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Concepcion del Uruguay » La Calle
Fecha: 08/03/2026 06:11
El abogado Mario Arcusin, representante de las familias de Brian Izaguirre, Lucas Izaguirre, Leandro Almada y Axel Rossi, habló con LA CALLE a pocas horas de la audiencia en la que el magistrado dará a conocer el fallo. La resolución se conocerá este lunes 9 de marzo a las 8:30 en los tribunales de Concepción del Uruguay. Por: Matías Dalmazzo La Justicia de Entre Ríos dará a conocer este lunes 9 de marzo a las 8:30 la sentencia en el juicio contra Juan Ruiz Orrico, imputado por el choque ocurrido en la madrugada del 20 de junio de 2024 sobre la Ruta Provincial 39, a la altura del kilómetro 223, cerca de San Justo, en el departamento Uruguay. En el accidente murieron los jóvenes de Basavilbaso Brian Izaguirre, Lucas Izaguirre, Leandro Almada y Axel Rossi, quienes se dirigían a trabajar cuando el vehículo en el que viajaban fue embestido frontalmente por el auto conducido por Orrico. Por esta razón, la redacción de LA CALLE dialogó con el abogado Mario Arcusin, representante de las familias de las víctimas, sobre las expectativas de la querella y el impacto del caso en la comunidad. El juicio oral que investiga el hecho se desarrolla en Concepción del Uruguay bajo la presidencia del juez Darío Crespo, vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay. La acusación está a cargo del fiscal Eduardo Santo, mientras que la defensa de Orrico está conformada por los abogados Leopoldo Lambruschini, Félix Pérez y Leandro Monje. La audiencia final, en la que se dará a conocer el fallo, tendrá lugar en los tribunales locales y será de carácter oral y pública, con la posibilidad de que familiares y vecinos presencien la lectura de la sentencia. Lo escuchamos en el alegato de cierre, pero creo que cabe la pregunta: ¿Qué esperan que ocurra este lunes 9 de marzo, a las 8:30 horas, en los tribunales de Tribunales de Concepción del Uruguay? Bueno, en principio lo que esperamos es una sentencia justa. En el alegato de clausura usted habrá advertido que yo no me quedé solamente en la letra de la ley, sino que apelé a lo que está definido como la sana crítica del juez. Es decir, que el magistrado no debe atenerse únicamente al texto de la ley, sino también a otras cuestiones. Por eso hice mención a corrientes filosóficas que hablan de la ética y la moral, que hablan de la deontología, es decir, del deber ser, sobre todo de la deontología jurídica. Esto implica meternos en terrenos un poco más allá de la ley misma. Entendiendo que el juez no puede ir más allá de los seis años, que es lo que nosotros pedimos, y sabiendo que tampoco puede imponer exactamente seis años porque, al haber algún atenuante, debe reducir la pena, nosotros entendemos que en este caso el único atenuante que existe es la falta de antecedentes. El otro atenuante que alegó la defensa el de estar siempre a derecho, a nuestro entender se cayó con lo que yo presenté. Esto se contradijo con lo que declaró el psicólogo, quien habló de todas las audiencias y sesiones que tuvo con Orrico y explicó que se realizaron por teléfono, por videollamada o por Zoom, es decir, por algún medio virtual, nunca de manera presencial. Sin embargo, yo presenté un pedido de autorización para viajar a Buenos Aires a una entrevista con el psicólogo. Además, el profesional trabajó en base a que supuestamente Orrico le dijo que lo que le causaba angustia o pesar era el encierro en la casa, dando a entender que la pena que estaba cumpliendo era una domiciliaria, cuando en realidad no es así. Él tiene la obligación de fijar domicilio, que lo fijó en Rincón de Gena, pero puede y de hecho hay pruebas de que lo hace, y lo hizo durante todo este tiempo recorrer tranquilamente todo el departamento Uruguay. Para salir del departamento sí necesita autorización judicial, que le fue otorgada muchas veces para viajes a Buenos Aires. Esto lo pudimos comprobar con lo que declaró el psicólogo. No sabemos si con el resto de los profesionales no pasó lo mismo. Por eso creemos que lo único que tiene a favor es la falta de antecedentes. Por lo tanto, nosotros esperamos una pena de cinco años y medio. Esa es la expectativa. Obviamente no condicionamos en nada al tribunal, y suponemos que a esta altura la sentencia ya está hecha. Pero fuimos claros en el alegato. En cambio, la defensa sigue insistiendo en que no niegan los hechos que por otra parte el mismo Orrico ya reconoció, pero no tienen otro argumento que el de estar a derecho, y para mí eso no alcanza después de más de seis meses de trabajo en este proceso. Entiendo que tenés cercanía con los familiares de las víctimas, por ser vecino o amigo de alguno de ellos. ¿Nos podés contar cómo vivieron esta semana tan particular, tras haberse realizado el juicio y a la espera de la sentencia? Sí, es cierto. Tengo una relación muy cercana, casi de hermanos, con los Izaguirre Dubini, por distintas razones. Con Marcelo, el padre, por cuestiones de la vida que nos fueron acercando. Y con Lorena también, porque su padre trabajó en la imprenta de mi padre y fue quien me enseñó el oficio de tipógrafo. Lo aprendí de muy chico, sentado en un banco alto al lado de él. Con él aprendí el oficio y también se generó una relación muy cercana, casi de hermanos. Por eso vivo todo esto con mucha cercanía. El sufrimiento está atravesado por la expectativa, pero el dolor sigue siendo el mismo. Quizás se agravó por el momento crítico de las declaraciones durante el juicio, por la falta de atención, por no mirar a la cara cuando le hablaban. Esas cosas los pusieron bastante en vilo emocionalmente. También giró un poco el tema sobre el permiso laboral en el municipio, que finalmente se solucionó. Pero el sufrimiento es de todos los días. Ellos lo dijeron claramente: no se duerme, no se vive con normalidad. Cada cosa que hay en la casa es un recuerdo. Algunos preservan todo tal cual estaba. Por ejemplo, uno de ellos conserva el auto que era del hijo guardado y no se toca. Otro tiene la pieza del hijo intacta, tal como estaba el día que se fue, incluso con la ropa que había dejado. Así van viviendo todo esto, y también preguntándome continuamente las inquietudes que les surgen: cómo va a ser la audiencia, si el juez va a dar el fallo completo o si solamente va a anunciar la pena y después los fundamentos. Bueno, esas cosas se van a dilucidar el lunes a las ocho y media. Lo único que sabemos es que va a ser una audiencia oral y pública, con lo cual iremos como siempre, con la gente que nos acompaña, para estar presentes. No hace falta levantar la mano como en la escuela, pero estar presentes con la presencia misma. Basavilbaso está muy atento a lo que puede pasar, porque esto toca las fibras íntimas de un pueblo que creo que sufrió la peor crisis, al menos en los años que tengo yo. Nunca pasó una cosa así. Nunca tuvimos un horror como el que tuvimos ese día. ¿Cuánto influye en la sentencia final el tiempo de domiciliaria de Juan Ruiz Orrico en su campo? ¿Este tiempo que estuvo recluido en su campo es un compensatorio ante una eventual condena? Bueno, la pregunta tiene un error. Juan Ruiz Orrico no tiene ni tuvo prisión domiciliaria. No sé cómo se difundió ese error. Yo lo dije continuamente en los medios y creo que incluso el propio juez pudo haberlo creído, más allá de que él tiene el expediente. Cuando el psicólogo habló de la angustia por el encierro, dio a entender algo que no es así. Orrico no tiene domiciliaria. Lo único que tuvo fue la obligación de fijar domicilio en su campo, pero puede circular libremente por todo el departamento Uruguay. Va al banco, a consultas médicas, fue a las termas, al carnaval, a la Fiesta de la Playa, y concurre con frecuencia al banco de Herrera. Lo único que no puede hacer es manejar. No debe conducir, pero de ninguna manera tiene prisión domiciliaria. Por suerte no la tuvo, porque si hubiese tenido domiciliaria cuando yo pedí la prisión preventiva, hoy tendría para descontar de una eventual pena aproximadamente un año y ocho meses. En cambio, lo que tuvo fueron medidas de caución, es decir, medidas para garantizar que no se iba a ir: presentarse en Fiscalía, presentarse en la comisaría de Herrera y fijar domicilio. Lo único que generó controversia fue el tema de las autorizaciones para viajar a Buenos Aires. Cuando la doctora Melisa Ríos le fija el domicilio dentro del departamento Uruguay, le preguntó por qué quería vivir en Buenos Aires, en Escobar. Él respondió que porque allí tenía a sus médicos: dentista, psicólogo y traumatólogo. La doctora Río le contestó que esos médicos también existen en el departamento Uruguay y, por eso, le fijó domicilio allí, aunque dejó abierta la posibilidad de salir con autorización judicial. Nosotros entendemos y de hecho lo dije en una apelación que se me denegó que si se le fijó domicilio en el departamento justamente por el tema de los médicos, no debería habérsele autorizado viajes para ese mismo motivo. Esa apelación yo sabía que me la iban a rechazar, porque las resoluciones del juez de Garantías no se pueden apelar, pero quería dejar sentada la postura de la querella. La mayoría de las autorizaciones que recibió para viajar fueron justamente para atenderse con dentista, traumatólogo o psicólogo. Salvo dos excepciones, una para la colación del hijo y otra para el velatorio de un cuñado, el resto fueron por cuestiones médicas. Por eso creo que es importante aclarar esto en las notas: nunca tuvo prisión domiciliaria. Si en algún momento decidió encerrarse en su casa, eso es otra cosa. Cualquiera de nosotros puede pasar ocho horas o más dentro de su casa. Incluso la cuidadora declaró que ella también está ocho o nueve horas dentro de la vivienda, por lo que tampoco podía afirmar si él permanecía allí el resto del tiempo. Pero ni siquiera hace falta probarlo. Cualquier persona de Concepción del Uruguay, Herrera o Caseros sabe que él tenía libertad de movimiento. Y la sigue teniendo. Yo pedí una pena de seis años de prisión con cumplimiento efectivo inmediato. Veremos qué decide el juez. En caso de que no haga lugar a la prisión inmediata, también solicité que se le quite la posibilidad de salir del departamento Uruguay, es decir, que no se lo autorice más judicialmente a viajar, porque entendemos que con lo que se probó por ejemplo, con lo declarado por el psicólogo quedó demostrado que esas condiciones no se cumplieron como correspondía. ¿Como representante legal de los familiares, quedaste conforme con el desarrollo del juicio o creés que hubo irregularidades que deberían resaltarse? En cuanto al desarrollo del juicio, no tengo objeciones. Creo que el doctor Crespo tuvo la autoridad suficiente como para imponer el orden y el comportamiento durante todo el proceso. De hecho, lo resaltó siempre al final de cada audiencia, al terminar cada jornada. El comportamiento de las tres partes la querella, la Fiscalía y la Defensa fue correcto. No hubo exabruptos, ni insultos, ni faltas de respeto. Nos manejamos todos dentro de lo que establece el Código Procesal. Por eso, no creo que pueda marcar alguna deficiencia en ese sentido. De todas maneras, el juicio todavía no terminó; va a concluir el lunes con la sentencia. Así que lo que puedo decir es que, hasta ahora, el juicio se desarrolló normalmente. Las situaciones que se dieron como algunos comentarios en voz alta o murmullos cuando desde la defensa se argumentaba algo que se consideraba ilógico, o el momento en que la tía de Lucas y Brian salió gritando y dirigiéndose a Orrico respecto al perdón de Dios, fueron para mí hechos mínimos. Digo mínimos en relación con lo que podría haber ocurrido, teniendo en cuenta el dolor de las víctimas. Además, personalmente considero que la forma en que Orrico se dirige pidiendo perdón o disculpas tiende a minimizar los hechos. No creo que piense sinceramente que con pedir perdón o disculpas esto quede cerrado.
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