilaciones del mercado. La caída del petróleo presionó a la baja a las acciones del sector energético, que cedieron un 1,7%, mientras que sectores como el financiero, el minero y el de viajes y ocio lideraron las subas. Las aerolíneas, sensibles al costo del combustible, también revirtieron pérdidas: Air France avanzó un 3,9% y Lufthansa, un 3,4%. Más allá del alivio momentáneo, la crisis ya empieza a generar respuestas estructurales. En Japón, uno de los países más dependientes de la energía importada, el gobierno evalúa intervenir en el mercado de futuros del crudo para contener la volatilidad. Según fuentes del mercado, las autoridades iniciaron consultas sobre posibles mecanismos para influir en las operaciones, en un intento por amortiguar el impacto del encarecimiento del petróleo. Tokio ya participó en la mayor liberación de reservas estratégicas de su historia, coordinada con otros países, mientras enfrenta un escenario complejo: más del 90% de su petróleo proviene de Medio Oriente y la debilidad del yen encarece aún más las importaciones. Los precios récord de la gasolina empiezan a trasladarse a consumidores y empresas. En paralelo, la Agencia Internacional de la Energía mantiene consultas con gobiernos de Asia y Europa sobre la posibilidad de nuevas liberaciones de reservas. Su director ejecutivo advirtió que esas medidas podrían calmar los mercados, aunque no resolverían el problema de fondo. Por ahora, todo depende de la evolución de las negociaciones. Trump había advertido que, si Irán no garantizaba la reapertura del estrecho de Ormuz, Estados Unidos atacaría infraestructuras energéticas. Teherán respondió con amenazas de cerrar completamente el paso y golpear objetivos clave en la región. La pausa anunciada este lunes abrió una ventana de distensión. Pero con el flujo energético global aún comprometido y versiones contradictorias sobre el estado de las negociaciones, los mercados siguen pendientes de cada señal que llegue desde Washington y Teherán. Agencias Reuters, AFP y AP
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