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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/03/2026 01:42
La guerra desatada en Irán provocó una gran suba en el precio del petróleo, que está impactando en el valor del combustible en todo el mundo. Pero hubo muchos otros impactos colaterales. La caída de los mercados fue uno de ellos y otro es la debilidad de las monedas de todo el mundo en especial de los países emergentes. Sin embargo, Argentina quedó al margen de ese deterioro. El peso argentino se apreció casi 1% desde el 26 de febrero, fecha que marcó el inicio de los bombardeos a Irán por parte de Estados Unidos e Israel. La contrapartida fue la caída del dólar que, a pesar de la turbulencia global, cayó otro escalón en ese período, perforando los $1.400 para la cotización mayorista. El índice DYX, que mide la evolución del dólar norteamericano contra una canasta de monedas de países desarrollados, cortó la tendencia bajista de los últimos tiempos. Acumula un incremento de casi 1,5% en el último mes. El euro por ejemplo, cayó de 1,18 por dólar a $ 1,15. Ayer la moneda europea repuntó en medio de la mejora que experimentaron los mercados al cierre, ante la expectativa de una cercana finalización del conflicto. La búsqueda de refugio por parte de los inversores pegó fuerte a los mercados emergentes y en particular a las monedas de cada país, que venían con cotizaciones muy firmes antes de que se desatara la guerra. El real brasileño, por ejemplo, acumuló una depreciación de 1,2% en menos de un mes, mientras que el peso mexicano cayó 2,7 por ciento. Monedas de países asiáticos como Tailandia y Filipinas perdieron más de 3% en este corto período de tiempo, según un informe presentado por Adcap Grupo Financiero. El rublo fue el más afectado con una merma de 6,6%, pese a que la suba del petróleo favorece a Rusia. Aunque el peso argentino mostró un comportamiento que fue a contramano del resto del mundo, en realidad no estuvo totalmente solo. El peso colombiano tuvo una apreciación mayor, de casi 2 por ciento. La fortaleza del peso local se da, sin embargo, en un marco de inflación que se mantuvo en los dos primeros meses del año en torno al 2,9 por ciento. La caída nominal del dólar y una inflación que por el momento no da tregua implica una fuerte apreciación real de la moneda, que en lo que va del año ya es de 10 por ciento. En otras palabras, los precios en Argentina se vuelven a encarecer de manera acelerada en dólares. Las compras del Banco Central de la República Argentina (BCRA), incluso, fueron claves para que el tipo de cambio no siguiera cayendo en lo que va del primer trimestre. Ya acumula más de USD 3.600 millones desde el arranque de 2026. Ayer se hizo de otros USD 132 millones, pero no pudo evitar otra leve caída en el nivel de reservas, nuevamente golpeadas por el retroceso de casi 5% que sufrió el oro. La caída del tipo de cambio a pesar de este nivel de intervención llevó a muchos economistas a sugerir la necesidad de aliviar o directamente eliminar el cepo cambiario. El objetivo sería generar más demanda y revertir el proceso de apreciación del tipo de cambio real. Pero esta posibilidad fue descartada por el equipo económico, recordando la fuerte presión sobre el dólar que se vivió en la previa electoral el año pasado. El Gobierno quiere aprovechar la estabilidad cambiaria como ancla contra la inflación, que se viene acelerando desde mediados del año pasado. Ahora, la gran pregunta del mercado es si el índice superará el 3% en marzo, para comenzar a retroceder a partir de abril, que es el escenario más probable.
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