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Concordia » Diario Junio
Fecha: 20/03/2026 11:07
Eso, después de decir que la ofensiva va por delante del calendario previsto y, además, mostrar desesperación por encontrar soluciones ante una escalada de los precios de la energía para la que no había planes de contingencia: el barril de petróleo este jueves alcanzó los 118 dólares. Hace falta dinero para matar a los malos, dijo el secretario de Guerra, Pete Hegseth, para justificar la petición de 200.000 millones de dólares extra al Congreso para seguir con una guerra que el presidente Trump califica de excursión. ¿Una excursión que requiere 200.000 millones más, que ha supuesto la vida de 14 soldados estadounidenses y que ha llevado a que la gasolina esté por encima de los 3,5 dólares el galón cuando hace tres semanas la Casa Blanca presumía de que el precio rondaba los dos dólares cuando tampoco era verdad?. Cada día es una contradicción, también porque se evidencia que EE.UU. va de la mano de Israel, y que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tiene una agenda propia diferente de la de Trump, al que arrastra permanentemente. Y, mientras, el presidente de EE.UU. quiere arrastrar también a sus aliados para garantizar la seguridad de los petroleros que crucen el estrecho de Ormuz, pero se encuentra con el no de los europeos y de los asiáticos. Este jueves, se mostró confiado en Japón, aunque su primera ministra, Sanae Takaichi, no confirmó nada. Donald Trump con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en el Despacho Oval. Hemos recibido un apoyo tremendo y mantenido una excelente relación con Japón; y creo que, basándome en las declaraciones que se nos hicieron ayer y anteayer con respecto a Japón, realmente están dando un paso al frente. Sí, a diferencia de la OTAN, dijo Trump ante el silencio de Takaichi. La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, reconoció ante la Cámara de Representantes que los objetivos de EE.UU. y de Israel son diferentes. Y dijo: El Gobierno israelí se ha centrado en neutralizar a la cúpula iraní y eliminar a varios de sus miembros, empezando obviamente por el ayatolá, el líder supremo [Alí Jamenei, asesinado en los primeros bombardeos], y siguen centrados en ese objetivo. Frente a eso, según Gabbard, los objetivos de Trump son destruir la capacidad de Irán para lanzar misiles balísticos, su capacidad de producción de misiles, su Armada, la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica y su capacidad para colocar minas. Lo que no dijo Gabbard es qué informes del Comité de Inteligencia de EE.UU. entregados a Trump avalaban la tesis abanderada cada día por el presidente de que Irán suponía una amenaza inminente. El exresponsable antiterrorista de EE.UU., Joe Kent, aseguró que no existía nada parecido. Y Gabbard recurrió a la infalibilidad del jefe y señaló que quien decide si Irán representa una amenaza o no es el presidente de Estados Unidos. En declaraciones realizadas en el programa de Tucker Carlson, Kent dijo que el presidente se apoyó en un pequeño círculo de asesores al tomar la decisión de atacar a Irán. El exresponsable antiterrorista señaló que Israel le dobló el brazo a Trump, a pesar de que, dijo, no existían pruebas de que Irán representara una amenaza inminente para Estados Unidos. A un buen número de los principales responsables de la toma de decisiones no se les permitió acudir y expresar su opinión ante el presidente, comentó Kent al comentarista conservador, expresentador de la Fox: No existió un debate sólido, sumó. Los comentarios de Kent evidencian el cisma en la base política de Trump, y que existían inquietudes dentro de la propia administración respecto a los ataques. Amenaza no probada Lo que no está proporcionando la Administración Trump son documentos que respalden ese diagnóstico de Trump. Mientras tanto, se embarca en la tarea de que el Congreso le facilite más fondos para la guerra más impopular de la historia reciente de EE.UU. Así, el Pentágono solicitó 200.000 millones de dólares en fondos adicionales para la guerra contra Irán. Se trata de una cifra extraordinariamente elevada que se suma a los fondos adicionales que el Departamento de Defensa ya recibió el año pasado, en el marco de la megaley fiscal de Trump que disparaba los recortes sociales en la misma medida que los gastos en defensa y fronteras. La solicitud requiere la aprobación del Congreso, y no está claro que tal gasto vaya a contar con el respaldo político necesario. La deuda nacional superó ya la cifra récord de 39 billones de dólares, se añade que los congresistas no han autorizado formalmente la guerra. Vivimos en un mundo muy volátil, dijo el presidente de EE.UU. este jueves desde el Despacho Oval. Si bien la Cámara de Representantes y el Senado están controlados por el Partido Republicano, muchos de los congresistas más conservadores son también partidarios de la austeridad fiscal, con escaso apetito político por grandes desembolsos, ya sea en operaciones militares o en otros asuntos. Es probable que la mayoría de los demócratas rechacen la solicitud y exijan a la Administración Trump planes más detallados sobre los objetivos militares. Mientras tanto, el Congreso sigue a la espera de que la Administración explique a qué se destinarán los 150.000 millones de dólares adicionales que se asignaron al Pentágono por la megaley fiscal de Trump. Consecuencias económicas no previstas Donald Trump alivió dos veces las sanciones al petróleo ruso y una al venezolano en los 20 días que lleva de guerra en Irán. Y ahora se empieza a deslizar la idea de aliviar también las sanciones al petróleo iraní. ¿Por qué? Por el efecto económico sobrevenido de la guerra en Irán. ¿Piensa levantar las sanciones al petróleo iraní?, le preguntaron a Trump en el Despacho Oval. Y contestó: Haremos lo que sea necesario para mantener el precio bajo control. De hecho, cuando hice esto [iniciar una guerra contra Irán], pensé en que el Dow Jones acababa de alcanzar los 50.000 puntos hacía un par de semanas, cuando dijeron que eso no podía pasar en cuatro años, que no pasaría durante mi mandato. Todo iba de maravilla, la economía estaba excelente, los precios del petróleo eran muy bajos, la gasolina estaba bajando, teníamos precios de 1,99 el galón [3,78 litros]; lo teníamos todo en condiciones inmejorables. Pero vi lo que estaba sucediendo en Irán, y dije: Odio tener que emprender esta excursión, pero vamos a tener que hacerlo. Y, de hecho, pensé que las cifras serían peores. Pensé que los precios subirían más de lo que subieron. Irán representa una seria amenaza para Oriente Medio y para el mundo entero. Y Trump añadió, afirmando que esperaba un golpe económico aún mayor para su ciudadanía, del que no había avisado: Quise apagar ese incendio. Y dije: Si hacemos esto, los precios del petróleo subirán. La economía sufrirá un ligero retroceso. Pensé que sería peor; mucho peor. No ha sido tan malo, y todo terminará muy pronto. La conversación llegó después de que a primera hora del jueves, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declarara en Fox que EE.UU. podría levantar las sanciones sobre el petróleo iraní que ya se está transportando cerca de 140 millones de barriles, y que Estados Unidos también podría liberar más petróleo de sus propias reservas estratégicas, evidenciando la gravedad que ha alcanzado la crisis energética y la desesperación de la Administración Trump por reducir los precios del petróleo y el gas a consecuencia de la guerra en Irán. Los precios del gas natural en Europa se dispararon hasta un 30%. Qatar, un importante proveedor mundial de energía, informó de que los ataques iraníes habían dañado instalaciones gasíferas, incluida la terminal de Ras Laffan, la planta de gas natural licuado más grande del mundo. Los ataques iraníes en Qatar se produjeron en represalia por un ataque israelí contra un importante yacimiento de gas, South Pars, perpetrado el miércoles. Estados Unidos no sabía nada sobre este ataque en particular, escribió el presidente Trump en una publicación en Truth Social a última hora del miércoles. Y afirmó que Israel había arremetido violentamente. No obstante, Israel dijo que Estados Unidos había sido informado antes de que este se produjera. Este jueves, en el Despacho Oval, al ser preguntado sobre el ataque israelí a South Pars. Trump pareció confirmar que había hablado al respecto con antelación con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aunque no especificó cuándo tuvo lugar dicha conversación. En relación el despliegue de más tropas, incluso terrestres para vigilar el uranio de Irán, Trump respondió: No voy a desplegar tropas en ningún lugar. Y si lo hiciera, no se lo diría a ustedes. Este martes, no obstante, había declarado que no temía desplegar tropas estadounidenses en Irán. Las contradicciones, los movimientos y los zigzags son constantes. Pero lo que no puede esconder la Administración Trump es que la guerra se complica cada día, y que para ello necesita más dinero y quiere pedir una fortuna al Congreso.
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