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  • Conflicto en Medio Oriente: la onda expansiva de la guerra en el mundo y el riesgo de una crisis económica impredecible

    » La Nacion

    Fecha: 07/03/2026 03:34

    A fondo Efectos del conflicto en Medio Oriente La onda expansiva de la guerra en el mundo y el riesgo de una crisis económica impredecible Luisa Corradini 7 de marzo de 2026 PARÍS - A pesar de las reticencias de su propio campo, Donald Trump se lanzó junto al primer ministro israelí a un conflicto contra Irán sin ningún marco legal ni motivo definido, impulsado tanto por consideraciones geopolíticas como por cálculos personales, con el riesgo de incendiar todo Medio Oriente e incluso provocar una crisis económica mundial de imprevisibles consecuencias. Como es su costumbre, esta fue una apuesta. Temeraria. Arrogante. Imperial. La apuesta de la guerra. Trump y Benjamin Netanyahu han corrido un peligro insensato al lanzar, hace una semana, un diluvio de fuego sobre Irán. Cada uno con su nombre de operación hollywoodense, "Furia épica" para los estadounidenses y "León rugiente" para los israelíes. Sus misiones: para Washington, la tarea de atacar los sitios estratégicos; para Tel Aviv, la de eliminar a las personalidades del régimen. En pocas horas, Trump pudo confirmar la muerte del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei. Israel difundió noticias sobre la caída de altos funcionarios militares y políticos iraníes. Sin embargo, a pesar de ese fulminante éxito inicial, existe toda la posibilidad de que el presidente norteamericano no consiga lo que desea. A corto plazo, Irán podría causar devastación en la región, al continuar utilizando sus numerosos misiles restantes para atacar ciudades en Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, cuya prosperidad depende de la seguridad. El régimen también podría atacar una base o un barco, matando a un gran número de uniformados; la noticia de la muerte de tres soldados estadounidenses el domingo insinuó el peligro. Al dañar campos petroleros o bloquear los petroleros que pasan por el estrecho de Ormuz, podría llevar los precios del petróleo hacia los 100 dólares o más, escribió el prestigioso semanario The Economist en su columna editorial. Con el tiempo, Khamenei podría ser reemplazado por alguien que probablemente haya estado implicado en la muerte de miles de iraníes en las protestas antigubernamentales de enero. Un nuevo gobernante que podría ser tan duro y cruel como su predecesor. Continuaría acumulando misiles balísticos y, en vez de renunciar al enriquecimiento nuclear a cambio del levantamiento de sanciones, podría concluir que, al igual que Corea del Norte, Irán necesita una bomba para estar seguro de convertirse en un santuario. En lo que concierne a la primera predicción de The Economist, los recientes días de guerra parecen haberle dado la razón. En las 48 horas iniciales del conflicto, Irán atacó a todos los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que sufrieron el peso de cientos de drones y misiles, hasta Arabia Saudita, Omán, Qatar y más allá. Irán no limitó sus ataques a las bases militares estadounidenses en muchos de esos países; también atacó sitios civiles, incluidos aeropuertos y hoteles, seguidos por importantes infraestructuras de petróleo y gas, incluso data centers. Muertos y heridos Datos desde el 28/2 hasta el 6/3 Las defensas aéreas del Golfo fueron en gran medida efectivas contra los misiles iraníes, ayudando a prevenir daños catastróficos, pero los drones iraníes resultaron más difíciles de repeler. Las bajas y los daños causados por los drones en aeropuertos principales y lugares turísticos icónicos tendrán consecuencias duraderas en la reputación de la región como centro de negocios. En respuesta al asalto de Irán, los Estados del CCG se unieron. Trump dijo el lunes que los ataques iraníes en el Golfo fueron la mayor sorpresa del conflicto hasta ahora. Independientemente de si los Estados del Golfo deciden responder militarmente en los próximos días, los últimos eventos los obligarán a reevaluar sus estrategias de seguridad nacional y económica de manera que podrían tener consecuencias duraderas, mucho después de que las operaciones estadounidenses en Irán hayan concluido, asegura el geopolitólogo Frédéric Encel. La justificación declarada por Irán para atacar a sus vecinos del Golfo ha sido la presencia de bases estadounidenses y otros activos militares en esos países, aunque sus ataques no se han limitado a esos sitios. Los Estados del Golfo durante mucho tiempo creyeron que la presencia de bases militares estadounidenses en su territorio se traduciría en apoyo de seguridad por parte de Estados Unidos, especialmente contra ataques iraníes y respaldados por Irán. Pero a medida que Estados Unidos ha buscado reducir su presencia militar en Oriente Medio, aumentó en la región la inquietud de que las fuerzas estadounidenses no acudirían en su defensa en tiempos de necesidad, concluye Encel. Las reacciones de los Estados árabes priorizaron en gran medida la integridad territorial y la moderación, con distintos grados de atribución explícita. Argelia pasó de una expresión equilibrada de preocupación por el fracaso de los esfuerzos de mediación a una firme condena de los ataques iraníes contra Estados árabes "hermanos". Egipto y Túnez también pidieron la desescalada, con un claro rechazo a las violaciones de soberanía y repudio a los ataques a vecinos árabes, mientras que Marruecos limitó su crítica a la embestida de Irán contra otros Estados árabes. Las nuevas autoridades de Siria emitieron condenas directas de los ataques iraníes contra Estados del Golfo y árabes, al tiempo que respaldaron el diálogo, y Jordania enfatizó que tomaría todas las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos y su soberanía (se interceptaron misiles iraníes sobre su territorio). La postura oficial de Irak se mantuvo limitada por el papel de las milicias alineadas con Irán que están integradas o actúan junto a fuerzas sancionadas por el Estado. Entre actores regionales más amplios, Turquía adoptó una posición inusualmente explícita sobre la secuencia de la crisis: el ministro de Relaciones Exteriores, Hakan Fidan, destacó que los eventos "comenzaron con Israel y Estados Unidos atacando a Irán, y continuaron con Irán atacando a terceros países". Turquía intentó evitar ataques contra Irán, por temor a que la escalada pudiera desencadenar grandes flujos de refugiados y crear oportunidades para grupos separatistas kurdos si surge un vacío de poder en Teherán. Pakistán condenó los ataques contra Irán mientras también denunció los ataques iraníes contra los Estados del Golfo y pidió moderación, reflejando tanto sus vínculos regionales más amplios como sensibilidades internas, con manifestaciones que estallaron por el asesinato de Khamenei. Caída de los vuelos comerciales FUENTE: FLIGHTRADAR24 Actores no estatales del "eje de resistencia" como Hamas y Hezbollah enmarcaron en gran medida la crisis como una agresión de Estados Unidos e Israel y expresaron solidaridad con Teherán, pero sus respuestas operativas han diferido. Hamas lloró públicamente al líder supremo de Irán. Hezbollah lanzó una respuesta militar solo después del asesinato de Khamenei, que había definido como una línea roja; el ataque fue seguido rápidamente con represalias israelíes. Los hutíes se declararon listos para "cualquier desarrollo" mientras enfatizaban la capacidad de Irán para responder. En Irak, los grupos armados alineados con Irán enfrentan una restricción más aguda: la represalia desde territorio iraquí arriesga una escalada que no solo apuntaría a las fuerzas estadounidenses sino que también involucraría directamente al Estado iraquí en la confrontación. Líbano e Irak son los teatros más expuestos de inmediato. En Líbano, los intercambios sostenidos entre Hezbollah e Israel podrían ampliar rápidamente el conflicto y erosionar el ya frágil ambiente posterior al alto el fuego. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo el lunes que el jefe de Hezbollah, Naim Qassem, ahora era un "objetivo para eliminación". Alarmas en Israel +25.609 Notificaciones a los habitantes entre el 28/2 y el 06/03 En Irak, los riesgos de escalada se ven aumentados por el papel de los grupos armados alineados con Irán. Una de estas milicias, Saraya Awliya Al-Dam, se atribuyó la responsabilidad de ataques contra bases estadounidenses en Erbil, con explosiones reportadas cerca del aeropuerto. Aunque la influencia iraní en Irak se ha debilitado en muchos aspectos, sigue siendo significativa, con múltiples facciones respaldadas por Irán operando dentro del país. Su disposición y capacidad para involucrarse directamente en el conflicto varían, pero cualquier actividad sostenida desde territorio iraquí conlleva claros riesgos para la estabilidad interna de Irak y aumenta la posibilidad de que el país sea arrastrado más directamente a la confrontación. El conflicto también está restringiendo el movimiento y el acceso a Palestina: los cierres de los pasos hacia Gaza, incluido Rafah (que se abrió solo el mes pasado y es coordinado por la misión Eubam Rafah), agravarían aún más las ya delicadas condiciones humanitarias y afectarían las operaciones internacionales, mientras que Cisjordania sigue expuesta a restricciones adicionales e incidentes de seguridad, con informes de fragmentos de misiles cayendo en varias áreas. En Siria, se ha informado que los escombros de misiles han dañado la infraestructura eléctrica. En toda la región, las primas de riesgo están aumentando para la aviación, el transporte marítimo, el comercio y el turismo. Una crisis económica global Tráfico aéreo suspendido, aumento de los precios de la energía, ruta marítima bloqueada, bolsas agitadas, turismo detenido... La onda expansiva ya es global debido al peso económico de los países del Golfo y su papel crucial en el suministro de petróleo y gas. Si se prolonga, el conflicto podría descarrilar el crecimiento mundial. La escalada golpea de lleno a los hidrocarburos. Desde el sábado, día del inicio de la ofensiva, los valores comenzaron a subir. Los precios del gas europeo saltaron de 32 euros por MWh el viernes antes de los ataques a 49 euros el miércoles, mientras que el precio del barril de Brent subió de 72 a 82 dólares. Cerró la semana en 92. La clave es el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado (GNL) mundial y que actualmente está cerrado por Irán. El estrecho está bajo el control total de la marina iraní, declararon el miércoles los guardianes de la revolución, advirtiendo a los barcos que no lo atraviesen. Aseguraron haber atacado diez petroleros que habrían ignorado las alertas. Trump indicó el martes que la marina estadounidense podría escoltar petroleros "si fuera necesario" a través del estrecho, pero la situación es crítica. Tanto, que el presidente francés, Emmanuel Macron, señalando que las operaciones militares estadounidenses e israelíes "se han llevado a cabo fuera del derecho internacional", anunció el envío de un portaaviones al Mediterráneo y la organización de una coalición europea para ayudar a despejar el tráfico marítimo puesto en peligro por la crisis. Es la primera vez en la historia que se bloquea ese paso crucial para los grandes productores de petróleo del Golfo (Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Irán, Emiratos Árabes Unidos) y de gas (Qatar). Y nadie sabe cuándo será despejado nuevamente. Paralelamente, varias infraestructuras han sido alcanzadas por misiles y drones enviados por Teherán, que no duda en atacar a sus vecinos. La actividad de la gigantesca refinería de Ras Tanura en Arabia Saudita está parcialmente detenida, al igual que algunos sitios de producción de GNL en Qatar. ¿Hasta dónde pueden dispararse los precios? Todo dependerá de la duración del conflicto. Si los observadores apuestan por una salida de la crisis relativamente rápida que no frenaría demasiado las exportaciones de petróleo y gas, otros contemplan lo peor. Con precios que podrían alcanzar entre 100 y 120 dólares el barril si el estrecho está bloqueado unas semanas. Incluso entre 150 y 200 dólares si la guerra dura meses, de acuerdo a los analistas de la sociedad de gestión de activos Schroders. ¿Reactivación de la inflación mundial? El aumento de los precios de los hidrocarburos "podría ser temporal", relativiza el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau. Afirmó que "2026 no es 2022", en referencia a un año en que la inflación se aceleró fuertemente en el mundo. La guerra en curso también bloquea el intercambio de ciertos fertilizantes, de los cuales un tercio proviene hoy de los países del Golfo. Aumenta las primas de seguro marítimo así como el costo del transporte de miles de millones de euros en bienes que hasta ahora transitaban por el canal de Suez y que hoy se envían rodeando África. Sin contar la incertidumbre y los temores relacionados con la guerra, que pueden incitar a los consumidores a hacer reservas, alimentando también la suba de precios. Los temores a un regreso de la inflación ya han afectado a los mercados. Desde el lunes, las bolsas mundiales sufren, especialmente en Europa y Asia (Seúl cayó un 12,6 % el miércoles), dos regiones importadoras de hidrocarburos, a diferencia de Estados Unidos. Ciertamente, tras dos días de fuertes caídas, la bolsa europea se recuperó el miércoles. Pero esta calma, alimentada por esperanzas de desescalada en Irán, podría ser solo pasajera. Evolución del precio del petróleo Cifras en US$ por barril Otro efecto inmediato se ha hecho sentir sobre el turismo en Medio Oriente. Decenas de miles de vuelos han sido cancelados inmediatamente, decenas de miles de turistas aún buscan salir de Dubai, Omán, Abu Dabi... Los agentes de viajes están movilizados para encontrar soluciones de repatriación para sus clientes. Toda la región teme un colapso de su afluencia turística. Se han cancelado cruceros por el Nilo en Egipto, viajes organizados pospuestos en Jordania... Pero el estallido del conflicto ya tiene consecuencias en destinos de todo el mundo. Debido a vuelos suspendidos, viajeros están atrapados en Sri Lanka, Maldivas, Tailandia y Singapur, entre otros lugares. En todas partes, las reservas caen y las cancelaciones de viajes se multiplican para salidas previstas en las próximas semanas o incluso meses. Algunos viajeros ya renuncian a partir a Asia para Navidad, según los agentes de viajes. Sea cual sea su duración, el crecimiento mundial tendrá consecuencias por el conflicto. El transporte y el comercio se verán muy afectados, con rutas más largas, costos más altos y un impacto en la agroalimentación y la distribución, que sufrirán retrasos en el suministro y deberán reconfigurar sus cadenas logísticas. Más globalmente, el aumento de los precios de la energía reduce la capacidad de las economías para producir al mismo costo y ritmo que antes. Esto impactará en los márgenes y las capacidades de inversión de las empresas mientras que los hogares seguramente reducirán su consumo más allá de los gastos obligatorios. Un aumento duradero del barril de Brent reduciría el crecimiento mundial, e incluso podría llegar a recortar el PBI mundial en alrededor del 0,2 %, prevén economistas. Y, en la zona euro, la suba de precios de la energía despierta los riesgos de estanflación, es decir, una inflación persistente combinada con un bajo crecimiento. Escalada de violencia. Preparación de soldados israelíes, cerca de la frontera con Líbano; ataques aéreos en los suburbios del sur de Beirut; manifestaciones en Irán tras la caída del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei; la destrucción de una escuela en Teherán durante los primeros días de guerra ¿Y en el resto del mundo? Más allá de la región, hay un actor que parece a priori ser uno de los grandes perdedores de esta guerra: se trata de Vladimir Putin. Después de Venezuela y Cuba, en una situación muy desfavorable, está perdiendo un aliado tradicional más, y un aliado importante para él. ¿Esta guerra lo debilitará significativamente y podría obligarlo en particular a bajar la guardia en Ucrania? Una violación cínica de todas las normas de la moral humana y del derecho internacional. Así describió Putin el asesinato de Khamenei, un estadista destacado. El ministerio de Relaciones Exteriores fue más diplomático al calificar los ataques contra Irán como un acto deliberado, premeditado y no provocado de agresión armada, pero la esencia fue la misma. Aunque la indignación teatral de Rusia por la violación del derecho internacional seguramente es fingida, puede que no sea completamente insincera. Moscú desearía que el poder estadounidense estuviera más limitado por el derecho internacional. En primer lugar, las entregas de armas iraníes y en particular de drones suicidas Shahed ciertamente han aportado una ayuda decisiva a una Rusia enredada en la guerra contra Ucrania. Pero actualmente esos flujos se han secado en gran medida. Rusia ahora produce ella misma los drones Shahed o Geran que usa contra Ucrania. Por otra parte, la multitud de municiones estadounidenses sofisticadas que Israel y Estados Unidos utilizan hoy contra Irán son tantas que no podrán ser entregadas a Ucrania. Al contrario, la necesidad para el Pentágono de reponer sus armas en los próximos meses podría frenar aún más que hoy las entregas a Ucrania. Finalmente, las tensiones sobre el precio y el suministro de petróleo y gas que resultan de este conflicto, y en particular del cierre del estrecho de Ormuz, son una verdadera bendición para Putin. Deberían permitirle recargar su tesoro de guerra a pesar de las sanciones europeas y estadounidenses reforzadas. Las recientes sanciones y una represión más enérgica contra la flota fantasma han reducido últimamente los precios del petróleo ruso (y aumentado el descuento al que se vende). Pero las tácticas de evasión desplegadas por la flota en la sombra también están evolucionando. Incluso si la presión contra la flota se intensifica, la red oportunista y opaca que sostiene el comercio paralelo de petróleo atraerá una mayor demanda si las ganancias valen la pena. Esto puede tener un impacto geopolítico, fortaleciendo las bases de la relación entre Rusia y China, mientras que Nueva Delhi querrá contrarrestar esto cultivando su propia relación con Moscú, a pesar del acuerdo comercial recientemente anunciado con Estados Unidos. Pekín, en tanto, camina por la cuerda floja en Medio Oriente. En la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador chino Fu Cong calificó los ataques como una violación de los propósitos y principios de la Carta de la ONU y condenó el "uso o amenaza de la fuerza". Tras los informes de que el líder supremo de Irán había sido asesinado, el ministerio endureció su lenguaje, calificando el acto como una "grave violación" de la soberanía iraní y un pisoteo de la Carta de la ONU y de las normas básicas de las relaciones internacionales, exigiendo nuevamente el cese inmediato de las operaciones militares. Para Pekín, hay mucho en juego. Irán ha sido un importante proveedor de energía para China. Las estimaciones sugieren que Teherán podría representar hasta el 15 % del petróleo crudo enviado a ese país. Más crítico aún, Qatar suministra alrededor del 30 % de las importaciones chinas de GNL. El lunes, la mayor instalación de exportación de GNL del mundo anunció la suspensión de su producción, tras un ataque con dron iraní, la primera en casi 30 años de explotación. Pekín también ha invertido capital diplomático en fortalecer la posición internacional de Irán, por ejemplo, apoyando la admisión de Irán en un BRICS ampliado (BRICS+) a partir del 1 de enero de 2024 y su membresía en la Organización de Cooperación de Shanghai. En todo caso, después de Venezuela, Pekín pierde una nueva fuente privilegiada de petróleo a bajo costo, vital para una economía muy dependiente de sus suministros exteriores. Además, esta región del mundo es crucial para el tránsito de sus exportaciones hacia Europa. Permitir que Estados Unidos y sus aliados la controlen solos es correr un riesgo geopolítico mayor. Por ahora, China ha optado por mantener un bajo perfil en el plano diplomático frente a la ofensiva estadounidense-israelí, pero muy probablemente buscará influir de todas las formas posibles para impedir que un régimen alineado con los Estados Unidos de Trump se establezca de manera duradera en Irán. Futuro incierto en la política de Irán Multilateralismo en jaque Entre los perdedores de este conflicto se deben contar obviamente las Naciones Unidas y el multilateralismo. A diferencia de lo que ocurrió en 2002 en Irak, Estados Unidos e Israel han optado por atacar a Irán sin siquiera fingir la búsqueda de la menor aprobación del lado del derecho internacional y de las Naciones Unidas. Y eso, a pesar de que el mismo Trump había cedido a ese ritual al hacer avalar su plan de paz para Gaza por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en noviembre pasado. ¿Es esta vez el clavo final en el ataúd del derecho internacional y del multilateralismo? Ese es el temor desde el regreso de Trump a la Casa Blanca con la multiplicación de ataques contra las Naciones Unidas, sus agencias, la Organización Mundial de la Salud, la Corte Penal Internacional y sus jueces... pero esta vez el elogio fúnebre podría haber sido pronunciado en Teherán. La respuesta de Europa, hasta ahora, se ha limitado al shock, al escepticismo y, sobre todo, a un debate sobre principios. Los europeos no fueron consultados al principio y no participan directamente en las operaciones militares ofensivas. Se han ceñido a autorizar a regañadientes y en algunos casos el uso de sus propias bases para los vuelos de Estados Unidos y a ofrecer a sus aliados regionales acciones militares defensivas. Pero si bien los europeos observan esta guerra desde la distancia y con profundas reservas, también están en juego sus intereses: la estabilidad regional, la seguridad energética y su credibilidad como defensores de la democracia. Europa pide una desescalada. La pregunta es cómo lograrla, ahora que Irán hace todo lo posible por arrastrar a los países vecinos a una guerra regional mayor y que nada sugiere que Israel y Estados Unidos reduzcan rápidamente el ritmo de los ataques en Irán. La clave para un camino de desescalada reside en los Estados del Golfo. La UE podría invertir urgentemente en una coalición con esos países, junto con Turquía, Reino Unido, India, China y otros. La prioridad ahora es una iniciativa diplomática que ofrezca tanto a Trump como a Irán una salida. Europa puede impulsar una cumbre diplomática con este grupo, en Riad o Estambul, o en otro lugar de la región, analiza Gérard Araud, exembajador francés ante la ONU. La guerra decidida por el presidente norteamericano fue el paso que faltaba para consagrar el divorcio entre su administración y Europa. Sus brutales exigencias, sus insultos y amenazas contra aquellos que no se sometieron a sus deseos, no solo agotaron la paciencia de la mayoría de las capitales del Viejo Continente, sino que las acercaron todavía un poco más entre sí. Los principales símbolos de ese desacople fueron las condenas explícitas a la ilegalidad de los ataques por parte de Macron, el español Pedro Sánchez y mucho más inesperada aún de la premier italiana Giorgia Meloni, gran aliada de Trump dentro del bloque. Lo mismo sucedió con Gran Bretaña donde, el primer ministro laborista, Keir Starmer, decidido a no cometer el mismo error que su antecesor Tony Blair, se negó en un principio a autorizar el uso de sus bases de la isla de Diego García, en el Índico, a los aviones norteamericanos. Más importante aún, desde el punto estratégico, el anuncio de que Francia extenderá su paraguas nuclear a los países europeos que lo deseen, en un operativo calificado de disuasión ampliada, fuera del marco de la OTAN, al que ya han adherido ocho países, incluido Gran Bretaña. Créditos - Edición periodística Florencia Fernández Blanco @florfb - Producción de datos Victoria Dallas @dallasmvictoria - Edición visual e infografías Giselle Ferro @giselleferrodg - Desarrollo Ignacio Ruíz Luque @NachoRuizLuque - Edición fotográfica Anibal Greco Compartir Copyright 2026 - SA LA NACION | Todos los derechos reservados

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