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» Clarin
Fecha: 16/03/2026 06:48
Su construcción demandó más de treinta años; décadas atravesadas por vaivenes políticos y económicos. Criticado sin piedad por "insuficiente" e "insignificante"; el palacio que fue sede central del gobierno porteño, ubicado en Bolívar 1, comienza a escribir un nuevo capítulo en su historia. El gobierno porteño anunció que va a restaurar su fachada y además realizará una obra inédita: la reconstrucción de un remate cónico que fue removido en 1941 y que estaba ubicado sobre la cúpula que se ve actualmente en la esquina de Bolívar y Rivadavia. Un pináculo-aguja que realzaba la "silueta" y la importancia del edificio. Esta obra incluye además la restauración de la fachada de la Casa de la Cultura, sobre Avenida de Mayo 575. Ambas construcciones son linderas y estarán a cargo del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. Otro punto importante de la restauración de las fachadas del Palacio, será también la reposición de la crestería que se fue perdiendo con el tiempo; se trata de un ornamento que se colocaba en el coronamiento de los edificios, en el lomo de los tejados o sobre las cornisas. Fotos: Archivo General de la Nación/Emmanuel Fernández "Tenían una búsqueda estética porque "suavizan" la transición entre la piedra de la fachada -o las tejas de un mansarda- y el cielo. Un remate que se ve como calado. En Europa además es funcional, porque evita la formación de grandes placas de hielo o la acumulación de nieve", explica a Clarín Juan Vacas, subsecretario de Paisaje Urbano de la Ciudad, en una visita por el interior del edificio y de las cúpulas. En Buenos Aires, la enorme mayoría de los edificios más importantes, construidos entre mediados del 1800 y principios del 1900, tenían este tipo de ornamentación, realizadas en zinc. En general se fueron perdiendo por la falta de mantenimiento; para evitar desprendimientos y posibles accidentes, directamente se las fue quitando. Hay un ejemplo muy bonito que se puede ver en el Bajo porteño, son los edificios mellizos de la actual Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca. Parte de la crestería fue recuperada durante las obras de restauración, entre 2010 y 2014. Este Palacio Municipal -en desuso como tal desde 2015, cuando la administración central se traslada a Parque Patricios- ahora aloja oficinas del Ministerio de Salud porteño; Fernán Quirós tiene aquí su despacho. El edificio que se ve hoy, con tres cúpulas y dos ingresos destacados (hay un tercero, sobre Rivadavia, para el personal y visitas), fue mutando con los años. La primera versión de este Palacio -la fachada sobre Avenida de Mayo- recibió críticas furiosas; es que su construcción ocurrió en medio de una gran crisis económica, la de 1890, que llevó al país a la cesación de pagos y a la renuncia del presidente Juárez Celman. Esta crisis impactó en la construcción, que se llevó a cabo ahorrando mucho en los detalles de terminación. Incluso se usaron elementos decorativos de las casas contiguas que fueron derribadas para la apertura de Avenida de Mayo (la obra de la avenida comenzó en 1884 y se inauguró diez años después, también impactada por la crisis). A fines del 1800 se habilita la adquisición de dos propiedades bajas, de estilo colonial, que estaban ubicadas sobre Bolívar. Así es que se proyecta el ensanche del edificio hacia Rivadavia. Las obras arrancan en 1911 y es en esta etapa cuando se construye una cúpula con pináculo. Según datos de la Ciudad, para 1941 se había tomado la decisión de retirar el pináculo; pero mientras los obreros trabajaban, se produjo un incendio. En el interior de la cúpula se puede distinguir perfecto dónde se realiza el corte de la estructura. Todo el interior es de perfiles de hierro. El equipo de la Dirección General de Regeneración Urbana que participó de la recorrida por el edificio -las arquitectas Daniela Gallo y Yamile García Muller- coincidió en identificar la recolocación del pináculo como la parte más destacada de la obra; visualmente será muy impactante. Otra parte de los trabajos, también importante, contempla la recolocación de las tejas de pizarra en la cúpula de Avenida de Mayo y Bolívar; hoy es metálica. De esta manera se recupera una vista homogénea no sólo de las cúpulas, sino también de la mansarda (a las que luego se sumará el trabajo de crestería, mencionado más arriba). La tercera cúpula, sobre el ingreso de Avenida de Mayo (un ingreso que hace muchos años no se usa), impacta por su volumetría y además porque posee un reloj carrillón: tiene cuatro esferas, cada una de cuatro metros de diámetros. Actualmente funciona con una maquinaria eléctrica. A diferencia del reloj de la Legislatura porteña o los Colosos del ex Edificio Siemens (Diagonal Norte y Bolívar, hoy Consejo de la Magistratura), el del Palacio no es tan conocido, quizá cuesta verlo desde la vereda. La fachada de la Casa de la Cultura Las obras sobre Bolívar 1 impactan también en la envolvente del ex edificio del diario La Prensa, que será íntegramente restaurada como parte del mismo proyecto. Este edificio fue inaugurado en 1898, obra de los ingenieros arquitectos Carlos Agote y Alberto Gainza. Esto se suma a la puesta en valor que ya se llevó a cabo en la Casa de la Cultura, pero en el interior. Entre otras cosas, se recuperó el "corazón" del edificio, una lucarna gigante (fabricada una parte en Francia, otra en Alemania) que baña de luz natural el patio central, a partir del cuál se articulan los usos. Otro de los ejes de la restauración de la Casa de la Cultura fue el pasaje de carruajes, que quedó abierto al público. Este pasaje conecta ambos lados de la manzana, Avenida de Mayo con Rivadavia. Originalmente tenía usos prácticos, porque en el edificio se imprimía el diario y se organizaba la logística. Y como había también eventos sociales y culturales, servía como pasaje de carruajes protocolares. Es decir, a futuro, ambos edificios aportarán un cambio significativo a la avenida y su entorno. Por un lado, recuperarán el color original del revestimiento de la fachada, un clásico simil piedra París, tan utilizado en la mayoría de los edificios de aquellos años en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que Bolivar 1 va a mostrar una imagen inusual, porque el basamento es de piedra oscura, oculto debajo de mil capas de pintura. La obra que pudo no haber sido Aunque suene inverosímil, Bolívar 1 y el edificio de La Prensa estuvieron a la venta. Sí, ocurrió. Y no en un tiempo muy lejano. En marzo de 2018, durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, ambos edificios fueron puestos a la venta. En una feria internacional del mercado inmobiliario -Mipim-, los edificios aparecieron tasados en 50 millones de dólares: 20 millones por La Prensa, 30 por Bolívar 1. La intención de la venta no fue formalmente anunciada por el gobierno porteño, sino que trascendió en los medios y en las redes sociales por inmobiliarios argentinos que participaban de la feria y se sorprendieron al ver estos edificios de invaluable valor patrimonial. La Prensa es Monumento Histórico Nacional, mientras que Bolívar 1 es patrimonio porteño. Por otra parte, ambos están ubicados dentro del Area de Protección Histórica 1 (Area San Telmo - Eje Avenida de Mayo). Sobre la firma Newsletter Clarín
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