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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 13/03/2026 10:50
El precio del petróleo mantuvo su posición cerca de los 100 dólares por barril, mientras que los principales índices de Wall Street operaron con leves incrementos en una sesión signada por la preocupación de los inversores frente a la escalada de la guerra en Oriente Medio y el impacto de los datos económicos de Estados Unidos. Según informó Reuters, la cotización del Brent y del West Texas Intermediate (WTI) reflejó la magnitud de la tensión en el Golfo Pérsico y la presión sobre el suministro energético mundial. En la apertura de la jornada, los futuros del Brent para entrega en mayo registraron una caída de 0,9%, situándose en torno a los 99,50 dólares el barril, después de haber superado los 101 dólares en las primeras horas del día. Por su parte, el WTI descendió 1,5% hasta los 94,20 dólares tras alcanzar un máximo de 97 dólares. Estos movimientos se produjeron en un contexto en el cual los precios del petróleo se encuentran aproximadamente 50% por encima de los valores de un mes atrás. La persistencia del conflicto entre Irán e Israel se refleja en la dinámica de los mercados. Según agencias, Israel ejecutó nuevos ataques sobre Teherán, mientras que el régimen iraní fue señalado como responsable de lanzamientos de misiles contra puertos en Dubái y Turquía. Además, el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ratificó la decisión de mantener cerrado el estrecho de Ormuz, vía clave para el tránsito de hidrocarburos. El cierre del paso marítimo impide el flujo de unos 16 millones de barriles diarios de crudo, lo que constituye la mayor interrupción de suministro en la historia reciente. La escalada militar también involucró a fuerzas estadounidenses. El gobierno de Estados Unidos informó la muerte de cuatro tripulantes en un accidente de un avión cisterna militar, en medio de las operaciones desplegadas en la región. En declaraciones recogidas por Reuters, el presidente Donald Trump anticipó represalias: Estados Unidos planea golpear a Irán de forma muy dura en la próxima semana. Frente al aumento sostenido de los precios del crudo, las autoridades estadounidenses implementaron medidas para atenuar la volatilidad. El Departamento del Tesoro, encabezado por Scott Bessent, otorgó una licencia de 30 días que permite a países adquirir petróleo y derivados rusos que permanecían inmovilizados en buques. El petróleo ruso ya se estaba enviando a los compradores; esto no supone un aumento de barriles en el mercado, explicó Bjarne Schieldrop, analista de SEB, en diálogo con Reuters. Además, el Departamento de Energía anunció la liberación de 172 millones de barriles provenientes de la Reserva Estratégica de Petróleo, mientras que la Agencia Internacional de Energía (AIE) coordinó la liberación de otros 400 millones de barriles entre los países miembros. Pese a estas iniciativas, el alivio fue efímero. Un informe de Tony Sycamore, analista de IG, citado por Reuters, señaló que la liberación conjunta de reservas no logró revertir la tendencia alcista del mercado debido a la percepción de que la guerra se prolongará y a los riesgos de daños graves en la infraestructura petrolera. En paralelo, los inversionistas monitorean con atención la evolución de la inflación y las perspectivas de política monetaria de la Reserva Federal (Fed). El repunte del petróleo, sumado a la inquietud inflacionaria, provocó que los operadores recortaran sus apuestas sobre una posible reducción de tasas este año. Toda la atención se centró en el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE), indicador clave para la Fed, cuyo dato de enero se publicará a las 8:30 a.m. (hora del Este). También se espera la primera revisión del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del cuarto trimestre de 2025, que en su lectura inicial mostró una desaceleración considerable respecto al trimestre anterior. Los datos económicos más recientes aportaron señales mixtas. El PIB real de Estados Unidos en el cuarto trimestre se ajustó a un crecimiento de 0,7%, según informó la Oficina de Análisis Económico, frente al 1,4% estimado previamente. En el tercer trimestre, la economía estadounidense había crecido 4,4%. Los incrementos en el consumo y la inversión sostuvieron la expansión, mientras que la caída en el gasto público y las exportaciones ejerció presión a la baja. No obstante, los datos de enero indicaron una aceleración en las exportaciones y una reducción del déficit comercial en un 25%. En cuanto al mercado laboral, la atención se enfocó en el informe de vacantes y rotación laboral (JOLTs) y en el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, ambos programados para la jornada. El último reporte de empleo correspondiente a febrero reflejó un desempeño inferior a lo esperado, lo cual incrementó la sensibilidad de los mercados ante cualquier señal de debilitamiento adicional. Mientras tanto, los principales índices bursátiles estadounidenses mostraron variaciones positivas en las primeras horas de operaciones. Los futuros del S&P 500 subieron 0,41% y alcanzaron los 6.705 puntos; los del Dow Jones avanzaron 0,41% para ubicarse en 46.912 puntos; y los del Nasdaq 100 crecieron 0,38%, situándose en 24.654,25 unidades. La recuperación de los futuros se produjo tras una sesión previa de fuerte corrección, en la que los tres principales índices de Wall Street cerraron en sus niveles más bajos de 2026 y tocaron los valores mínimos desde noviembre del año anterior. Reuters detalló que la volatilidad se intensificó por la combinación de factores geopolíticos y económicos. El mercado petrolero permaneció extremadamente sensible a cualquier noticia sobre la evolución de la guerra en Oriente Medio y la posibilidad de nuevos ataques sobre infraestructura energética. Los intentos de estabilizar los precios mediante la liberación de reservas estratégicas encontraron un límite ante el temor a una interrupción prolongada del suministro. En el plano internacional, la incertidumbre sobre los flujos de crudo se confirmó como uno de los principales motores de la actual dinámica financiera. El cierre del estrecho de Ormuz, según estimaciones del sector, bloqueó el paso de alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo, lo que amplificó la presión sobre los precios del Brent y del WTI. La reacción de los mercados a las declaraciones de los principales actores políticos y económicos fue inmediata. El anuncio de represalias militares por parte de Donald Trump y la postura desafiante de Mojtaba Jamenei profundizaron el clima de tensión. Los analistas consultados por Reuters coincidieron en que la prolongación del conflicto representa un riesgo estructural para la oferta global de energía y condiciona las expectativas de crecimiento económico mundial. En este contexto, las decisiones de la Reserva Federal adquieren un peso especial. Los inversores ajustaron sus estrategias en función de la evolución de la inflación y la incertidumbre sobre la política de tasas de interés. El índice PCE y los próximos datos de actividad serán determinantes para anticipar los movimientos del organismo que preside Jerome Powell. El mercado bursátil estadounidense reflejó la complejidad del momento. Las subas en los futuros de los índices no lograron compensar la caída acumulada en jornadas anteriores, lo que deja a los inversores atentos a la publicación de los nuevos indicadores y a los desarrollos en el plano geopolítico. El panorama general revela una elevada correlación entre el curso de los acontecimientos en Oriente Medio y la reacción de los mercados financieros. El avance del petróleo hacia la zona de los 100 dólares, la volatilidad en las bolsas y la revisión a la baja del crecimiento económico estadounidense conforman el escenario que analizan operadores y autoridades en las principales plazas del mundo.
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