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» Clarin
Fecha: 21/03/2026 06:58
A cincuenta años de un golpe militar que, entre otras tragedias, provocó un industricidio y la agudización de los problemas económicos heredados de una gestión populista, nuestro país se encuentra otra vez en una encrucijada. Décadas de desinversión, aumento de la pobreza, inflación descontrolada, dólar, salarios y tarifas atrasadas han sido heredadas por un gobierno libertario que puso todos sus cañones para bajar el gasto publico, sincerar precios y tarifas, quitar algunas restricciones cambiarias y ha tenido un éxito inicial notable en reducir los índices de inflación. Los desarrollistas compartimos totalmente la racionalización de un Estado que, tras décadas de hipertrofia, se convirtió en un lastre para la inversion privada y el desarrollo nacional. Sin embargo, la historia nos advierte que la disciplina fiscal es un requisito necesario pero insuficiente para un país que pretenda superar el subdesarrollo. La reducción del gasto publico y de la reducción de la inflación liberaron fuerzas productivas que provocaron un periodo de crecimiento moderado, pero el actual programa económico hace meses que esta mostrando signos preocupantes luego del agotamiento del plan de ajuste inicial. Los índices de inflación han revertido su tendencia decreciente. Hace meses que están creciendo por goteo, en simultáneo con una tendencia negativa de la recaudación fiscal. Por otro lado, hay efectos mas preocupantes en términos de producción industrial, que están desenterrando el fantasma de la gestión de Martínez de Hoz. Aquella experiencia liberal terminó asfixiando a la industria y destruyendo miles de empleos con una apertura ingenua, dólar barato y unas tasas de interés que invitaban mas a la bicicleta financiera que a la inversión privada en la economía real. Existen, sí, diferencias significativas en materia de Gasto Público: Milei lo ha reducido drásticamente y Martínez de Hoz no solo que pudo hacerlo, sino que lo aumentó. En descargo del ex ministro cabe señalar que no tenía ningún margen político para hacerlo: entre otros desatinos, las FFAA necesitaban financiar el Mundial 78 y armar a las FFAA para una aventura militar suicida. Salvando esa diferencia de fondo, la política económica era bastante similar en relación a las otras variables, que terminaron en un industricidio. En sentido positivo, otra diferencia entre Milei y Martinez de Hoz es el RIGI. Un instrumento más cercano a las políticas del Presidente Arturo Frondizi para atraer grandes inversiones privadas en materia petrolera, siderurgia, infraestructura y otros sectores estratégicos para el desarrollo nacional, que a las de cualquier otro experimento liberal reciente. Tendríamos que retroceder hasta fines del siglo XIX para encontrar una gestión liberal exitosa. Julio Argentino Roca fue un liberal aperturista, pero tenia claro el rol del Estado en la construcción de la Nación. Es cierto que Roca gobernó con un marco internacional irrepetiblemente apto capitalizar una política de apertura, en una etapa preindustrial de la Argentina y en una época en la que China era irrelevante en el mercado internacional Ahora es una superpotencia industrial en capacidad de demoler comercialmente a cualquier competidor, incluyendo los que se encuentran en países altamente desarrollados como Alemania, Inglaterra y hasta los propios EEUU. Roca obtuvo resultados excepcionales en términos de exportaciones per capita, que se extendieron al menos hasta el Centenario. Pero no se limitó a abrir la economía, ni se hubiera mantenido indiferente a presenciar un industricidio, ni hubiera atacado a empresarios argentinos que invierten fuertemente en el país, en particular en infraestructura. Roca impulsó y concretó en seis años un plan de inversiones en infraestructura formidable. Los resultados fueron notables: aumento exponencial de la producción agropecuaria, desarrollo de una incipiente industria manufacturera, del comercio y de los servicios que demandaban cada vez más trabajadores, ampliación del mercado interno y expansión del consumo local. Es cierto, las circunstancias son distintas, pero hasta ahora la Historia es el único laboratorio que tienen los estadistas para testear políticas y resultados. Esperemos que el Presidente recalibre sus políticas y cuando termine su mandato pueda ser recordado como Roca o como Frondizi, y no como otro Martínez de Hoz Eduardo Falcone es Diputado Nacional (MID) Sobre la firma Newsletter Clarín
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