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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 08/03/2026 04:23
Un mayor uso de sistemas de riego permitiría elevar rindes, generar empleo y aumentar el ingreso de divisas. Un estudio estima que sólo en Buenos Aires y Córdoba podrían sumarse 5 millones de toneladas de granos Esteban Pérez Fernández eperezfernandez@eldia.com La ampliación de los sistemas de riego aparece como una de las herramientas con mayor potencial para mejorar la producción agrícola argentina. El uso más extendido de esta tecnología permitiría potenciar los rindes, reducir el impacto de las sequías y fortalecer la capacidad exportadora del país. También abriría la puerta a nuevas inversiones y a un aumento del empleo vinculado a la actividad agroindustrial. Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) puso números a ese potencial. El estudio sostiene que Argentina riega actualmente unas 2,1 millones de hectáreas, aunque existe capacidad para alcanzar al menos 7,5 millones si se expanden los sistemas de irrigación y se aplican tecnologías más eficientes. Esa diferencia refleja un margen importante para aumentar la producción de granos. Según las estimaciones del trabajo, la ampliación del riego complementario en Córdoba y la provincia de Buenos Aires permitiría sumar más de 5 millones de toneladas de soja, maíz y trigo. El cálculo incluye más de 3,2 millones de toneladas adicionales de maíz, alrededor de 1,1 millones de soja y cerca de 900 mil de trigo. El impacto de ese crecimiento se trasladaría también al empleo y a la actividad económica asociada al agro. De acuerdo con el estudio, el desarrollo de nuevas áreas irrigadas podría generar dos puestos de trabajo cada 100 hectáreas. En total, la expansión del riego aportaría más de 27 mil empleos entre servicios, logística, transporte, industria y comercio vinculados a la producción agropecuaria. Hay muchas formas de cuidar el agua. En nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa algo similar: la propuesta no es gastar más agua sino cuidarla y usarla mejor, de manera responsable, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA. El informe plantea que el avance tecnológico permite administrar el recurso con mayor eficiencia. Los sistemas actuales permiten monitorear el estado de los cultivos y aplicar el agua en la cantidad y el momento que la planta necesita. El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Esto es lo que se conoce como riego de precisión. Con este sistema se puede hacer un uso racional y responsable del recurso, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita, señaló Semadeni. En la provincia de Buenos Aires, el impacto productivo podría ser particularmente alto. La incorporación de sistemas de riego con pivote eléctrico permitiría elevar los rindes hasta un 62% en soja y hasta un 85% en maíz, según los cálculos del estudio. El acceso al agua también influye sobre la posibilidad de diversificar la producción. En algunas regiones del país el riego define incluso la viabilidad de determinados cultivos. En ciertas zonas de Argentina el riego no sólo mejora los rindes, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar, explicaron desde la fundación. El aumento de la producción generaría un efecto económico más amplio en toda la cadena agrícola. Las estimaciones de FADA indican que las toneladas adicionales de granos implicarían unos U$S 1.120 millones extra en valor bruto de producción. Ese movimiento se traduciría también en mayores ingresos fiscales y más ventas externas. El estudio calcula un incremento cercano a U$S 432 millones en recaudación tributaria y alrededor de U$S 985 millones adicionales en exportaciones. El riego tiene múltiples beneficios. Cuando aumentan la producción y los rendimientos se utilizan más insumos, más transporte y más servicios. Eso implica más puestos de trabajo, más exportaciones y más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía en todo el territorio, afirmó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA. En algunas regiones del país el riego define la viabilidad de algunos cultivos El desarrollo de estos sistemas requiere inversiones importantes. El informe estima que la expansión del riego en Córdoba y Buenos Aires demandaría alrededor de U$S 2.328 millones en equipos e infraestructura. En términos individuales, la inversión promedio para un productor ronda los U$S 2.000 por hectárea en sistemas con pivote eléctrico. Otro aspecto clave es el acceso a la energía. El riego eléctrico consume cerca de un tercio de la energía que requiere el riego a gasoil. Sin embargo, en muchas zonas rurales todavía no existe infraestructura suficiente para abastecer estos equipos. La energía es un factor decisivo. El riego eléctrico consume mucho menos que uno a gasoil, pero no siempre hay disponibilidad de electricidad en los campos. Ese problema puede resolverse con energías renovables, como paneles solares que permitan operar estos sistemas, sostuvo Semadeni. El informe también plantea una serie de medidas de política pública para impulsar estas inversiones. Entre las propuestas aparecen la amortización acelerada para equipos de riego, la devolución de saldos técnicos de IVA y una reducción del IVA sobre la energía eléctrica destinada al riego agropecuario, que hoy tributa 27%. A la vez, el estudio propone fomentar el uso de energías renovables en el sector rural para alimentar los sistemas de irrigación. Algunas de estas iniciativas ya aparecen en la agenda oficial, ya que fueron incorporadas dentro del Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI). Para los economistas de la fundación, el potencial del riego representa una oportunidad para aumentar la producción agrícola y fortalecer el perfil exportador del país. En un contexto global de mayor demanda de alimentos y de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes, el acceso al agua se vuelve un factor decisivo para sostener la actividad del campo argentino. El potencial productivo que aún no se aprovecha en las tierras nacionales Argentina riega hoy unas 2,1 millones de hectáreas agrícolas, una superficie que resulta reducida frente al potencial estimado por especialistas del sector. Según el informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el país podría irrigar al menos 7,5 millones de hectáreas si se expanden los sistemas de riego y se aplican tecnologías más eficientes. Esa brecha marca el margen de crecimiento que tiene la producción agrícola si se impulsa la inversión en infraestructura y equipamiento. El desarrollo de nuevas áreas irrigadas implicaría un movimiento económico relevante en el sector agroindustrial. De acuerdo con las proyecciones del estudio, la expansión del riego en zonas agrícolas clave demandaría inversiones cercanas a U$S2.328 millones en equipos e instalaciones. En promedio, un sistema con pivote eléctrico requiere una inversión cercana a U$S2.000 por hectárea. El informe también destaca el impacto indirecto que tendría ese proceso en la actividad económica. Más superficie irrigada implica mayor uso de insumos, maquinaria, transporte y servicios vinculados a la producción agrícola y amplía el nivel de actividad en las economías regionales. Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. 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