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Fecha: 17/03/2026 12:14
La reaparición de focos de Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP) volvió a encender las alarmas dentro de la cadena productiva del huevo en la Argentina. Desde la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA) advirtieron que el actual esquema sanitario coloca en una situación crítica a miles de establecimientos y trabajadores vinculados con la actividad, al tiempo que reclamaron al Estado nacional la implementación urgente de un programa de vacunación. Leé también: Otro brote de influenza aviar en aves comerciales activa la alerta sanitaria en Córdoba Según el comunicado difundido por la entidad, la discusión sobre la vacunación contra la enfermedad ya no puede postergarse. La organización sostiene que la política de no aplicar inmunización quedó desactualizada frente a la expansión global del virus y frente a las estrategias adoptadas por otras regiones del mundo. Leé también: Llegó la hora de producir más carne: el diagnóstico desafiante que se repite en Expoagro El planteo surgió luego de que Argentina perdiera nuevamente su estatus sanitario internacional tras la aparición de casos en establecimientos comerciales de las provincias de Buenos Aires y Córdoba, una situación que reavivó el debate dentro del sector. Riesgo productivo Desde CAPIA señalaron que existe una fuerte desproporción entre lo que se busca proteger y lo que realmente se pone en juego con la política sanitaria actual. De acuerdo con los datos que maneja la entidad, apenas el 5,25% de la producción nacional se orienta a mercados externos, mientras que el 94,75% restante abastece al consumo interno. Esa diferencia, remarcaron, implica que el sistema está priorizando el mantenimiento de determinados canales comerciales en el exterior mientras la mayor parte de la actividad queda expuesta al impacto de la enfermedad. Leé también: Junto a ministros provinciales, presentaron el semáforo de economías regionales con datos preocupantes En ese sentido, el presidente ejecutivo de la cámara, Javier Prida, expresó su preocupación por la situación que atraviesan los productores y trabajadores del sector. Hoy el productor está completamente desprotegido. Si aparece un caso, se sacrifican todos los animales del establecimiento y no existe ningún mecanismo de compensación económica. Eso significa la pérdida total del capital productivo, sostuvo. La normativa sanitaria vigente establece que, ante la detección de un foco, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) debe ordenar el sacrificio total de las aves presentes en el establecimiento afectado. La medida busca evitar la propagación del virus, pero genera un impacto económico inmediato para el productor. Leé también: Expoagro repleta de visitantes de todo el país: Es impresionante la cantidad de máquinas que hay Además, la decisión se aplica siguiendo los lineamientos internacionales establecidos por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), organismo que fija las pautas para el manejo de enfermedades animales a nivel global. Para CAPIA, el problema radica en que, bajo este esquema, cada brote implica el cierre de granjas, la pérdida de miles de aves y la interrupción de la actividad productiva sin herramientas de contención financiera. Un sector especialmente vulnerable La situación es particularmente delicada en el caso de las granjas dedicadas a la producción de huevos. A diferencia de los establecimientos de pollos parrilleros, donde el ciclo productivo es relativamente corto, las gallinas ponedoras permanecen largos períodos dentro del sistema. Esto hace que cualquier interrupción genere consecuencias mucho más profundas en términos económicos y operativos. Leé también: Cumbre de contratistas en Expoagro: la tecnología, el clima y la planificación financiera Cuando aparece un foco en una granja de postura se pierde todo el plantel de aves, se destruye el capital de trabajo y se paraliza la producción. Esa realidad también afecta a los empleados y a toda la cadena de proveedores, remarcaron desde la entidad. El impacto no solo se limita al establecimiento afectado. La caída de la oferta puede repercutir rápidamente en el mercado interno, especialmente si se multiplican los brotes o si el virus logra extenderse a diferentes regiones productivas. Propuesta técnica Frente a este escenario, la organización planteó la necesidad de implementar un modelo sanitario basado en la vacunación de aves de ciclo largo, acompañado por esquemas de regionalización y compartimentación productiva. El planteo busca compatibilizar la protección del rodeo avícola nacional con la continuidad de los mercados externos. Según explicaron, la vacunación permitiría reducir el riesgo sanitario en el grueso de la producción, mientras que las exportaciones podrían mantenerse a través de establecimientos certificados que operen bajo protocolos específicos. La estrategia ya es utilizada por varios países que enfrentan el mismo problema sanitario y que decidieron adaptar sus sistemas productivos para convivir con el virus sin paralizar la actividad. Leé también:El campo ya no es solo de veterinarios o agrónomos: datos, innovación y nuevas profesiones llegan al agro Para los productores argentinos, la discusión ya no pasa únicamente por la sanidad animal, sino también por la supervivencia económica del sector. Seguir esperando es aceptar la desaparición sistemática de productores que hoy no tienen ninguna red de contención frente a la enfermedad, advirtieron desde CAPIA.
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