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  • Anna del Boca: del ingreso de su mamá a GH a la decisión de cambiar su apellido y el sueño que le gustaría cumplir

    » La Nacion

    Fecha: 07/03/2026 04:17

    Anna del Boca: del ingreso de su mamá a GH a la decisión de cambiar su apellido y el sueño que le gustaría cumplir La hija de la famosa actriz fue quien la convenció de ser parte del reality; las estrategias que armaron juntas, sus ganas de hacer cine y cómo quedó el vínculo con su padre - 15 minutos de lectura' En medio del fenómeno televisivo que genera la nueva edición de Gran Hermano, el apellido Del Boca volvió a ocupar un lugar central en la conversación mediática. Mientras Andrea del Boca atraviesa la experiencia de convivir en la casa más famosa del país, su hija, Anna del Boca, encontró su propio espacio en el streaming en Telefe, construyendo así su voz dentro de una familia con más de un siglo de historia en la televisión argentina. Siento mucho agradecimiento a Telefe y también a mi apellido, que es un legado que para mí representa mucho. Pensá que los Del Boca estuvieron más de 120 años trabajando y dando trabajo en este medio, le dice a LA NACION orgullosa. Nieta del reconocido director Nicolás del Boca y protagonista de una historia personal atravesada por la exposición mediática y un conflicto judicial con su padre, Ricardo Biasotti, la joven que se debate entre la actuación y la gastronomía habla con franqueza sobre su identidad, la relación con su madre y los años difíciles que atravesaron como familia. ¿Es difícil ser Del Boca a la hora de conseguir un trabajo? No sé si es difícil. Obviamente es una responsabilidad porque la exposición no viene sola, pero yo me lo tomo con mucho agradecimiento, mucho amor y mucho deseo de hacer honor a ese legado. ¿Tuviste otro tipo de trabajos que no tengan que ver con este medio? ¡Sí, re! Yo en realidad no me acerqué tanto a los medios. Siempre fui más (como hacía mi abuela) de acompañar a mamá detrás de cámara. En Bake Off le manejaba las redes. En estos últimos años trabajé en una marca de ropa, con una cirujana estética y con una marca de carteras haciendo marketing digital. Ahora vas a estudiar gastronomía... ¿Te gustaría tener tu propio restaurante? Sueño y fantaseo con eso. Necesito tener un lugar de pasta que se llame Del Boca. No me lo vayan a sacar, eh, ya lo voy a registrar [risas]. ¿Y en qué quedó la actriz? Siento que la tengo un poco dormida, aunque en el streaming juego un poco un personaje; más allá de que me gusta ser auténtica, me gusta ser yo. Pero, obviamente, para mí la meta es la pantalla grande. Yo quiero hacer cine, quiero dirigir y actuar. ¿Cómo es acompañar a tu mamá en este reality? ¿Sentís que es como una revancha para ella después de algunos años difíciles? Sí, fueron largos años difíciles. Yo siempre la acompañé mucho. A mí lo que me pasa con mamá es que la veo como mujer. Nosotras nos tratamos muy de igual a igual, entonces a veces se borra ese rol de hija y madre. Desde muy chica tocó lo judicial; después vino el fallecimiento de mi abuelo, mis abuelas muy grandes, entonces era decir: Bueno, mamá está mal. Vamos para arriba. Yo me autoproclamo el chaleco antibalas y la coach motivacional de los Del Boca. ¿Cómo fueron esos años sin exposición y pantalla? Yo soy una persona de rescatar lo mejor y creo que nos unió muchísimo más como mujeres. Puedo resumir esos años con una palabra: Compañía. La verdad es que nos acompañábamos mucho; era remar aunque sea en cemento. Quizás es porque yo soy medio fantasiosa, pero prefiero ser así. Yo prefiero ser como medio princesita de cuentos. A mi madre le debo mi comida, mi techo, mi educación, mi salud. Siempre se calzó al hombro el que toda la familia esté bien; siempre fue muy de cumplir. Por eso ahora me emociona, me enorgullece y celebro tanto que esté en la casa, porque está jugando. Merece divertirse. Este murmullo de: Es una estrella, ¿cómo va a estar ahí?. Es un trabajo, necesitamos trabajar. Y me parece de mucha honra como mujer mostrarse tan natural, sincera y humana. Lo desconocido ¿Cómo fue la decisión de entrar a Gran Hermano? Obvio, yo le dije que entrara [risas]. Lo de Bake Off y Gran Hermano fueron cosas que yo dije... Porque se habla mucho del lavado de imagen... ¿Te molesta esa palabra que tanto se usa ahora? No, no me entran las balas. Es muy difícil que realmente me desestabilicen porque soy muy templada; eso es algo que tenemos muy distinto con mamá. Entonces, si me atacás, estás hablando más de vos que de mí. Y eso lo tengo muy claro. Pero esto del lavado de imagen es ridículo. Mi mamá es una mujer que tiene 57 años de carrera y sabe perfectamente que lo primero de lo que van a hablar es de lo judicial, de todos sus asuntos personales, de toda su intimidad. Sabían que en el afuera eso iba a pasar... Por supuesto, era como un temor también porque es lo desconocido. Por más que te comas el mundo y que tengas todas las telenovelas y todos los trabajos encima, nunca hizo una cosa así; es un loco. ¿Le costó aceptar? No sé si le costó tanto, pero obviamente se tomó su tiempo para pensar. Además, ella es muy fanática del programa. Lo conoce mucho. -Entró muy entusiasmada, pero hay algo del afuera que le preocupa: es principio de mes y hay que pagar las cuentas... ¿Dejó todo organizado? Algo así [risas]. En realidad, somos un matriarcado en casa. Somos cuatro mujeres (mi abuela, mi tía, mi mamá y yo) y el perro y todas nos repartimos las tareas. Igual tuvimos un momento de organización, armamos como un esquema de tareas y nos ayudamos entre sí. Me encanta porque lo de pagar las cuentas ella lo dice mirando el almohadón. El recurso del almohadón me da mucha gracia. La verdad es que lo habíamos pensado para que sea una distinción en la casa. Otros participantes tenían un muñeco... Bueno, ella tiene su flor y el almohadón. ¿Es un almohadón especial tuyo? No, solo que tiene la foto mía con el perro y se lo hizo especialmente para la casa. Yo creo que si me ven las orejas deben estar coloradas porque me están matando [risas]. ¿Te gustaría mandarle un mensaje? -¡Re! Decí que trabajo también para el canal y no puedo ir a gritarle afuera de la casa. Pero yo también soy muy fan del formato, entonces todo el tiempo quiero darle letra y no puedo. Yo me pongo en el lugar de los participantes y, más allá de todas las críticas que puedan tener, hay que bancarse estar ahí aislados de todo. Es muy fuerte. ¿Le preocupaba la salud de tu abuela al tomar la decisión de entrar? Sí, pero la verdad que mi abuela es de fierro. Es dura y fuerte como ninguna; mis dos abuelas lo son. Después de tantos años de no sentirse en su eje, fue decir: ¡Divertite!. Para ella también es una felicidad el verla ahí adentro. ¿La ve? Obvio. Mi abuela tiene 94 y la tele está prendida todo el tiempo en casa. Lo bueno es que se ríe. Mi abuela es de Aries, sargenta total. Si te quiere, te quiere, y si no, lo vas a saber. No llora ni se emociona, pero se ríe mucho. Eso para mí es vida. Amo a mis viejitas; son mi todo. Se especula mucho sobre su permanencia en la casa, ¿aguantará más de un mes? ¿Aguantará hasta la final? Las cosas que se ha aguantado mi madre... Imagínate si no se va a aguantar un mes, dos meses, seis meses en la casa más famosa. ¿La cocina es estrategia o siempre le gustó? ¿En tu casa también se ocupa de la cocina? No, nos repartimos la cocina en casa. A mí me da gracia porque es un tema de pelea la cocina en casa porque ella es enojona y medio mandona. Pero sí, yo creo que es estrategia. De hecho, fue consensuado un poquito entre las dos. O sea, se llevó el delantal; había algo pensado. Cuando dicen: Andrea del Boca actúa todo el tiempo, ¿es así en casa o está actuando? Andrea del Boca es la Andrea del Boca que estás viendo todo el tiempo. Lo que pasa es que las actrices también somos actores ya por naturaleza. Además, hoy en día todo es una puesta en escena. Todo es redes, cámaras, viral, repercusión; entonces se ha hecho como una performance continua de la vida cotidiana. Pero yo que la conozco porque viví toda mi vida con ella, ella es así. Capaz es mal llevada con la cocina, contestataria. Yo la quiero ver enojada porque es brava. Entre romances y peleas ¿La detesta a Yanina Zilly? No, no creo. A mí me parece que hay que ser funcional al show y Yanina es funcional al show. Mamá es muy viva también. Yo creo que justamente uno necesita esas picas, esos intercambios, sean románticos o de rivalidad. Yanina debe conocerla; no le creo si dice que no la conoce. Me parece que ellas tienen que ser más vivas. En algún momento se especuló que habían tenido un romance que las unía y se habló de Luis Miguel y Maradona, ¿de eso nunca supiste nada? Desconozco. Ahí tiene que hablar más mi madre. Ella es la telenovela misma. En su vida no le ha faltado romance. En la casa confesó que su gran amor fue un empresario, ¿llegaste a conocerlo? Sí, lo conocí en 2015, 2016 más o menos. Yo tenía 15 y habíamos ido a Nueva York, que es donde él vive. A mí me encanta el inglés, entonces lo quería conocer y la verdad que fue muy lindo, fue muy ameno. ¿Nunca fuiste celosa de los hombres de tu mamá? No, jamás. Soy re pata. Le agarro el teléfono y le mando mensajitos a... para aceitar la situación. Hay gente que le escribe por redes y mamá me pregunta mucho a mí. Soy muy consejera. ¿Le conociste muchos candidatos? Varios. No escarbes porque no puedo dar nombres, pero hay muchos que no saben. ¿Famosos? Alguno que otro. ¿De Luis Miguel me querés decir algo? Yo lo amo a Luis Miguel. Nací con una canción de él. Pusieron Sueña y no lloré. Mamá se asustó y dijo: ¿Por qué no llora la bebé? ¿Está bien? Todo muy de novela. ¿Cuáles fueron sus grandes amores? Jeffrey (Sachs, el empresario), seguro. Ella diría: Jeffrey y mi hija. Para ella fue de mucha ilusión y mucho esfuerzo el embarazo. ¿Tenés ganas de que se enamore? Obvio. No hay nadie más que yo que quiera que mamá se enamore. Nueva identidad Hace poquito te sacaste tu segundo nombre (Chiara) y el apellido también (Biasotti)... Sí, fue después de la cuarentena. Fui con mis dos mejores amigos, Maru y Nico, porque tenés que tener testigos en todo el proceso judicial, y la verdad que fue un momento de celebración para mí. Yo, en general, siempre fui Anna del Boca. O sea, nunca hubo un problema de nombres. Se empezó a hacer una confusión en los medios (yo creo que para chicanear un poquito con los problemas paternos), pero en todos mis vínculos siempre fui Anna. ¿Qué sentiste cuando recibiste tu nuevo DNI? Para mí fue como una celebración de identidad. Yo uso mucho la palabra renacer. Para mí, uno renace todos los días y siempre tiene la chance de seguir renaciendo. No importa la edad que tengas, no importa el momento que estés viviendo. Fue mucha ilusión también porque era como adueñarme un poquito más de mí. El tema del lavado de imagen, de nombre, de lo que sea, no es borrar la historia; simplemente es darle un nuevo comienzo. ¿Sentís que tuviste una infancia complicada? ¿Que tus 15 años, por ejemplo, te hubiese gustado vivirlos de otra manera? Complicada, sí, pero no cambiaría nada. De hecho, muchas veces mamá me decía: Imagínate que te hubiese tenido con Jeffrey o con otra pareja y yo la verdad que no cambiaría nada. A mí me encanta como soy. Yo creo que es muy poderoso también estar en los medios y decir: Me quiero, me respeto, me admiro. ¿Te sentarías a tomar un café con tu papá hoy? Hoy no, pero la vida es larga. Yo voy a vivir mucho tiempo, seguro. Yo soy muy abierta en general, pero también soy muy clara con mis vínculos. Creo que hubo muchas posibilidades de acercarse y no pasaron. Pero nunca viví una ausencia, nunca tuve tiempo de vivir ausencias o vacíos. La verdad es que fui criada con mucho amor y creo que se nota, así que estoy como bastante entera ahí. Mi pregunta era porque pasaron tantas cosas mediáticamente, pero la protagonista de la historia sos vos... Sí, por eso no me gustaría limitar a la Anna del futuro a nada. De la misma manera que nunca limité a la Anna del pasado a nada. Pero la Anna de hoy tiene muy en claro las personas que quiere tener cerca y las personas que siempre estuvieron en las malas y en las buenas. Para mí la sangre no significa nada. Cuando hablo de mi abuelo y me emociono, no es por el apellido o porque es el papá de mi mamá. Es porque genuinamente estuvo siempre. No me voy a poner a llorar [se quiebra]. ¿Te llevaba al colegio? Sí. Me grababa en los actos y yo decía: ¡Por favor!. Y claro, era director, entonces siempre venía con la cámara tipo VHS bien grande, bien dinosaurio [risas]. Las personas que me rodean se ganan el título por el amor y el respeto que nos tenemos, y con él fue algo muy recíproco. Me pasa lo mismo con mamá. Peleamos mucho porque somos muy distintas, pero siempre le digo que yo no me rijo por la sangre. ¿Te afectó que se nombrara tanto el apellido de tu papá en estos días? Escarban, escarban. Hay veces que escucho, pero no lo escucho completo. Yo soy muy de hablar sola (como mamá con el almohadón), pero en el baño. Capaz me peleo con la persona que está hablando, pero digo: Ya está, ya lo dije acá. Y si me preguntan, me río. Nos reencontramos y conectamos Recién te veía con tu pareja. Estás de novia hace varios años... Sí, hace casi siete años. Nos conocimos en el colegio. En secundaria hicimos primero y segundo año juntos, pero ni bola; no nos gustábamos. Él en realidad era vivaracho porque se sentaba en el banco de atrás y se copiaba. Yo siempre fui muy buena en inglés, fui muy buena alumna en general. Después del colegio, nos reencontramos y conectamos. Nos encontramos en un lindo momento. ¿Cómo es como compañero? Porque justo le tocó estar en los años más difíciles... ¡El mejor! Realmente, hay que bancar la parada. Muchas veces tuve charlas con amigas y mamá de decir: ¿Lo dejo?, ¿Se bancará tanta mochila? Porque no hay poco trauma por acá. En el bingo me llevo todos los puntos. Somos muy amigos en el amor y el romance. La verdad, que yo creo que mi amor propio también se refleja mucho en la persona que elegí para tener al lado. Y ahora él también tiene que aprender a convivir con esta exposición. Fue muy charlado y me acompaña muchísimo. La verdad es que en el stream me acompaña, me lleva el bolso, me lleva, me trae... Yo estoy supercontenta. ¿Piensan vivir juntos? Sí, obvio. Hay que ahorrar. Yo tengo 25 años y no soy millonaria. Abajo del colchón solo van a encontrar mugre. Pensá que somos tres generaciones en casa que tenemos toda la ropa de las telenovelas. Es una locura. ¿Te gustaría que se vea la famosa novela que no se vio? Es una gran pregunta esa, porque quizás hace cinco años te hubiese dicho: No, qué vergüenza. Pero vergüenza porque yo era muy chica y capaz no estaba tan plantada en el mundo como ahora después de diez años. Es como que uno vive una confusión propia del desarrollo, propio de ser nena. Pero ahora me encantaría porque, además, realmente fue un proyecto muy lindo, muy profesional. ¿Hacés terapia? No, es todo un trabajo interno el mío. Creo que porque de chiquita siempre me tuve que curar sola. Más allá de la compañía de mamá, la abuela, el abuelo, etcétera. ¿Curarte de qué? Y de todo. De alguna manera, uno tiene que hacerse de una piel un poco más gruesa. Yo soy así como mística o princesita de cuento, entonces a veces pienso que hay algo más, como un alma que me está protegiendo. ¿Sos de creer en señales? ¡Recontra! De hecho, anoche estábamos hablando justamente del tema de la exposición con mi novio y se prendió la luz de la cocina de la nada. Yo estaba como muy verborrágica y mi novio me dice: La luz. Fue como: Bueno, si me están queriendo decir algo, por lo menos que sean un poquito más claros [risas]. ¿Andrea del Boca es la ganadora de esta Generación Dorada? Para mí, siempre. Otras noticias de Andrea del Boca Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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